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Les Choses

L.F: " Les choses " ? C'est un titre qui intrigue, qui alimente les malentendus. Plutôt qu'un livre sur les choses, au fond n'avez-vous pas écrit un livre sur le bonheur ? G. P: C'est qu'il y a, je pense, entre les choses du monde moderne et le bonheur, un rapport obligé. Une certaine richesse de notre civilisation rend un type de bonheur possible : on peut parler, en ce sens, comme d'un bonheur d'0rly, des moquettes profondes, d'une figure actuelle du bonheur qui fait, je crois, que pour être heureux, il faut être absolument moderne. Ceux qui se sont imaginé que je condamnais la société de consommation n'ont vraiment rien compris à mon livre. Mais ce bonheur demeure un possible ; car, dans notre société capitaliste, c'est : choses promises ne sont pas choses dues. --Ce texte fait référence à une édition épuisée ou non disponible de ce titre.

157 pages, Paperback

First published January 1, 1965

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About the author

Georges Perec

148 books1,737 followers
Georges Perec was a highly-regarded French novelist, filmmaker, and essayist. He was a member of the Oulipo group. Many of his novels and essays abound with experimental wordplay, lists, and attempts at classification, and they are usually tinged with melancholy.

Born in a working-class district of Paris, Perec was the only son of Icek Judko and Cyrla (Schulewicz) Peretz, Polish Jews who had emigrated to France in the 1920s. He was a distant relative of the Yiddish writer Isaac Leib Peretz.

Perec's first novel, Les Choses (Things: A Story of the Sixties) was awarded the Prix Renaudot in 1965.

In 1978, Perec won the prix Médicis for Life: A User's Manual (French title, La Vie mode d'emploi), possibly his best-known work. The 99 chapters of this 600 page piece move like a knight's tour of a chessboard around the room plan of a Paris apartment building, describing the rooms and stairwell and telling the stories of the inhabitants.

Cantatrix Sopranica L. is a spoof scientific paper detailing experiments on the "yelling reaction" provoked in sopranos by pelting them with rotten tomatoes. All the references in the paper are multi-lingual puns and jokes, e.g. "(Karybb et Scyla, 1973)".

Perec is also noted for his constrained writing: his 300-page novel La disparition (1969) is a lipogram, written without ever using the letter "e". It has been translated into English by Gilbert Adair under the title A Void (1994). The silent disappearance of the letter might be considered a metaphor for the Jewish experience during the Second World War. Since the name 'Georges Perec' is full of 'e's, the disappearance of the letter also ensures the author's own 'disappearance'.

His novella Les revenentes (1972) is a complementary univocalic piece in which the letter "e" is the only vowel used. This constraint affects even the title, which would conventionally be spelt Revenantes. An English translation by Ian Monk was published in 1996 as The Exeter Text: Jewels, Secrets, Sex in the collection Three.

It has been remarked by Jacques Roubaud that these two novels draw words from two disjoint sets of the French language, and that a third novel would be possible, made from the words not used so far (those containing both "e" and a vowel other than "e").

W ou le souvenir d'enfance, (W, or, the Memory of Childhood, 1975) is a semi-autobiographical work which is hard to classify. Two alternating narratives make up the volume: one, a fictional outline of a totalitarian island country called "W", patterned partly on life in a concentration camp; and the second, descriptions of childhood. Both merge towards the end when the common theme of the Holocaust is explained.

Perec was a heavy smoker throughout his life, and was diagnosed with lung cancer in 1981. He died the following year in Ivry-sur-Seine at only forty-five-years old. His ashes are held at the columbarium of the Père Lachaise Cemetery.

David Bellos wrote an extensive biography of Perec: Georges Perec: A Life in Words, which won the Académie Goncourt's bourse for biography in 1994.

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Community Reviews

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1,771 (24%)
4 stars
2,990 (41%)
3 stars
1,809 (25%)
2 stars
483 (6%)
1 star
128 (1%)
Displaying 1 - 30 of 103 reviews
Profile Image for David Carrasco.
Author 1 book251 followers
February 14, 2026
Una vez, hace años, ayudé a un amigo a mudarse. Mientras subíamos cajas por una escalera estrecha, me di cuenta de algo inquietante: la mayoría no contenían recuerdos, ni libros, ni cosas queridas. Eran objetos comprados por impulso, ropa casi sin estrenar, pequeños electrodomésticos olvidados. En un momento dado, él se quedó mirando el montón y dijo, medio en broma: “Tengo más cosas que historia”. Me acordé de eso leyendo Las cosas de Georges Perec.

Porque esta novela va exactamente de eso: de cómo los objetos empiezan a ocupar el lugar de la vida.

Perec nos presenta a una pareja joven en el París de los años sesenta, atrapada en una coreografía silenciosa de deseos, aspiraciones de clase media y promesas de felicidad siempre aplazadas. No hay aquí grandes giros narrativos ni escenas memorables en el sentido tradicional. Lo que hay es otra cosa: una acumulación minuciosa de muebles, tejidos, marcas, ambientes, sueños decorativos. Una especie de inventario emocional camuflado de catálogo. No es tanto una historia como una radiografía de una forma de vivir: la novela avanza menos por acontecimientos que por sedimentación de deseos.

Y funciona. Funciona porque Perec escribe como quien observa desde una esquina, sin levantar la voz, dejando que sean los objetos los que hablen. La prosa es fría, precisa, a ratos casi administrativa. Pero esa distancia no es neutral: es el mecanismo central del libro. Cuanto más describe sofás, alfombras o vajillas imaginadas, más evidente se vuelve el vacío que intenta taparse con ellas.

Aquí la ambición no se formula en grandes palabras. Se manifiesta en el tipo de lámpara, en el barrio deseado, en el tamaño del escritorio soñado. Y esa es una de las genialidades de la novela: entender que el deseo moderno no suele expresarse como épica, sino como decoración.

Más que personajes con una psicología profunda, Jérôme y Sylvie funcionan como superficies de proyección: casi intercambiables, casi abstractos, como si fueran extensiones del mundo material que los rodea. Hay algo profundamente perturbador en cómo los protagonistas parecen vivir siempre un paso por detrás de sus propias expectativas. Nunca están del todo donde querían estar. Siempre falta algo. Siempre hay una versión mejor de su vida esperándolos en el próximo piso, en el próximo sueldo, en el próximo objeto. Perec convierte esa espera en atmósfera. Lees y sientes que el tiempo no avanza: se acumula.

