Roderick is combative, often violent, but capable of great affection and generosity. His father had been disinherited and has left Scotland leaving his son penniless. After a brief apprenticeship to a surgeon, the innocent Roderick travels to London where he encounters various rogues.
Tobias George Smollett was born in Dalquhurn, now part of Renton, Scotland, to a prosperous family and educated at the University of Glasgow, where he studied to be a physician. Later he joined the British Royal Navy as a surgeon's mate. He was present at the disastrous battle against the Spanish at Cartagena in 1741.
He married a British woman named Anne " Nancy" Lascelles, in Jamaica, 1747,and settled in England. In London, as a writer, he became successful. The Adventures of Roderick Random (1748), a picaresque novel - like most of his books - made him a well known author. It was followed by The Adventures of Peregrine Pickle in 1751. But the failure of The Adventures of Ferdinand Count Fathom (1753) caused financial difficulties for him. Publishing The Adventures of Sir Launcelot Greaves (1762) didn't help.
Writing poems, plays, travel and history books, essays, satires, doing translations and even becoming a literary critic and magazine editor, Dr. Smollett struggled all his short life against poverty, he traveled to Italy, to regain his health, but died of tuberculosis near Livorno, in 1771. Ironically finishing his masterpiece, The Expedition of Humphry Clinker, a few months before his death.
Charles Dickens was a great admirer of Tobias Smollett, even visiting his grave site.
La historia inicia con un sueño premonitorio para convertirse inmediatamente en una avalancha de aventuras, infortunios, duelos, granujas, salteadores de caminos, alcahuetas, pícaros, libertinas, aristócratas beodos, curas aprovechados, encarcelamientos, ladrones, guerras, embarcaciones, venganzas, mesas de juego, fortunas perdidas y recuperadas, una anciana enamorada y coqueta, amantes, cazafortunas, bailes, viajes, comidas compartidas, damiselas chismosas, mujeres despechadas, traiciones, un poeta preso, teatros y un amor correspondido.
Mi personaje favorito es la señorita Williams, que tiene la oportunidad de contarnos su historia en dos capítulos muy entretenidos.
La experiencia de la novela fue aún más grata por la magnífica traducción y cuidado en la edición de Miguel Ángel Pérez Pérez.
Smollett, admirador de la novela española, andaba traduciendo a Cervantes por aquellos años, y su Roderick Random bebe directamente de las obras picarescas del continente. A pesar del tono cómico, el mundo que se nos muestra por el camino es exageradamente hostil y pesimista, y los trazos que definen el estilo del autor son los de caricatura: descripciones físicas animalescas, olores y funciones fisiológicas. Así que, si bien se le achaca a esta obra la ausencia de cualquier enseñanza - según los cánones neoclásicos -, podría decirse que Smollett tenía intención de mostrar el mundo como un lugar despiadado en el que cada cual piensa solo en sí mismo. Los personajes son bastante planos, pero cumplen bien su función en la concatenación de situaciones. Y las hay descacharrantes, como cuando, en medio de una refriega naval, el capellán del barco, completamente borracho, se quita la camisa, se embadurna el cuerpo con sangre y comienza a hacer locuras, mientras un acobardado médico no se atreve a realizar su trabajo para evitar recibir alguna bala perdida. Gracias a ello, paradójicamente, la novela adquiere un realismo particular (evidentemente, no en el plano formal) que supone el plato fuerte de la obra y, en ese sentido, prefiero el Londres de Smollett que el que nos ofrece Fielding en su obra maestra, a pesar de que, en términos literarios, Fielding gane el combate por puntos.
En cuanto a las peripecias marinas, se puede decir sin ambages que el escocés fue iniciador del género aventurero naval. Rory Random sufre en sus carnes la violenta disciplina y los tratos injustos de los superiores a bordo. Repito que el propio autor participó en el sitio de Cartagena como cirujano, así que el pasaje de la novela que narra esos hechos es también una fuente de primera mano. Smollett no tiene ningún remilgo en dejar constancia del tremendo fracaso que aquella batalla supuso para la nación, así como de los errores estratégicos que cometió la comandancia, mientras los marinos caían a miles.
Otro punto de interés de la obra, sobre todo para un lector de hoy, es el acercamiento directo a los prejuicios que tenían entonces los ingleses contra los extranjeros, y el mal trato que les dispensaban. No hay novela histórica, por muy documentada que esté, que consiga trasladarnos a una determinada época tan bien como un libro de la propia época. Rory es un escocés que tiene que lidiar con el desprecio del londinense, que no ve en los norteños otra cosa que paletos sin refinamiento. El autor también se muestra empático con los galeses a través de la cómica figura de Morgan, un rudo cirujano al que apenas se le entiende cuando habla, pero que demuestra un sentido del honor y de la amistad que ya quisiera Arturo el bretón.