Buena recopilación de narrativa latinoamericana, voces disparejas, algunos temas recurrentes, visiones distintas.
-"Se dice que los meridianos son líneas que dividen al mundo por mitades, decía Tano y Blanquita Calzolari asentía. Se dice que las dos mitades son iguales y la línea que hace la división es una línea finita, finita, que no se puede ver, decía Tano y Blanquita Calzolari asentía. Se dice que los paralelos son las mismas líneas pero puestas al revés. Se dice que si se cambia de hemisferio y se pasa arriba de un meridiano o un paralelo a uno le da un escalofrío por la espalda. Blanquita Calzolari levantó la vista, los ojos de pronto atentos."
-"..Fata me confesó que de chico creía que las palomas del cementerio eran Espíritus Santos y se iba a cazarlas con la gomera, llenaba una bolsa de Espíritus Santos muertos y las tiraba en el patio del cura."
15 flores- Federico Falco
- "Un dolor de amor. Quién no lo sabe. Un dolor de amor en las yemas de los dedos. Al contacto se pudrían las manzanas. Todo iba pudriéndose. MTV aullaba por esa época, pero eso no terminaba de darle sentido a nada...estrenaba Frankestein...yo apretaba rewind para ver mil veces el corazón palpitando en la mano del monstruo huérfano. El tórax roto, una enorme herida de guerra. Me desprendí de la blusa para hacer lo mismo: romper la piel del pecho y arrancarme el corazón, quizá comérmelo y eructar estruendosamente..."
-"Si alguien no te ama, puedes soplar los segundos como burbujas de detergente, disparar las burbujas por toda tu existencia. Nada va a lastimarte, las burbujas no te hieren, explotan silenciosas y apenas humedecen las superficies."
Camas gemelas - Giovanna Rivero
-La nitidez de las cosas a las que les llega el sol. Por ahora pienso en el follaje, en esta vida bajo los árboles, contando las hojas perennes, acariciando las raíces añosas, cortando madera para el invierno. Presagiando cuándo las ramas que afirman este tronco dejarán que se quiebre en dos.
árbol genealógico - Andrea Jeftanovic
-Los días pasan sin que ninguno se entere de que no soy ni buena ni mala, ni dulce ni salada, sólo soy yo, el compás de mi corazón, el brillo de mi piel, el color del cabello que va desapareciendo.
-Maria del carmen Perez cuadra
- Quería matarlo. Corrí con la crueldad en el pecho, como una droga que me empujaba...El pobre perro se detuvo en la acera de enfrente y se volteó a mirarme, apenas a unos cuantos metros de distancia, agitado, con la cabeza inclinada hacia un lado, mirándome intrigado, una mirada que yo ya había visto antes en mi familia, en mis amigos, o incluso en las mujeres que tuvieron la desgracia de enamorarse de mi: la mirada de quienes esperaban grandes cosas de mí y al final terminaron decepcionados.
-Tras unos segundos de silencio, él empieza a temblar ligeramente. Ella piensa que va a estallar de cólera y está preparada para recibir el estallido. El temblor de Martín se hace cada vez más intenso hasta que no puede más y, por primera vez en el día, suelta una carcajada, no un rebuzno sordo...sino una risa fuerte, limpia, que a Vania la reconforta como si le entrase agua caliente al ánimo. Ella se ríe también.
-Se ha quedado esperando sobre una roca salada en Naxos, Sus brazos se han ido alargando, por eso abraza su espalda, o viceversa. La abraza y sus ojos tienen ojeras profundas, huecos oscuros de los que parece surgir la mirada de otra mujer que jamás será ella.
Sus omoplatos parecen alas, y en su cabello está enredado el hilo, el hilo maldito que le recuerda, le dice, no tejer, no volver a tejer porque esperar sin concentrarse en esperar es precisamente lo que ella no debe hacer. Debe esperar así, acongojada, cubierta por los brazos y las piernas, con la piel seca de cansancio, con los ojos muertos y una saliva tatuada en el vértice de los labios. Mirar, mirar. Sólo así es la espera y no se puede tejer, no se puede respirar muy fuerte porque en un hálito de aire se muere un instante delicioso donde él podría venir a buscarla. Su destino ya no depende de los Dioses, pero ella no ha dejado de creer en ellos.