Y entonces aparece el verdadero protagonista oculto del libro: el narrador. Perec mete el deseo dentro de la gramática. Esa voz impersonal habla en condicional, en futuros que no llegan, en pasados que pesan. “Tendrían”, “vivirían”, “habrían sido”. Como si los personajes no vivieran en habitaciones, sino en tiempos verbales. No es un recurso estilístico gratuito: es una forma de mostrar que están atrapados en una vida siempre proyectada o ya estropeada. No solo acumulan objetos; acumulan futuros. La alienación no es solo material, es temporal. Ese tono casi clínico —distante, impasible— funciona como un laboratorio emocional: Perec se aparta para que sea el lector quien tenga que ocupar el lugar incómodo de la conciencia.

(Pequeño paréntesis humano: si alguna vez te has sorprendido navegando por una tienda online sin necesitar nada en concreto, solo buscando una sensación —una promesa vaga de mejora—, sabes exactamente de qué está hablando este libro.)

Lo que más me impresionó es cómo Perec logra que la crítica al consumismo no suene a discurso. No hay sermones. No hay frases subrayables para Instagram. Hay una mirada sostenida sobre una forma de vivir, y eso es mucho más incómodo. El libro no te señala con el dedo: te pone delante un espejo y se aparta. Más que denunciar un sistema, lo deja expuesto, como si levantara el capó del bienestar y nos invitara a mirar el motor del deseo contemporáneo.

Para quien busque una primera toma de contacto con Perec, Las cosas me parece una elección excelente. No estamos aún en sus experimentos más radicales, pero ya se percibe claramente su obsesión por lo cotidiano, su manera de transformar listas en literatura, su talento para detectar los mecanismos invisibles que organizan nuestras vidas. Es una novela breve, pero densa; cerebral, sí, pero con un poso emocional que aparece después, cuando ya la has cerrado. No es casual que esta ópera prima fuera reconocida en su momento con el Premio Renaudot: ya estaba aquí, desde el inicio, toda su lucidez incómoda.

También hay que decirlo: no es una lectura expansiva. No te abraza. No busca complicidad afectiva inmediata. Es más bien un libro que se instala en ti poco a poco, como una humedad leve. Su fuerza está en la persistencia, no en el impacto.

Por eso, para mí, es un cuatro estrellas sólido: una novela muy inteligente, muy vigente a pesar de los sesenta años transcurridos, muy bien construida… pero que se queda un peldaño por debajo de esas lecturas que te atraviesan del todo.

Al terminarla, volví a pensar en aquellas cajas de la mudanza. En cómo acumulamos cosas esperando que nos construyan una vida. Perec entendió hace décadas algo que seguimos aprendiendo hoy: que rodearse de objetos no garantiza tener un mundo. Y quizá ahí esté el golpe más duro del libro.
Profile Image for Enrique.
662 reviews457 followers
August 15, 2022
Sorprendente y magnífica la propuesta de Perec.
Me ha gustado la forma de platearlo, muchos sustantivos y adjetivos que al comienzo del libro no sabes a donde te llevan. Hacia mitad de la novela comienzas a entender lo que antes intuías un poco.
Me ha gustado también la sencilla forma de llevarte a su terreno y a sus reflexiones, buena parte de las cuales casi todos nos hemos hecho en algún momento, resumo un poco: ¿a que le doy prioridad, a mi tiempo libre, o a un gran puesto de trabajo y buenos ingresos?¿dónde pongo el límite en ese contrato?¿como afectan mis aspiraciones a quienes me rodean? Filosofía fina novelada.
A pesar de haber leído antes a Perec, desconocía que era sociólogo titulado. Esa formación previa, creo que saca lo mejor de él en sus obras, ese conocimiento de la persona, aquí en Las cosas, desde luego, con esas dudas existenciales que le surgen a una pareja joven y que se va metiendo en la madurez, pero también el perfecto conocimiento de la persona se ve en otras obras suyas, La vida instrucciones de uso, etc.
Breve, bueno, sacrifica los detalles de la relación de pareja de los protas en pro de no desviar la atención del lector y las preguntas que te lanza.
Por gustarme, hasta el título va perfecto con ese materialismo que el autor ya cuestiona desde el minuto 1 del libro.
Profile Image for Alejandro Olaguer.
146 reviews50 followers
April 28, 2016
“Las cosas” es la primera novela de Georges Perec, y tal vez la mejor manera de introducirse en su literatura, ya que a pesar de ser la menos experimental de sus obras, pueden percibirse algunos de los elementos y procedimientos que utilizará posteriormente en su novela más reconocida: “La vida, instrucciones de uso”.

Las primeras ocho o diez páginas de este libro consisten en una especie de inventario de objetos, conductas, sensaciones y colores minuciosamente descritos en tiempo condicional (HABRÍA una mesa de roble, el sol del atardecer INUNDARÍA las habitaciones, LEERÍAN en un sillón mullido, etc.), lo que crea la sensación de deseo e imposibilidad. Los dueños de esos deseos son Sylvie y Jérôme, una joven pareja parisina que sueña con una vida de lujos y riquezas. Sus aspiraciones, su ideal de realización y sus esperanzas están depositadas exclusivamente en lo material. Ya es casi un lugar común calificar a esta novela como una radiografía escrupulosa de los anhelos de la clase media en la sociedad de consumo, y sin duda lo es, pero sorprende su vigencia casi 50 años después de haber sido escrita y además presagia el sinsentido y el nihilismo que se apoderó de las vidas de las clases acomodadas en las sociedades occidentales durante las últimas décadas del siglo XX y las primeras del siglo XXI.

Sylvie y Jérôme tienen empleos precarios y temporales en la industria de la publicidad que empezaba, por ese entonces, a ser el motor del deseo y de la sociedad de consumo. Esa precariedad laboral y la negativa a comprometerse en empleos fijos de jornada completa es lo que paradójicamente obtura la posibilidad de realizar sus deseos. La dicotomía sigue siendo válida: libertad o riqueza, sin la riqueza esos deseos artificiales devienen en frustración, pero para obtener riqueza es necesario resignar libertad, en cuyo caso no se dispone de tiempo para disfrutar esa riqueza, el planteo es tan simple y básico como eso. La joven pareja vive en un departamento muy chico, en donde los objetos se acumulan y tornan asfixiante el ambiente; pasa su tiempo libre visitando zonas comerciales de artículos de lujo, leyendo periódicos progresistas, yendo al cine y juntándose a cenar con un grupo de amigos que vive como ellos. No hay sexo, no hay proyectos de hijos, no hay relaciones familiares, todo gira en torno a las ambiciones materiales, a esos deseos artificiales, todo se ordena en relación a las cosas.

