La historia venía fantástica, para 5 estrellas, pero a la mitad empezó a decaer, para mi gusto.
Lucien, el as del servicio secreto británico, está intentando infiltrarse en el club de los Demonios, un grupo de aristócratas hedonistas, para descubrir a un traidor que ha vendido secretos a la Francia napoleónica. En varias circunstancias se encuentra con una mujer que, disfrazada con distintas personalidades, está intentado algo con los miembros del club: ¿es una ladrona? ¿una seductora? ¿una espía?
Esta chica es Kit que, efectivamente, está investigando a los miembros del club aunque no conocemos los motivos. Es una mujer osada, independiente, ágil para escurrirse por la noche como una ladrona, excelente actriz. Mentirosa.
Durante la primera mitad de la novela me encantó cómo engaña a Lucien, lo da vuelta totalmente, lo deja pagando, a él, que es una de las cabezas de servicio secreto. Hay mucha tensión sexual. Y algo más. Estaba muy entusiasmada y no veía la hora de seguir leyendo.
Pero hacia la mitad, cuando las cosas se va aclarando, la cosa entra en un rulo medio paranormal, medio metafísico, en que la cosa se vuelve poco creíble. No puedo contar nada porque spoliaría la trama.
Para peor, las inseguridades de Kit vuelven todo medio melodramático sin necesidad.
El desenlace levanta un poco. Varias escenas hot, hot.
Así que un poco decepcionada. Un final feliz pero un poco depresivo.
Pero todo bien, está bastante bien. Por ahí son cosas mías. Me gustó más la Kit del principio.
Lucien un amorrrrrrrrrrrr. Amo a Lucien, y eso que no me gustan los rubios. Pero hago una excepción.