Cuando Carlos Alegre, diecisiete años, y Natalia de Larrea, treinta y tres, huyen juntos de una fiesta de alta sociedad en medio de un sensacional escándalo, saben que su relación no va ser un camino de rosas. Los escrúpulos de la familia de él y la leyenda de seductora que arrastra ella ponen obstáculos a una pasión singular que empuja a los dos protagonistas a una nueva dimensión vital. La pluma, irreverente y tierna a la vez, y el desatado sentido del humor de Alfredo Bryce Echenique, convierten esta historia inolvidable en un hito de la literatura actual. Carlitos Alegre se decide a aparecer por la fiesta que su distinguida familia da en el jardín de la casa, donde se siente inmediatamente atraído por Natalia de Larrea, una bella y acaudalada mujer que es el centro de atención de las miradas masculinas. Los celos que despierta el aparatoso baile de Carlitos y Natalia desencadenan una delirante pelea de la que zafan los dos amantes, que van a vivir a la casa de campo de ella. Sin embargo, el idilio entre el chico y la aristócrata ha escandalizado tanto a sus familiares y amigos que el padre de Carlitos llega a demandar a Natalia por corrupción de menores. Esto los obliga a adoptar nuevas estrategias para poner a salvo su pasión, que tampoco es ajena al aprendizaje vital del muchacho y a la vida cosmopolita a la que está acostumbrada la mujer.
Nacido dentro de una prominente familia de banqueros, sus padres fueron Francisco Bryce Arróspide y Elena Echenique Basombrío de Bryce. Su tatarabuelo, José Rufino Echenique, fue presidente del Perú en 1851, y su familia está relacionada con la francesa Flora Tristán y con el barón Clemens Althaus de Hesse.
Bryce Echenique, educado en el seno de la oligarquía limeña, cursó sus estudios primarios, en el Inmaculado Corazón, y secundarios, en el Santa María Marianistas y, luego, tras un incidente en este colegio por el que hubo de ser hospitalizado, ingresó al San Pablo, un internado británico en Lima. En 1957, ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y se licenció en Derecho, obteniendo el título de Doctor en Letras en (1977). Fue profesor durante algún tiempo en el Colegio San Andrés (ex Anglo-Peruano) donde enseñó Castellano y Literatura.
Me encantan las historias que se desarrollan en Lima, quizá porque me parece que bien podrían haber ocurrido en mi ciudad (Guayaquil). Esta es mi primera novela de Alfredo Bryce Echenique y de seguro no será la última: su prosa, a pesar de que pasa de un tema a otro sin mucho concierto, es fácil de seguir y me pareció entretenida. Los personajes de esta novela podrían parecer caricaturescos (en especial los mellizos), pero por experiencia propia sé que hay gente que puede llegar a ser tal como Bryce Echenique los describe. El final, aunque un poco precipitado, se podía intuir gracias a ciertos detalles que se iban dejando caer a lo largo de toda la narración, por lo que, a pesar de su violencia, no fue realmente una sorpresa. Sentí una sincera tristeza por Natalia, quien nunca pudo verse a sí misma como Carlitos la veía. Pero así suele suceder también en la vida real, entre parejas reales.
Reitero en afirmar que Bryce es muy tierno cuando escribe, y lleno de humor y magia, como sus personajes. Y aunque cuando era adolescente disfrutaba más de su prosa (con Un Mundo para Julius, por ejemplo), esta vez si bien al inicio se me hacía repetitivo y redundante en sus expresiones, logró ganarme y llevarme hasta el final. ¿Qué hubiera sido de mí a los 17 años con un hembrón como Natalia de Larrea? Envidiaba a Carlitos Alegre todo el trayecto de la obra.
En mi memoria hubiera quedado como sólo una bonita historia con personajes entrañables, si es que no hubiera habido epílogo. Me parece que en esta última parte Bryce hace más que mostrarnos la superficie de los personajes (en toda la novela no es tan profunda su observación). Sobre todo me ilustró sobre la naturaleza de las mujeres, su preocupación por la edad, su sentimiento de derrota y de ser traicionadas cuando su pareja no las apoya. En cierto modo, entendí el odio de Natalia.