En la segunda parte del libro el grupo de amigos del matrimonio empiezan a resignar esa libertad a cambio de la comodidad material que le ofrece un empleo fijo, de a poco se van quedando solos y entonces deciden mudarse a Túnez, en donde Sylvie consigue un trabajo universitario que les permite sobrevivir dignamente. Deciden alejarse de todo aquello que motiva deseos espurios y vivir una vida retirada de los grandes centros urbanos, creen que eso curará sus frustraciones. Pero ahí tampoco encuentran su camino, sus proyectos se diluyen de a poco, lejos de París, todo se vuelve borroso e irreal, entonces deciden volver a Francia, conseguir un empleo fijo como sus amigos y resignarse a una vida gris y monótona pero más cómoda desde lo material. El final del libro está narrado en tiempo futuro como contraste del potencial del comienzo.

Casi toda la novela consiste en la enumeración de objetos y situaciones, lo que le otorga un tono distante y casi frío, a priori parece un texto destinado a aburrir, sin embargo Perec logra, con oficio y talento literario, cierto magnetismo seductor y es casi imposible para el lector despegarse del libro.

“Las cosas” es una novelita hermosa, que alcanza por momentos registros poéticos admirables que resisten muy bien la traducción al español. Confirma, además, el viejo axioma literario que dice que para hacer buena literatura no hacen falta argumentos sorprendentes o personajes singulares, en este sentido es una lección de estilo y de procedimientos literarios. Es el mejor libro para introducirse en Perec, pero puede ser, por momentos, un espejo cruelmente realista y vigente de nuestras propias vidas.
Profile Image for Pedro.
964 reviews359 followers
May 13, 2020
Es difícil hacer una reseña de este libro, y también de este autor, que de juegos literarios supo como pocos.
Formalmente puedo decir que la novela está dividida en tres partes: en la primera usa el tiempo presente simple para contar como son y como viven Sylvie y Jerome, una pareja bohemia que ha adquirido anhelos refinados con los que sueña; la segunda, una ruptura, en la que usa el tiempo pasado; y la última, que ocurre después de la ruptura, en la que usa el tiempo futuro.
La obra, más que en la acción, se centra en disecar y describir impiadosamente a una generación de los '60, que soñó con dejar atrás la pobreza, pero se resistía a entrar en la maquinaria del sistema laboral formal. Y Perec, como en otras obras, lo hace con un lenguaje cuya riqueza de matices, que le permite esquivar los estereotipos.
Profile Image for Camilo Castaño Quinchía.
79 reviews12 followers
February 1, 2023
Una lectura díficil, casi terapéutica. El camino en círculos de una pareja agobiada por el materialismo, señalando siempre la insuficiencia, viviendo siempre la sed. Imposible no pensar en mi propia vida y los 'valores' impuestos, el valor que llego a darme a mí mismo por los objetos que me rodean. Cuánta felicidad perdida en el anhelo de espejismos.

La lectura llegó a cansarme/frustrarme, se hace repetitiva como es repetitiva la actitud de sus protagonistas. No hay redención.
Profile Image for Jorge.
316 reviews507 followers
August 14, 2014
Decidí seguir el curso de la literatura francesa del siglo XX con el reconocido autor Georges Perec ganador del Premio Renaudot. Autor muy peculiar que incluso podría calificar, al menos en esta novela, como experimental. En la novela el autor traza, con un estilo muy particular, una historia donde sólo se mencionan y describen cosas, cosas que rodean nuestra vida y que le dan significado material a este siglo. Los supuestos protagonistas humanos prácticamente no desarrollan ningún papel, casi no hay diálogos; los reales protagonistas son todos los objetos que fundamentan la vida del siglo XX. Original y de capacidades creativas asombrosas.
Profile Image for MJ RU1Z.
354 reviews24 followers
August 24, 2022
En mi primera aproximación a Georges Perec debo confesar que me ha gustado bastante, me ha sorprendido y no, es decir, es una novela peculiar pero yo ya me esperaba algo así teniendo en cuenta el grupo literario experimental del que proviene el autor, llamado OuLiPo, que se traduciría al español como «Taller de literatura potencial», y que está formado por literatos y matemáticos franceses que buscan crear obras utilizando técnicas de escritura limitada. Así lo define su secretario actual:
«¿Y qué es un autor oulipiano? Es una rata que construye ella misma el laberinto del cual se propone salir. ¿Un laberinto de qué? De palabras, sonidos, frases, párrafos, capítulos, bibliotecas, prosa, poesía, y todo eso.»
—Marcel Benabou, actual «Secretario provisionalmente definitivo» de OuLiPo

Por ello, la manera de redactar de Perec no me ha sorprendido, pero sí. Hace frases enormes, que llegan a abarcar párrafos enteros, llenas de listas de cosas que, aunque pudiera parecer lo contrario, fluyen muy bien sin resultar pesadas. Me ha sorprendido la cantidad de objetos que nombra y la fluidez con la que lo hace y esas sentencias vitales al final de sus disertaciones.

En cuanto al contenido, me ha parecido completamente universal. La descripción de un piso perfecto y soñado por la pareja protagonista, salvando las distancias y los gustos, me recordó a mis propios sueños de juventud cuando imaginaba una maravillosa casa llena de objetos de diseño y obras de arte moderno que, por supuesto al igual que los protagonistas, jamás llegué a obtener.

Pienso que habla y retrata a la perfección la vida que nos dibujan las empresas publicitarias y que nos alientan a desear aunque no necesitemos absolutamente ninguna de todas esas cosas. Retrata el mundo consumista en el que ahora nos hallamos bastante inmersos. Pero también habla de los sueños, de la vida que cada cual imagina tener, de sus ideales y de que la vida generalmente tiende a llevarte por donde ella quiere y no por donde quieres tú.

Hasta ahora he leído dos obras de dos autores de este grupo tan peculiar, las dos premiadas, lo que me habla de su calidad, pero también lo hace la riqueza de vocabulario y conocimientos que usan, se nota que no son simples escritores, que sus saberes abarcan gran parte de la cultura humana. En concreto en este libro, me llamó la atención la manera de hablar y describir arquitecturas sin ser arquitecto pero usando palabras muy concretas y empleadas en esos ambientes. Sé que cada vez que tenga la oportunidad me tiraré a leer obras de los componentes del grupo. Y sé que me gusta leer a autores cuyo bagaje profesional abarque ciencias y letras. Y pregunto: ¿Te ocurre lo mismo?

