Robert K. Ressler es un psicólogo forense experto en asesinos seriales. De hecho, fue él quien acuñó el término. Ha sido parte de numerosas investigaciones de casos como el de John Wayne Gaycy (el payaso asesino) o Jeffrey Dahmer (el caníbal de Milwaukee), y ha prestado asesoría para películas como El silencio de los inocentes y American Psycho. Ha escrito varios libros sobre el tema, sobre todo en el análisis y determinación de los perfiles psicológicos de los asesinos. Este libro es un compendio de casos en los que participó, divididos en artículos independientes, y el plus de la transcripción de dos entrevistas realizadas a Gaycy y a Dahmer, en las que es sumamente decidora la personalidad y actitud de cada uno. Mientras el primero niega todo y construye justificaciones disparatadas para los cuerpos que aparecieron enterrados bajo su casa, el segundo, por el contrario, acepta todo y explica cómo y por qué lo hizo (asesinar y comerse hombres jóvenes). Sin duda, este último es el testimonio más claro e impactante sobre este tipo de mente perturbada y criminal. Sin embargo, no es una lectura sangrienta que se regodee en lo abyecto de los actos, sino que se trata de un libro de divulgación con cierto tono profesional. Aquí Ressler lanza su teoría del porqué el asesino serial es un producto de la contemporaneidad, la sociedad de consumo masificada y globalizada, y la exposición exacerbada a la violencia desde los medios y productos culturales masivos como el cine y la televisión (y hoy el internet). También acusa el fácil acceso a las armas, aunque no sean estas usadas normalmente por este tipo de asesinos, pero el autor cree que esa sensación de poder acceder a armas de alto calibre implanta una creencia en parte de la población de que la violencia está normalizada. Aquí también narra casos de otras naciones en los que participó como detective consultado por las agencias de policía de países como Inglaterra, Sudáfrica y Japón. En este último, específicamente, cuenta el caso de los ataques con gas sarín por parte de una secta religiosa en los años noventa y el por qué las personas de una clase media de un país desarrollado participarían en actos de este tipo. Bastante curioso el análisis que hace del perfil de gente perteneciente a una secta, y en este caso, además terrorista. Es una lectura interesante para quien le interese el tema.