Acabo diciendo que esta novela es mejor que la de Vargas Llosa (La Tía Julia y el escribidor), en el tema de relaciones de pareja con muchos años de diferencia y la oposición de la familia. La de Vargas es plana, lineal, y sólo se queda en el calificativo de "correcta".
Una novela menor de Bryce Echenique. El caso es que este escritor convierte en oro todo lo que toca. A punta de pura estética linda, recursos estilísticos de la puctamadre, y un humor desbordante, maravilloso, lleva esta novelita sin pretensiones a alturas a las que ya les gustaría llegar a un montón de webones más esforzados y ambiciosos.
Cuando faltan 40 páginas para el final la empieza a romper y te deja una sensación bien cheveré, de no me arrepiento de haberte leído, de qué bueno que te encontré en la librería de segunda mano, de qué bonita puede ser la literatura por el amor de dios.
Libro gracioso que, con una narrativa particular, lleva a la Lima de los años 50 de la mano de Carlitos Alegre. Aunque ha sido ameno seguirlo, me ha quedado la sensación de que había mucho más por ofrecer o explotar en la historia.
Es la segunda vez que intento leerlo y esta vez sí lo terminé gracias al interés que surgió en mí después de haber ido a la reunión de un club de lectura. Aunque el inicio no es flojo siento que hay un punto antes de las primeras 50 páginas en donde pierde la fuerza del inicio. El estilo de Bryce en este libro es un tanto diferente al de los demás. En mi opinión el lenguaje está sobrecargado y la redundancia, que usa para dar énfasis a las cosas, a veces cansa porque está presente en toda la novela. Sin embargo es un libro muy divertido con una historia poco común y que da un vivo retrato de la clase alta limeña de los años 50 y de la gente que los rodeaba.
Con El huerto de mi ama Bryce Echenique ganó el Premio Planeta en el 2002, siendo esta novela una, o quizá la última, que pudo ejecutar con la misma maestría con la que se le conoce. Soy un lector constante de Bryce, y por ello es por lo que he de admitir que sus obras, aparte de melosas, son repetitivas en muchos puntos, pero necesarias de dicha repetición para complementar o agregar aspectos que en otras novelas le faltó agregar. No me sorprendería si algún día junto varias de sus novelas y entre fragmentos recojo su biografía. Bien El huerto de mi amada pudo ser la continuación de Un mundo para Julius, e igual te deja ese sinsabor pasado el primer capítulo. Con esta novela se retrata, una vez más, la aristocracia peruana, pero bajo la premisa de una historia romántica entre un jovencito y una señora de sociedad. Más allá de que su unión causa revuelo, es la pasión entre ambos los que genera cierta interrogante, que poco a poco va cobrando peso y es, al final, el motivo por el cual se ha pasado tantas hojas de relleno: ¿Puede existir el amor entre dos personas distintas en experiencias, edad y motivaciones, o solo es un impulso pasional? En un inicio puede parecer que la respuesta es obvia, pero hay que entender lo siguiente (al menos, culturalmente hablando): Muchos de los jóvenes de mediados del siglo XX, en el Perú, se juntaban con mujeres que eran inexpertas en el amor y más jóvenes que ellos, por lo que el interés pasional se marcaba más en la mujer que en el hombre. Sin embargo, Bryce te muestra un caso inverso: es un adolescente, con personalidad de niño, quien se apasiona por una mujer que cede a sus impulsos libidinosos, producto de una regresión o estancamiento existencial con su persona (no lo dice explícitamente, pero se da a entender que la señora tiene esta necesidad de ser amada sinceramente, juvenilmente, pero no por “un hombre maduro”). Entonces, ¿es una novela que retrata lo moral, lo patológico, el ideal romántico, o solo es una sátira más de las que suele hacer Bryce con la sociedad pituca en la que vivió? Esta última probabilidad no la descarto, ya que la novela es más satírica, graciosa, que romántica o reflexiva. No sé si decir que eso le suma o le resta puntos, ya que no te llegas a situar completamente en el drama de la pareja sin pensar en la relación que tiene su vida en el huerto y las visitas del protagonista a las afueras del lugar, junto a los mellizos que lo acompañan en su preparación para ingresar a la universidad. Pero, como dije al comienzo, lo más disfrutable se encuentra al comienzo. Terminar la novela es más un acto de fanatismo o devoción a Bryce que al buen gusto, por así decirlo. Por capricho personal, ya que no me gusta dejar obras incompletas, es que me esforcé en terminarlo, así como por saber todos esos datos curiosos, anécdotas o referencias que pone el autor en cada párrafo, siempre a propósito, aunque tengas que esperar extensas descripciones para encontrártelos. Y por último, toparme con el motivo por el cuál su novela se titula así, que casi siempre es una razón musical: en este caso, se debe a un vals homónimo de Felipe Pinglo, donde se cuenta una visita hacia el huerto de una mujer añorada, del cual solo queda un añorado y lejano recuerdo; cuyo final de la novela, que es a propósito, como dije, le hace justicia al drama entre estos dos amantes.