PD: Creo que esta novela no puede ser más fiel a eso de: «Desea mucho algo, y ya no lo querrás.»
Profile Image for JC.
202 reviews16 followers
May 4, 2025
Jerome y Sylvie anhelan, desean, aspiran, quieren. Anhelan la riqueza como un fin en sí mismo. Quieren ser ricos, tener cosas de ricos, vestirse como ricos, consumir como ricos, en fin, vivir como tales. Sólo les interesan la cultura y el buen vivir en la medida que representan riqueza y status social. Nada parece interesarles salvo lograr el nivel de vida del cual se creen justos acreedores, y viven así una vida de frustración constante.
"Claro que les hubiera gustado, como a todo el mundo, entregarse a algo, sentir una necesidad poderosa que hubieran llamado vocación, una ambición que los hubiera arrastrado, una pasión que los hubiera colmado. Por desgracia, sólo conocían una: la de vivir mejor, y eso los agotaba"

Pero sucede que Jerome y Sylvie también se resisten. Quieren tenerlo todo, si, pero no aceptan las reglas que el sistema impone para quien quiera lograrlo: no quieren trabajar más que esporádica y limitadamente; no quieren perder su libertad en manos de un empleador fijo; no quieren "hacer carrera" en una empresa; y tampoco quieren estudiar una carrera universitaria.

La tensión entre sus ambiciones materiales y su reticencia al trabajo estable es el núcleo de la novela (y de sus vidas, claro).
"Pero entre estos sueños demasiado grandes, a los que se entregaban con una complacencia extraña, y la nulidad de sus acciones reales no se insertaba ningún proyecto racional, que hubiera conciliado las necesidades objetivas y sus posibilidades financieras. Los paralizaba la inmensidad de sus deseos"

Perec describe con una precisión y una lucidez increíble el sistema de valores de estos pequeñoburgueses en pleno auge del capitalismo. Parece conocerlos a la perfección, parece saber dónde intentan trazar sus atajos morales y sabe delimitar con una exactitud pasmosa los contornos de sus anhelos. Y lo hace con una prosa ágil, que fluye, liviana. En muchos pasajes narra a través de enumeraciones que, conjuntamente, van conformando la imagen que el autor busca transmitir.
"En el mundo en el que vivían, era casi de rigor desear siempre más de lo que se podía adquirir. No eran ellos quienes lo habían decretado; era una ley de la civilización"

Lo que Perec plasmó en Las cosas a mediados de los 60's continúa vigente hoy, sólo que con otras formas. El culto a la riqueza está a la vista de todos en redes sociales: quien mas tiene, es mejor y punto. Eso está acompañado de la solución al conflicto de los protagonistas: las promesas de "ser tu propio jefe", de ser "emprendedor", de hacerse millonario sin trabajar son moneda corriente. Y la demanda, claro está, son millones de Jeromes y Silvyes..
Profile Image for Pablo.
503 reviews7 followers
December 27, 2018
Una manera distinta y original de aproximarse al clásico vacío existencial del individuo en el mundo moderno.

Durante gran parte del libro se me venia a la cabeza la idea del trabajo alienado de Marx, viendo a este como la principal causa de la extrañeza de los personajes con el mundo que los rodea. Y claro, el libro finaliza con una frase de este autor.

Si bien trata un tema complejo, está lejos de la densidad de algunos escritores que tratan estos temas en la ficción.
Profile Image for hausenger.
175 reviews53 followers
June 9, 2021
valuable, ★★★½

citas y/o fragmentos subrayados en mi kindle:

• “Los individuos que deciden ganar dinero antes, los que reservan para más tarde, para cuando sean ricos, sus verdaderos proyectos, no están necesariamente equivocados. Los que sólo quieren vivir y llaman vida la libertad máxima, la sola búsqueda de la felicidad, la exclusiva satisfacción de sus deseos o sus instintos, el uso inmediato de las riquezas ilimitadas del mundo —Jérôme y Sylvie habían hecho suyo este vasto programa—, ésos serán siempre desgraciados. Es verdad, reconocían, que existen personas a las que no se les plantea este tipo de dilema, o se les plantea apenas, ya porque son demasiado pobres y aún no tienen más exigencias que comer un poco mejor, estar algo mejor alojadas, trabajar un poco menos, ya porque son demasiado ricas, desde un principio, para entender el alcance, o incluso el significado de tal distinción. Pero en nuestros días y en nuestros países cada vez hay más personas que no son ni ricas ni pobres: sueñan con riquezas y podrían hacerse ricas: ahí es donde empiezan sus desgracias.”

• “Entre ellos se alzaba el dinero. Era un muro, una especie de tope con el que chocaban a cada instante. Era algo peor que la miseria: los apuros, las estrecheces, la escasez. Vivían el mundo cerrado de su vida cerrada, sin porvenir, sin más salidas que unos milagros imposibles, unos sueños necios, sin pies ni cabeza. Se ahogaban. Se sentían hundidos.”

• “Construían proyectos de vacaciones, de viajes, de pisos, y luego los destruían con rabia: les parecía que su vida más real se manifestaba en su aspecto verdadero como algo inconsistente, inexistente. Entonces callaban, y su silencio estaba lleno de rencor; estaban resentidos contra la vida, y a veces tenían la debilidad de estarlo uno contra otro; pensaban en sus carreras abandonadas, en sus vacaciones sin atractivo, en su vida mediocre, en su piso atestado, en sus sueños imposibles. Se miraban, se encontraban feos, mal vestidos, sin soltura, ceñudos. Cerca de ellos, por las calles, se deslizaban los coches lentamente. En las plazas se iban encendiendo sucesivamente los anuncios de neón. En las terrazas de los cafés, los clientes parecían peces satisfechos. Detestaban a la gente. Regresaban a casa andando, cansados. Se acostaban sin decirse una palabra.”

• “Les parecía ahora que, antaño —y ese antaño retrocedía cada vez más en el tiempo, como si su historia anterior se hundiera en la leyenda, en lo irreal o lo informe—, antaño, habían tenido al menos el frenesí de tener. Esta exigencia, a menudo, les había servido de existencia. Se habían sentido abocados hacia adelante, impacientes, devorados de deseos.”
Profile Image for Yani.
426 reviews213 followers
November 2, 2013
Es un libro curioso, que parece salido de la mezcla entre una novela y un estudio sociológico sobre el consumismo de los años ’60.
En este caso, la pareja protagonista es la víctima de sus propios deseos inconclusos. El libro abre con una larga descripción en un tiempo potencial que le calza perfecto a lo que se está contando: no son más que ensoñaciones de una vida mejor (que incluye una casa más grande, un sofá de tal estilo, un escritorio, cierta clase de comida, etc.) que no parece llegar nunca. Hay una frase al principio de la narración en donde se lee que “para esta joven pareja, que no era rica, pero que deseaba serlo, simplemente porque no era pobre, no existía situación más incómoda. No tenían más de lo que merecían tener”. Suena lapidaria, pero cuando empecé a enterarme de ciertas cosas, le di la razón.
La parquedad del estilo ayuda a crear una sensación de monotonía que encaja perfectamente con lo que se está contando. Si bien puede parecer aburrido en algunas ocasiones, se recupera inmediatamente y no suelta al lector. Tal vez el motivo por el que no me gustó del todo fue que los personajes me parecieron extraños a los que nunca terminé de conocer.
Uno no puede evitar sentir que el libro sigue hablando en nuestra época, por más que el subtítulo diga “Una historia de los años sesenta”. Creo que Perec, desde su lugar, pretendía hacer una crítica y un llamado de atención al mismo tiempo. Las cosas es un libro para reflexionar.