La historia descriptiva y emotiva propia del estilo de Bryce Echenique. No conozco muchos autores, pero considero que este autor es de los que mejor saben envolverte y hacerte sentir las escenas.
Con respecto a la historia, nuevamente tenemos a Lima La horrible, siempre la horrible, tratando de perturbar a una pareja muy enamorada (Natalia De Larrea de 35 años y Carlitos Alegre de 17 años) quienes han decidido acorazarse en un lugar muy especial conocido más tarde como el Huerto de mi Amada. Es el oasis en el desierto para esta pareja en el que podían vivir su amor con Dios de testigo y una cuadrilla de fieles sirvientes. Me gusta ese contraste entre ambas realidades; La Lima donde predomina las murmuraciones, prejuicios e hipocresía; y el Huerto de Doña Natalia donde predomina el amor sincero y comprensión . También debo comentar que la señora Natalia desde muy temprano, con este amor que tiene hacia Carlitos, lleva un conflicto interno con el que trata de luchar hasta el final de la obra. Es muy hermoso, porque todos nosotros luchamos contra una serie de creencias y prejuicios similares que perturban nuestra vida.
Por eso, me parece buena la historia, el desarrollo como ya te lo expliqué será al estilo más descriptivo de Bryce Echenique para todos aquellos que desean también sentir la intimidad de la pareja a flor de piel. Les invito a que vivan la historia y conozcan el desenlace final. Saludos
I loved Bryce Echenique since I had memory, reading Julius twice in my life got me so many good memories about those characters and also about how the writer addressed to them. However, with this book, which I started with great expectations, I couldn't feel related or curious about almost anything. My times are now really messed, so maybe I need to give the book another shot eventually to fully understand and enjoy it.
Not a fan of colloquial writing. The author also tends to mix up time, so it is at times hard to keep up. I could not engage with the characters of the story, as I found Carlitos bland and with no real personality, while Natalia was just obsessed with her beauty and youth. The mellizos were just obsessed with trying to move up in society, which I also found annoying.
Una historia muy original con un buen final, magníficamente escrito, aunque a ratos algo difícil de seguir. Aún así no conozco a nadie al que le pueda recomendar este libro sabiendo que le pueda gustar.
A pesar de que trate, deliberadamente, de odiar este libro, me fue imposible hacerlo. Francamente el estilo de prosa de Bryce Echenique no es de mi agrado; lo siento demasiado coloquial. Pero, incluso a pesar de eso, y del hecho que esta obra empieza como la fantasía de un muchacho en pubertad que se imagina una hermosa mujer cayendo completamente enamorada de él, la historia que Echenique cuenta es realmente cautivadora. Aunque hay varias partes en las cuales se siente que la acción principal del libro es sacrificada por unas escenas cómicas, el final de la obra fue espectacular y deja en el lector un buen sabor. De todas formas lo recomendaría, e incluso encima de “Un mundo para Julius”, aunque no tenga la misma cantidad de comentario social de la sociedad peruana.
Este libro empezó fatal. Durante la primera mitad me era casi imposible leer más de cinco páginas seguidas. No sabría qué palabra usar para describir la forma en que se narra la historia...me sentía viendo una telenovela más exagerada y fastidiosa de lo normal. Quería ahorcar al tal Carlitos Alegre y botar el libro por la ventana...pero me controlé. No puedo decir que mejoró, pero al menos dejó de desesperarme.
La historia es floja, los personajes no son nada del otro mundo, tampoco creo que resalte como retrato de la clase alta limeña (como me dijeron que sería)...pero, bueno, al menos esta edición que me prestaron tiene la letra suficientemente grande para leer cómodo mientras vas en el bus.
Es una obra interesante, me hace recordar un poco a La Tía Julia y el Escribidor. La historia se centra en Lima, y tiene un enfoque Burgués propio del autor quien es un limeño de clase alta. La historia es entretenida pero no creo que deje huellas en el lector, a menos que haya pasado por una experiencia similar.
Poco más de 100 páginas han sido suficientes para saber que no quiero continuar con este libro. No entiendo nada, trama muy básica, escritura rara a más no poder que hace que constantemente te pierdas en el relato.
Me encuentro conflictuado. Primero, lo que más destaca, evidentemente, es el estilo de Bryce, que mezcla narraciones en tercera persona con diálogos en primera, diálogos presentados coloquialmente. Esto me parece perfectamente bien. Es la sensación que quiere dar y lo logra, empleando la franqueza del lenguaje vulgar y la fantasía de la poesía, dejando incluso ciertas líneas de esas que destacan, por una o por la otra razón. Hasta aquí, más allá de que el estilo me abrume a veces en su redundancia o fallo en la comedia, todo bien, vamos por buen camino. Es la premisa y la historia lo que me enturbia las aguas.
Está claro que si tu trama principal va de una treintañera pedófila y un menor de edad, enamorados perdidamente, escapando de los demás, pues bueno, de cierta manera quieres causar una reacción algo fuerte. Sacando esto del medio, me sorprendió el hecho de que en ningún momento el autor hace un intento de insinuación de que, tal vez, esto que andan haciendo los tortolitos, es REALMENTE cuestionable y no está bien. Los dos nos son presentados con un par de defectitos (él es muy despistado, ella desconfiada), mas toda su situación es tratada con el mayor romance y sensualidad posible, estas personas son prácticamente perfectas. Se me hace extraño, sobre todo cuando entran los putos mellizos estos, aquí verdaderamente empiezan los problemas para mí. Entiendo que los “cholos” “pobres” (como se les refiere muchas veces) sean gente de sueños vacíos, obsesionados con un estatus social alto. La historia te los muestra como incultos, patéticos, desalmados y huachafos y lo podría llegar a pasar, de no ser porque su existencia parece ser la de mostrar lo superior que son los aristócratas ricos de apellido europeo sobre ellos. Todo tan fino y tan caro y los seres tan carismáticos, a veces hasta humildes y sencillos. Mientras tanto los dos clones son la antítesis de todo lo que está bien. Ellos no son los únicos que sufren de estos papeles exasperantes, por ejemplo está el instructor de equitación argentino snob, que palidece a comparación del europeo solemne y mejor. No sé si Bryce ha desbloqueado un nivel de ironía dentro de la ironía del cual desconozco y su crítica social es tan astuta que se vuelve imperceptible, pero a mí no me ha causado la mejor de las impresiones, sobre todo cuando investigas y ves que el tipo es descendiente de no sé qué presidente y demás. Lo peor de los mellizos era su constancia. Más de una vez me encontré rezando por no encontrármelos al doblar la página, solo para que terminen siendo los protagonistas de bastantes de las mismas, volviéndose rápidamente un chiste demasiadas veces contado. Incluso cuando les va bien, logrando salir triunfantes de un duelo universitario por sus conocimientos callejeros, el autor te recuerda sin parar que su pequeña victoria no es tan importante como ellos la hacen ver, cuando fue el tramo que más disfruté del libro.