Nota: haber escrito esto en mitad de un Cyber Monday fue pura coincidencia.

Profile Image for Sebastian Uribe Díaz.
780 reviews163 followers
April 14, 2013
Un libro que podría haberse escrito en nuestra epoca claramente. Una sociedad que influye demasiado en dos individuos sin personalidad. El materialismo los consume y no saben como escapar, dejandonse dominar, frustrandose con cada pagina que uno lee. Una critica sutil a la enajenacion del hombre a los objetos.
Profile Image for Joni.
870 reviews47 followers
July 19, 2019
Una pareja de jóvenes que aspiran a más de lo que tienen sin apostar al esfuerzo para ello.
El paso del tiempo ahonda los sueños quebrados y no pasa mucho más.
Fiel reflejo de una enorme masa de la sociedad francesa de entonces.
Todo muy bien escrito aunque a veces exagere en descripciones.
Profile Image for Jara.
322 reviews27 followers
April 19, 2020
Sutil y contemplativo para estos días. Me encanta que los objetos que nos acompañan cuenten todas esas narrativas.
Profile Image for Hadrian.
137 reviews35 followers
May 27, 2025
“En el mundo en que vivían, era casi de rigor desear siempre más de lo que se podía adquirir. No eran ellos quienes lo habían decretado; era una ley de la civilización, una situación real de la que la publicidad en general (…) eran las expresiones más normales”.



Las cosas es la primera novela publicada de Georges Perec, con la que ganó su primer premio. En ella no solo retrata con agudeza sociológica a una joven pareja parisina en busca de estabilidad y sentido en la Francia de posguerra; es también una poderosa meditación sobre cómo los objetos modelan la subjetividad en una sociedad donde el consumo sustituye a la experiencia, y donde el deseo se dirige no a lo real, sino a su representación. Nos separan sesenta años de la obra, internet y varios tipos de redes sociales, y, sin embargo, está más viva que nunca.

La pareja protagonista carece de conflictos definidos, incluso de psicología convencional. No son individuos plenamente formados, sino proyecciones de un anhelo: el de una vida ideal mediada por lo material. Su identidad no se expresa desde dentro, sino que se construye externamente, a través de la acumulación de signos —sofás, vajillas, cortinas, lámparas, texturas, olores y colores— que prometen una existencia plena, sofisticada y armónica. Los objetos no acompañan la vida: la sustituyen. Y llena las páginas de términos concretos que referien a los productos que parecen encerrar una promesa de felicidad, los auténticos sujetos de la sociedad de mercado pletórico: los objetos, las cosas. Parece producirse una inversión cartesiana.

En este universo narrativo, lo material no tiene un valor práctico, sino simbólico. Cada cosa es un fragmento de una imagen más amplia, un ideal de vida perfectamente compuesto pero nunca habitado. No se desea el objeto en sí, sino lo que representa. Así, el deseo se vuelve perpetuo y frustrante: no apunta a una necesidad concreta, sino a un horizonte estético imposible de alcanzar. La vida real queda suspendida; lo que se vive es una promesa. Y son ellos mismos, los protagonistas, que trabajan para una agencia de publicidad realizando encuestas, quienes están paradójicamente agudizando esta situación. La punta de lanza del capitalismo de consumo es, sin duda, el marketing y la publicidad, y Perec lo sabe.

En cuanto al estilo, Perec despliega este mundo con una prosa hipnótica y exhaustiva, que enumera sin tregua colores, marcas, texturas, muebles y rutinas. Este derroche verbal no es caprichoso: reproduce el mecanismo mismo del consumo, que fascina, abruma y en última instancia vacía. El lenguaje se convierte en espejo de la seducción publicitaria. Al igual que los personajes, el lector se ve envuelto en una sucesión interminable de estímulos que prometen plenitud pero que dejan, al final, una sensación de fatiga y desorientación. Paradójicamente, Perec no utiliza ninguna escena, despliega un sinfin de oraciones en relación paratáctica, sin lastrar la lectura con sensación alguna de pesadez. Continuamente queremos leer más, sin saber muy bien qué o a dónde nos lleva lo que hemos leído previamente.

La novela prescinde de la emoción explícita, del conflicto dramático o del juicio moral. Su distancia narrativa, casi clínica, acentúa el efecto de despersonalización. La pareja no elige, repite. No decide, se adapta. Y al hacerlo, revela una forma de existencia profundamente condicionada por la lógica del signo: una vida en la que el yo se disuelve en la superficie de las cosas, en la apariencia cuidadosamente compuesta, en la búsqueda incesante de una autenticidad que nunca llega.

Las cosas anticipa con inquietante precisión la deriva de una clase media moldeada por imágenes, atrapada en un ciclo de deseo y frustración. La promesa de libertad que parecía abrirse tras la guerra se ve sustituida por una necesidad de orden, estabilidad y pertenencia codificada en objetos. Pero esa promesa es ilusoria: cuanto más se acumulan las cosas, más se diluye el sentido. Al final, solo queda la huida. El viaje a lo exótico. Los personajes marchan a Túnez, donde todavía el reino de las cosas no ejerce su tiranía. Y ahí es donde les surge el tedio.

Leer esta novela es asomarse a una forma de vida dominada por el simulacro, donde los signos no remiten a ninguna experiencia auténtica, sino a otros signos. Y sin embargo, Perec no condena: observa. Describe con la misma precisión con la que un antropólogo inventariaría los hábitos de una tribu. En esa aparente neutralidad reside la potencia crítica de la obra.

Las cosas es una novela engañosamente sencilla, que despliega bajo su superficie ornamental una poderosa reflexión sobre el deseo, la identidad y el vacío. Una obra que no necesita grandes giros narrativos para dejar una huella profunda: basta con su fidelidad a lo cotidiano, con esa sutil y persistente sensación de que la vida, convertida en vitrina, se ha vuelto inasible.
Profile Image for Jfmarhuenda.
133 reviews46 followers
April 20, 2017
Impresionante debut literario de Perec con Las cosas, donde el espíritu de mayo del 68 se anticipa. Se trata de una obra de crítica social de la joven burguesía parisina y su obsesión materialista. Lo curioso es que conviven en estos jóvenes un deseo de autenticidad con otro materialista. El fin de la juventud es el fin de la autenticidad, y los protagonistas retornan al calor de lo convencional cuando descubren la soledad que implica oponerse a ello.
Profile Image for Oscar.
2,302 reviews597 followers
March 14, 2011
Esta fue la primera novela escrita por Perec, y en ella todavía no se aprecia la experimentación de sus obras posteriores, como 'Vida: instrucciones de uso', su obra magna. Como reza el título, a lo largo de la novela, se nos van enumerando las cosas, los objetos, que poseen y anhelan poseer los protagonistas, Jérôme y Sylvie, dos jóvenes parisinos de clase media que andan entre la pobreza y la riqueza, deseando a toda costa esta última. Pero quieren llegar a burgueses sin trabajar en serio. Desean butacas, alfombras, estanterías, libros, cuadros de lujo sin renunciar a la libertad que les proporciona sus pequeños trabajos en publicidad, realizando encuestas y entrevistas de mercado; es decir, trabajando lo mínimo imprescindible para poder vivir y disponer del mayor tiempo libre posible.

'Las cosas', publicada en la década de los sesenta, es una crítica feroz de la sociedad de consumo, en la que prima el poseer como símbolo de riqueza e imagen de bienestar. Sin duda se trata de un visión del futuro que se nos avecinaba, donde nunca nos conformamos con lo que tenemos porque siempre hay algo que desearemos aún más.
Profile Image for Antonio Jiménez.
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May 2, 2024
«Intentaron huir.
No se puede vivir mucho tiempo en el frenesí. La tensión era demasiado fuerte en aquel mundo que prometía tanto, que no daba nada. Su impaciencia llegaba al límite. Creyeron comprender, un día, que les hacía falta un refugio».
Profile Image for Sr Jhonny.
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August 2, 2023
"¿Y luego? ¿Qué habían hecho? ¿Qué había pasado?
Algo parecido a una tragedia tranquila, muy suave, se instalaba en el corazón de su vida apagada. Andaban perdidos entre los escombros de un sueño muy viejo, entre restos sin formas.
No quedaba nada. Llegaban al fin de todo, al término de aquella trayectoria ambigua que había sido su vida durante seis años, al término de aquella búsqueda indecisa que no los había llevado a ninguna parte, que no les había enseñado nada".

«Las cosas» es la primera novela publicada del autor. Desde acá ya se pueden vislumbrar algunos de los retazos o elementos que circundan y caracterizan la genial prosa Perequiana: descripciones incansables, torrentes de adjetivos, los matices fragmentados del espacio-tiempo, las enumeraciones, las listas, los sustantivos. Perec hace uso de una narrativa de "saturación" para contar la historia; emplea una inexorable construcción de párrafos extensos que se sienten como estar bajando por una fluida cascada llena de pinceladas descriptivas, de imágenes incesantes, de oraciones espectaculares, (cada cual más herrumbrosa y mejor que la anterior). Quizás eso -que en mi opinión es una de las mayores virtudes de su prosa- puede ser frustrante para algunos, pues esta fijación por lo reiterativo está presente durante toda la obra. No exigua su ímpetu ni apresura calmar las disertaciones en ningún momento del texto.

En cuanto al libro como tal, es una muy interesante exploración sociológica (¿Y también psicológica?) sobre el consumismo de una pareja francesa; es una sentencia punzante contra la filosofía del consumo, contra el materialismo. Perec despliega esta crítica sobre la banalidad y el anhelo destructivo de 'las cosas' materiales, busca hacer un estudio narrativo con la pareja protagónica y ofrecer un esquema, una profunda disertación, del vacío existencialista producido por el consumismo.

Uno de los infaltables en la bibliografía de Perec, bastante ameno. Aunque quizás un poco pesado en algunas secciones por todo el embrollo impertinente de las descripciones reiterativas.
Profile Image for Kokelector.
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March 30, 2021
Quizás los libros están esperando el momento adecuado para ser leídos. Y este relato del gran George Perec es uno de eso que aparecen en el momento indicado. Silvie y Jèröme, son una pareja de jóvenes que quieren triunfar en la vida, por ello tienen una carrera universitaria y trabajos en el sector de las encuestas de publicidad, viven en un departamento diminuto (porque no pueden pagar otro) y sueñan con tener riquezas materiales que les saqué el hastío de vivir. Un relato casi profético de las falsas promesas que nos dice el capitalismo tardío: la vida es una carrera ascendente de satisfacciones. Pero cuando el trabajo no permite que alcance para vivir de manera “digna”, cuando tus sueños se ven truncados por la realidad que te toca vivir, por más esfuerzo personal que puedas poner en salir adelante y que a veces la vida es simplemente la sobrevivencia de un mes más sin estar en la calle. Escrita en 1965, tres años antes de que en Francia estallará el pedir lo imposible, esta novela de George Perec no pierde la vigencia con el paso de los años, sino que vuelve a transformar el cuestionamiento de querer saber qué es la vida y por dónde se encara. Un lectura que ayuda a reflexionar pero que también atrapa y te permite ver que existe la posibilidad de imaginar otra forma de encarar tu vida. Gran lectura para un año que parece repetirse.