Hablando de disfrute, me deleitó la descripción de Lima, me intriga conocer el pasado de la ciudad, que a veces suena tan lejano y falso, siempre mítico e interesante.
Volviendo a la pedofilia, a mitad del libro me dio curiosidad entrar a youtube y revisar qué opinaba la gente sobre esta obra y me vi horrorizado al escuchar frases como “Bryce Echenique describe la historia de este amor en una Lima muy prejuiciosa”. Perdón…¿¡Qué!? ¿Se supone que tomemos bando, eligiendo a la parejita? ¿Acaso estás demente? ¿O es culpa del escritor? ¿Era su intención? No me vi conmovido por la trama de los amantes ni un segundo, lo cual no habla demasiado bien de la misma, me imagino.
Pero bueno, los enamorados se escapan a Francia, primer mundo, por supuesto, y se van a vivir felizmente… ah no, aguanta… chucha. Pues resulta que en un epílogo que parece durar 3 caras, transcurren más de 10 años. Esos defectos, que mostraron antes, nomás se multiplicaron por 3000, resultando en una Natalia, que cayó en la locura absoluta, y un Carlitos, que se ha convertido en una especie de robot. A pesar de ser tan “exitosos” y vip, su unión termina desmoronándose al final. Él se va con la pituca algo menor y ella que se pudra. ¿Me gusta este agitado final? En parte sí, es caótico y agridulce, esta relación que me desagrada al fin se acabó, mas es lo único en lo que te hicieron invertir tu tiempo. No lo sé, encima te cuentan que la dictadura cagó a los mellizos, los cuales vuelven a aparecer, ya no me jodas.
Cuando me decidí a leer los Premios Planeta os juro que pensaba que no llegaría ni a los 2000, así que estar trayendo la reseña del año 2002 es mucho para mí… pero también que reconoceros que, hasta el momento, es el que menos me ha gusto y que lo he terminado por cabezonería. Una que es muy cabezona, si no ya hubiera abandonado y no estaría leyendo ahora mismo el de 2003.
Pero bueno, volvemos a El huerto de mi amada… me duele decirlo, pero creo que ha sido de mis peores experiencias con un libro; esto no es que el autor sea malo, simplemente no es para mí, su forma de narrar no es de las mías, ni la historia lo ha sido. Siento que me ha sido una cosa extraña y que me era difícil de ir hilando, sí que a lo mejor no es el mejor libro de él, pero igualmente no creo que repita (como ya he dicho, no es para mí, aunque respeto 100% a quien le guste); puede que me haya molestado más porque de todos los Planeta que esperan su momento para que los lea este era uno de los que más me llamaba, así que al empezarlo y notar que la forma de narrar y la trama no me convencia, mi decepción fue a más.
Siempre intento sacar algo positivo de los libros y sí que reconozco que algunos personajes me gustaron, como Consuelo, Molina o las hermanas de Carlitos, (aunque no conseguía conectar 100% con ellos, como os digo, me era muy rara la forma de crear la historia… aunque era una novela bastante natural, la veía muy poco realista), las descripciones sobre Perú me agradaron, sobre todo las del huerto, y algunas partes no me desagradaron (aunque esos momentos duraran poco y volviera a perderme), pero no es un libro que volvería a leer la verdad. El tema amor lo noté forzado y extraño (con algunas escenas tan raras que me daban cringe), pero si hubo una cosa que no me gusto fue el final… sentí que todo el libro para eso, fue como terminar de rematar, por eso os digo que ha sido mala experiencia… pero también es MI experiencia, no significa que tenga que ser la del resto.
A mí no me ha gustado, seguramente no repita con el autor, pero también hay autores que son superventas, tienen mucho éxito (lo que confirma que algo tienen que tener) y yo o no los he leído o no me gustan; así que os animo a que si os pica la curiosidad u os llama, le deis la oportunidad.