(...) "𝘚𝘦 𝘩𝘢𝘣í𝘢𝘯 𝘪𝘯𝘴𝘵𝘢𝘭𝘢𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘭𝘰 𝘱𝘳𝘰𝘷𝘪𝘴𝘪𝘰𝘯𝘢𝘭. 𝘛𝘳𝘢𝘣𝘢𝘫𝘢𝘣𝘢𝘯 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘰𝘵𝘳𝘰𝘴 𝘦𝘴𝘵𝘶𝘥𝘪𝘢𝘯: 𝘦𝘭𝘦𝘨í𝘢𝘯 𝘴𝘶𝘴 𝘩𝘰𝘳𝘢𝘳𝘪𝘰𝘴. 𝘗𝘢𝘴𝘦𝘢𝘣𝘢𝘯 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴ó𝘭𝘰 𝘭𝘰𝘴 𝘦𝘴𝘵𝘶𝘥𝘪𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘴𝘢𝘣𝘦𝘯 𝘱𝘢𝘴𝘦𝘢𝘳." "𝘈 𝘷𝘦𝘤𝘦𝘴, 𝘭𝘰 𝘦𝘤𝘰𝘯ó𝘮𝘪𝘤𝘰 𝘭𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘷𝘰𝘳𝘢𝘣𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘭𝘦𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦. 𝘕𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘢𝘣𝘢𝘯 𝘥𝘦 𝘱𝘦𝘯𝘴𝘢𝘳 𝘦𝘯 𝘦𝘭𝘭𝘰. 𝘚𝘶 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘢 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘢𝘧𝘦𝘤𝘵𝘪𝘷𝘢, 𝘦𝘯 𝘨𝘳𝘢𝘯 𝘮𝘦𝘥𝘪𝘥𝘢, 𝘥𝘦𝘱𝘦𝘯𝘥í𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘳𝘦𝘤𝘩𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘦𝘭𝘭𝘰. 𝘛𝘰𝘥𝘰 𝘪𝘯𝘥𝘪𝘤𝘢𝘣𝘢 𝘲𝘶𝘦, 𝘤𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘳𝘢𝘯 𝘶𝘯 𝘱𝘰𝘤𝘰 𝘳𝘪𝘤𝘰𝘴, 𝘤𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘢𝘯𝘥𝘢𝘣𝘢𝘯 𝘩𝘰𝘭𝘨𝘢𝘥𝘰𝘴, 𝘴𝘶 𝘧𝘦𝘭𝘪𝘤𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘤𝘰𝘮ú𝘯 𝘦𝘳𝘢 𝘪𝘯𝘥𝘦𝘴𝘵𝘳𝘶𝘤𝘵𝘪𝘣𝘭𝘦; 𝘯𝘪𝘯𝘨𝘶𝘯𝘢 𝘦𝘹𝘪𝘨𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤í𝘢 𝘭𝘪𝘮𝘪𝘵𝘢𝘳 𝘴𝘶 𝘢𝘮𝘰𝘳." "𝘋𝘶𝘳𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘰 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰 𝘩𝘢𝘣í𝘢𝘯 𝘴𝘪𝘥𝘰 𝘱𝘦𝘳𝘧𝘦𝘤𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘢𝘯ó𝘯𝘪𝘮𝘰𝘴. 𝘐𝘣𝘢𝘯 𝘷𝘦𝘴𝘵𝘪𝘥𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘶𝘥𝘪𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴, 𝘰 𝘴𝘦𝘢, 𝘮𝘢𝘭. 𝘚𝘺𝘭𝘷𝘪𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘶𝘯𝘢 ú𝘯𝘪𝘤𝘢 𝘧𝘢𝘭𝘥𝘢, 𝘫𝘦𝘳𝘴é𝘪𝘴 𝘧𝘦𝘰𝘴, 𝘶𝘯 𝘱𝘢𝘯𝘵𝘢𝘭ó𝘯 𝘥𝘦 𝘱𝘢𝘯𝘢, 𝘶𝘯𝘢 𝘵𝘳𝘦𝘯𝘤𝘢, 𝘑è𝘳𝘰𝘮𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘶𝘯𝘢 𝘤𝘢𝘯𝘢𝘥𝘪𝘦𝘯𝘴𝘦 𝘮𝘶𝘨𝘳𝘪𝘦𝘯𝘵𝘢, 𝘶𝘯 𝘵𝘳𝘢𝘫𝘦 𝘥𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘧𝘦𝘤𝘤𝘪ó𝘯, 𝘶𝘯𝘢 𝘤𝘰𝘳𝘣𝘢𝘵𝘢 𝘭𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘢𝘣𝘭𝘦." "𝘓𝘰𝘴 𝘢𝘳𝘳𝘦𝘣𝘢𝘵𝘢𝘯 𝘨𝘳𝘢𝘯𝘥𝘦𝘴 𝘪𝘮𝘱𝘶𝘭𝘴𝘰𝘴. 𝘈 𝘷𝘦𝘤𝘦𝘴, 𝘥𝘶𝘳𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘩𝘰𝘳𝘢𝘴 𝘦𝘯𝘵𝘦𝘳𝘢𝘴, 𝘥𝘶𝘳𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘥í𝘢𝘴, 𝘴𝘦 𝘢𝘥𝘶𝘦ñ𝘢𝘣𝘢 𝘥𝘦 𝘦𝘭𝘭𝘰𝘴 𝘶𝘯 𝘢𝘯𝘩𝘦𝘭𝘰 𝘧𝘳𝘦𝘯é𝘵𝘪𝘤𝘰 𝘥𝘦 𝘴𝘦𝘳 𝘳𝘪𝘤𝘰𝘴, 𝘦𝘯𝘴𝘦𝘨𝘶𝘪𝘥𝘢, 𝘪𝘯𝘮𝘦𝘯𝘴𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘴𝘪𝘦𝘮𝘱𝘳𝘦, 𝘺 𝘯𝘰 𝘭𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘫𝘢𝘣𝘢 𝘺𝘢. 𝘌𝘳𝘢 𝘶𝘯 𝘥𝘦𝘴𝘦𝘰 𝘭𝘰𝘤𝘰, 𝘮𝘰𝘳𝘣𝘰𝘴𝘰, 𝘰𝘱𝘳𝘦𝘴𝘪𝘷𝘰, 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤í𝘢 𝘳𝘦𝘨𝘪𝘳 𝘦𝘭 𝘮𝘦𝘯𝘰𝘳 𝘥𝘦 𝘴𝘶𝘴 𝘨𝘦𝘴𝘵𝘰𝘴. 𝘓𝘢 𝘧𝘰𝘳𝘵𝘶𝘯𝘢 𝘴𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘷𝘦𝘳𝘵í𝘢 𝘦𝘯 𝘴𝘶 𝘰𝘱𝘪𝘰." (...)
Profile Image for julucha.
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March 29, 2025
[1965] Vaya debut facturó Georges Perec con Las cosas, una novela interesantísima, rítmica y plagada efectivamente de cosas y objetos todos útiles espiritualmente casi para componer el motor de una pareja parisina que sueña con una vida de riquezas pero que pertenece realmente el mundo de la bohemia, trabajando lo justo, habitando la ciudad de cafés y paseos y viviendo para el comercio y los escaparates.

Pero es sobre todo el inventario de objetos en su detalle y cantidad lo que me ha impactado porque además refiere a un mundo que he sentido casi de anticuario. Las pantallas se han comido las cosas y las cosas ahora solo se nos son proyectadas y no ocupan casi espacio físico; hace poco Georgina Rodríguez enseñaba una nueva casa que era un cubo blanco donde no había jade, ni madera, ni mármol ni prácticamente cosa alguna salvo una pantalla gigante. Extrañamente, la riqueza ahora no requiere de cosas. Los likes son la nueva cosa sustitutiva parece ser. Si os ha gustado dadme like y suscribíos a mi canal.
Profile Image for Alicia.
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December 26, 2025
"Se habían instalado en lo provisional. Trabajaban como otros estudian; elegían sus horarios. Paseaban como sólo los estudiantes saben pasear. Pero los peligros les acechaban por todas partes. Hubieran querido que su historia fuera la historia de la dicha, pero sólo era, demasiado a menudo, la de una dicha amenazada. Aún eran jóvenes, pero el tiempo pasaba rápido. Un estudiante mayor es algo siniestro; un fracasado, un mediocre, es más siniestro aún. Tenían miedo."

Qué libro tan bueno. Increíble que esté escrito en los 60, porque podría ser 2025. Lectura que te hace apartar el libro de vez en cuando porque te revuelve el estómago verte tan reflejada. Me planteo bajar la calificación de "Las Perfecciones", porque tras acabar este es evidente lo carente que se queda el otro. La crítica que le hacía es lo "situado" que estaba, lo obsoletas que quedan ciertas cosas en apenas un par de años. Y mientras tanto, este otro libro, con su más de medio siglo y sus referencias directas a eventos históricos podría hablar de ser joven hoy.
Profile Image for Andrés.
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September 6, 2021
Un pequeño atisbo de la vida de consumo que pronto inundaría nuestra sociedad. Jérôme y Sylvie, pareja de franceses de principios de los años 60s son los protagonistas de esta historia que se centra en su banal existencia y su profundo deseo por "las cosas" materiales fomentadas por la propaganda. Estancados en una vida de pequeños burgueses, no encontrarán otra motivación mas que la de vivir sin preocupaciones en busca de una riqueza efímera que le de sentido a la monotonía de su tiempo.

En esta, su primera novela (premio Renaudot 1965) , Perec hace uso de sus conocimientos como sociólogo para construir un relato generacional trascendente. "Las cosas" se caracteriza peculiarmente por el distanciamiento entre el narrador y los personajes, como si la narración tuviera una superficialidad intencional. Muchos lectores hallarán esta singularidad un poco desconcertante y por momentos inapetente.
Profile Image for Miguel Ángel.
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February 26, 2026
"El medio forma parte de la verdad, tanto como el resultado. Es preciso que la búsqueda de la verdad sea a su vez verdadera; la búsqueda verdadera es la verdad desplegada, cuyos miembros dispersos se reúnen en el resultado"

Una gran cita para cerrar esta excelente novela. Me gustó como está narrado y que casi siempre, se hable de "ellos" en conjunto y no en singular. Ellos, siempre juntos, tomados de la mano, aferrados a su sed insaciable de consumo y vacuidad.
Profile Image for Lina María.
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December 27, 2025
De hecho hay una carta del tarot que lo explica.

(recomendado a todos mis amigos artistas, cineastas, literatos y humanistas que me rodean, o sea todos, ojalá para que se nos sacuda siempre cualquier sobre identificación con los personajes y se nos devuelva la búsqueda de belleza y verdad)
Profile Image for Martín Harris Lacruz.
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November 17, 2024
q guapo el jorge perec q bien escribe el viejo q fiesta para la narratologia y sé q es una crítica y la trascendencia no está en lo material pero fliparia si viviese en el pisito q describe al principio y ahora m bajo al rastro esperando ver a Jérôme y Sylvie embobados en los escaparates o tratando de negociarle dos euritos por una baratija decimonónica a cualquier vendedor exheroinomano de la movida
Profile Image for Coleccionista de finales tristes.
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October 8, 2018
Una pareja insatisfecha por no poseer cosas, intentan cambiar su vida pero el hastío los acompaña siempre.

Aquello que encontraremos en otros lugares será lo que ya llevamos dentro.
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March 13, 2025
Hace honor al título: una enumeración infinita; un elenco inimaginable se objetos de deseo, de materialidades; un listado interminable de "cosas". En eso se resume Las Cosas de Georges Perec. Las cosas con el medio para ilustrar la condición humana, que no es otra que la de la eterna persecución de la felicidad. O, lo que es lo mismo: la eterna insatisfacción.

Asi como normalmente ocurre, y lamentamos, que se escojan modos mediocres de exponer ideas preciosas. O, lo opuesto; que por medios maravillosos se transmita una idea insulsa. Las Cosas no puede subsumirse en ninguna de esas escuelas. Un medio que es, durante las primeras 100 páginas, un universo fantástico, acaba resultando tedioso y farragoso. Hay una intencionada sobreestimulación que acaba por herir de muerte el ritmo de la novela. Y algo parecido ocurre con la filosofia que subyace: si bien no se puede divergir, tampoco es precisamente la luz que ha guiado al pensamiento contemporaneo...

Lo que nadie le podrá negar a Perec, eso si, es su inagotable capacidad para dibujar en tu mente estancias (o espacios) en los que uno querria pasar el resto de sus días.
Profile Image for carmen.
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December 23, 2025
é boísimo pero menos mal q solo dura 158 páxinas porq se chega a 200 teríame suicidado de pura tristeza e desesperación. a vida baixo o capitalismo non vale a pena<3

"No los devoraba el deseo de saber; mucho más humildemente, y sin ocultarse que hacían mal, y que, tarde o temprano, llegaría el día en que lo sentirían, experimentaban la necesidad de una habitación un poco más grande, agua corriente, una ducha, comidas más variadas, o simplemente más abundantes que las de los restaurantes universitarios, tal vez un coche, discos, vacaciones, ropa."
Profile Image for Neus.
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May 11, 2026
No sé si he leído una novela o un catálogo de objetos. No hay una gran trama, no hay diálogos, no hay apenas acción. Hay interminables listas de objetos, descripciones con infinitos detalles.
Hay deseo desmesurado, fantasías imposibles, sueños de mundos mejores.
No hay dramatismo, pero hay mucho vacío, frustración, insatisfacción, desesperación.

Jérome y Sylvie, son dos jóvenes que buscan su lugar en el mundo, pero en esta búsqueda de la vida auténtica sólo encuentran desasosiego, como si la vida soñada siempre estuviera en otro lugar. Su vida se convierte en una huída constante que no lleva a ninguna parte, porque cambiar de lugar no resuelve el problema, porque su malestar es crónico.

La novela de George Perec capta el cambio profundo de la época, la Francia con crecimiento económico de los años sesenta, con una sociedad y cultura dominada ya por el consumo y la aspiración social.
Es una época de grandes cambios sociales y previa a la Revolución del 68, pero los protagonistas no muestran tener grandes ideales políticos, "las cosas" substituyen sus sueños y valores.

Es curioso que a menudo se utilizan las formas verbales de condicional y futuro "serían felices si tuvieran...", "lo que podría ser o será la vida". Viven siempre en una proyección, en un hipotético futuro mejor.

Es una novela escrita hace 60 años, pero su vigencia es actual, o ¿acaso no vivimos en una sociedad tremendamente consumista, donde se construye la identidad sobre la imagen, y la imagen sobre el Tener en lugar del Ser?

Me ha gustado la temática de la novela por su crítica al consumismo. Me pregunto cómo sería su novela en la actualidad, con la irrupción de internet, la sobreabundancia tecnológica y la gran cantidad de necesidades creadas con las que vivimos.

Me ha costado un poco el estilo descriptivo con tanta profusión de detalles.
Abstenerse de leerlo aquellos lectores que no disfruten de los adjetivos y esperen que pase algo diferente a la vida cotidiana de una pareja de jóvenes devorados por los deseos y el frenesí de tener.
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