Lima, a medidados de la década del 50. Carlitos Alegre, muchacho muy despistado, ferviente religioso y de una familia de clase alta, llega un día a casa y mientras sube a su habitación escucha que la canción Siboney suena a lo lejos, en la terraza, siente algo en el ambiente... parece que hay una fiesta en su casa, decide asomarse por su venta y ve entrar a la mujer más hermosa que pudo imaginar.
Así conoce a Natalia de Larrea, la mujer más deseada de Lima y 16 años mayor que él, pero esto no será impedimento para que ellos estén juntos, tampoco lo será los invitados furiosos, la familia de Carlitos ni toda Lima si es necesario.
Además del agitado romance, Bryce nos describe una Lima clasista, llena de prejuicios, fiestas exclusivas, autos de lujo y a su vez nos muestra personas que solo pueden soñar con esa vida, otros como los meliizos Céspedes no se conforman con soñar y buscarán de cualquier modo entrar a esa sociedad.
Me encanta leer historias que se dan en lugares que conozco, pues me imagino transitando las mismas calles que ellos :3 y en especial este libro me hizo pensar en esoas años en los que Lima aún tenía grandes huertos en los distritos del sur y que parecían oasis dentro de ese desierto, una Lima que solo conocí por fotografías pero que recorrí en estas páginas.
Esta lectura me pareció perfecta para febrero! Si, hay varios momentos eróticos pero que son limportantes para la trama y manejados como Bryce nos tiene acostumbrados ;)
“El huerto de mi amada” me causó exactamente la misma sensación a la que tuve cuando escuché “Siboney” de Stanley Black: ¿Tanto escándalo por esto? Es una reacción completamente desproporcionada.
La historia es inexistente, realmente es poco pretexto para escribir una novela. Para ser un libro relativamente corto, este invierte 200 páginas en nada. No hay denuncia judicial, ni enfrentamiento a la sociedad, ni romance ni una descripción de la alta sociedad limeña, para lo último, lean mejor “Un mundo para Julius”. Los personajes no enfrentan ninguna real dificultad, no tienen ningún conflicto y no aprenden nada: Carlitos es igual de pelele, insulso y egocéntrico y Natalia sigue teniendo la misma reducida personalidad a su origen, aspecto físico, edad y recursos económicos.
La representación del tiempo no tiene sentido y es demasiado evidente que Bryce agregar ciertos elementos porque son convenientes, por ejemplo, las lecciones de francés.
Honestamente, tanto los mellizos como Carlitos deberían haber desaprobado el examen de admisión.
Yo no soy católica o de la clase alta limeña y aún así me parece pésima la relación entre Natalia y Carlitos, así que estoy en desacuerdo con Bryce que reduce todas las objeciones a la relación como un tema de clase social.
Alfredo Bryce Echenique tiene un talento extraordinario para contar historias, para crear personajes entrañables, para mostrar las diferencias entre las clases sociales y sobre todo para utilizar el lenguaje limeño de forma muy agradable y en esta novela lo ha logrado de manera muy destacable.
Esta es una novelan entretenida, con mucho humor, con mucha sátira acerca de la sociedad limeña, esto hace de la lectura muy agradable. En mi caso el lenguaje es muy cercano y del día a día por lo que es sencillo de entender pero creo que para los que no viven en Perú les será mas difícil por la cantidad de frases que sólo se usan en Lima.
Por otro lado a pesar que la lectura es entretenida y esta llena de anécdotas la historia de fondo no llega a ser lo suficientemente sólida para ser memorable.
Historia de un amor imposible entre una mujer de mundo y un bisoño soñador, que se desarrolla en una Lima pre revolucionaria regida por una marcada desigualdad social basada en el poder y el dinero. Lo que supondría una falta moral, social y de justicia es apañada por una sociedad que se hace de la vista gorda ante el poder y los apellidos de los involucrados. La narrativa es contemporánea y símil a sus otras obras: Un mundo para Julius y La vida exagerada de Martín Romaña, y detalla una sociedad en decadencia que desapareció para dar paso a una Lima de todas las sangres, donde ahora reina la misma desigualdad, pero basada en la corrupción política y de menoscabo del bienestar social, en nombre de una estabilidad económica que solo sirve para los intereses personales de los políticos y sus huestes de seguidores.
Me tomé el tiempo suficiente para lograr que me guste pero no dio caso. Esperé mucho de esta obra por ser de Bryce (al que admiro mucho), pero no me convenció. Algunas descripciones repetitivas que, si bien es cierto, al inicio le dan esa sutileza a la obra; al final solo es agotadora. Un Carlitos que me desesperaba con tanto despiste, una Natalia que no mereció tener ese final (¿una llamada puede ocasionar un engaño después de todo lo que han pasado?), unos mellizos sin pena ni gloria... En fin, creo que no es de las mejores obras de Bryce pero rescato mucho cómo logró plasmar la sociedad "élite" limeña, con sus características, pensamiento, carencias y todo lo que puede suceder "hasta en las mejores familias". 2.5/10.
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Un libro con un lenguaje bien trabajado. No me gusta el final. Pero debo admitir que nunca me lo esperé. Uno parece que llegase al final cuando aún faltan algo de 100 páginas o más y la historia aún no acaba. Me gusto mucho esa particularidad de descubrir imaginando como eran las calles que conozco, como era la Lima de mis abuelos. Reconocer lugares que aún existen e imaginarlos en su momento de esplendor. Reconocer sitios de la ciudad que ya no existen como eran en la novela pero que aún están con otro rostro. Esta novela expone mucho de lo que somos como sociedad y nos hace viajar por el tiempo...
Mi primera novela de este autor y llegó a mis manos por un regalo. Me llamó la atención y lo leí a los pocos días. Las primeras 5o páginas no me engancharon. El autor tiene una forma de narrar un tanto particular. Hasta que consigues hacerte con el libro estás incómoda con él, pero una vez lo consigues, te diviertes con sus giros e ironias. Es una crítica salvaje a la alta sociedad limeña de finales de los años 50. El acto desencadenante o central de la novela es, tal vez, un tanto atrevido, pero la forma en que está narrado no lo hace escabroso. Me reí en muchos momentos y al terminarlo les tenía ya cariño a casi todos los personajes. Sería un 3'5 para ser justos, y no llega a 4 por ese inicio que casi me hace pensar en abandonarlo. Me ha resultado original y divertido.
Siendo el tercer libro que leo de Bryce, debo admitir que no se compara con Un mundo para Julius, pero aún así es disfrutarlo. A pesar de tratarse de la típica historia del amor que vence las barreras de la edad, tiene sus momentos alegres, cómicos, y por momentos sientes envidia de Carlitos, en otros te avergüenza a y detestas a los mellizos, en fin. Pero en verdad lo más resaltante de la obra para mi es el final, en el que se acaba el cuento y pegas un salto a la realidad.
El huerto de mi amada confirma a Bryce Echenique en su registro más reconocible: nostalgia, humor y un romanticismo algo cansado. El problema es que esta vez la fórmula se siente reiterativa y autocomplaciente. La voz narrativa insiste más de lo que seduce y el amor, lejos de conmover, termina pareciendo una pose literaria. Hay destellos de ingenio, sí, pero no alcanzan para salvar una novela que se lee más como eco de mejores libros del autor que como una obra con verdadera fuerza propia.
Un libro más de la mini-biblioteca de mi papá. Esta vez ganador del Premio Planeta 2002. El libro narra la historia de Carlitos un chico de 17 años, burócrata de Lima, que se enamora a primera vista de una señora muy atractiva de 30 años. Es muy gracioso y, también, aburrido por etapas. Al inicio la historia te llega a atrapar con una narrativa divertida y pequeños chistes sobre sus personajes. A la mitad del libro, no se desarrollan muchos nudos interesantes y se vuelve un poco plano, pero al llegar casi al final de la historia retoma esos chistes tan ocurrentes y sus personajes vuelven a tener esa fuerza del inicio para dar un final inesperado y divertido que te deja pensando sobre las relaciones en pareja y que tanto puedes dejar pasar eso que tanto te molesta de ella.