Comencé creyendo que el libro iba a destrozarme y acabé suplicando que acabara pronto para dejar de aburrirme. Le tenía ganas a esta historia porque tenía toda la pinta de tener una muy buena combinación de romance, drama y tragedia, pero, lamentablemente, nada de eso estuvo correctamente aprovechado.
Las mejores páginas fueron las primeras. Ahí conocemos a Tessa viviendo una pequeña experiencia en el más allá. Por un momento, ha estado muerta y ha podido ver algo de lo que hay al otro lado, pero el gran golpe se lo llevará cuando vuelva a la vida. Sin que se nos aclaren muy bien las circunstancias, se cuenta que ella y Skylar, su novio, tuvieron una especie de accidente que provocó la muerte inmediata de él. Ella quedó gravemente herida y parece que tendrá que aprender a vivir con secuelas, pero decidirá obstinarse en lograr algo aparentemente imposible…
Hay emotividad y dolor en los instantes iniciales. Quise saber más y ver cómo Tessa iría superando lo ocurrido, pero rápidamente me di cuenta de que no me convencía ni la estructura ni el estilo en el que estaba escrito el libro.
Se alterna el pasado con el presente, algo que termina jugando en contra de la historia. Desde mi punto de vista, una vez vista la escena inicial y sabiendo que Skylar estaba muerto, lo ideal hubiera sido ver cronológicamente toda su relación con Tessa. Sin embargo, vamos saltando constantemente desde el comienzo de dicha relación hasta los días posteriores a la tragedia. Puede que yo sea fría o muy dura, pero no puedo conectar con el dolor de un personaje si no conozco su vínculo real con otros. Tessa se quiere dejar morir y paga su rabia con cualquiera. Santifica a Skylar y parece que tuvieron el romance del siglo, pero, al no conocerlos, pues no conseguía empatizar con ella. Por si eso fuera poco, la parte del pasado no está bien trabajada. Solo la escena en la que Tessa y Skylar se conocen es buena. De resto, lo que vemos es un romance que se desarrolla a la velocidad de la luz y que ni siquiera tiene nada que lo respalde demasiado.
Que alguien me diga qué unía a Skylar y Tessa, ya que yo no les vi nada en común. A pesar de ser coprotagonista, Skylar siempre está en un muy segundo plano. Se recalca que era el chico perfecto y que destacaba en todo lo que se proponía, pero no se le humaniza. Sus instantes con Tessa son fríos y están descritos de forma muy superficial. Siento que no llegué a conocerlo. En cuanto a ella, cada vez se me hacía más insoportable. Parece que tuvo una infancia dura, que ni siquiera nos detalla demasiado, y que eso le sirve como pretexto para ir de víctima y tratar a la patada a todo el mundo. Se considera una sufridora incomprendida y es malagradecida con todos los que la rodean. Da igual lo que hagan por ella, hasta los gestos de bondad los ve como un ataque. No vi química ni complicidad entre Tessa y Skylar, parecían dos personas que simplemente se toleraban. Y a veces ni eso, ya que Tessa no dudaba en hacerle feos a Skylar si se enfadaba o si le daba un presunto ataque de miedo a que lo suyo se volviera algo serio. Y se ve que el autor quería un romance “blanco”, pues no describe ni un instante mínimamente apasionado entre ellos (aunque ella cuenta que no se dedicaban solo a agarrarse de la manita… lo que pasa es que lo dice en plan anécdota y ya está).
La narración es muy simple, no conseguí verle el toque emotivo que una historia así requiere. Hay momentos entre los protagonistas en los que casi que sencillamente se nos dice algo tipo “pasaron una tarde inolvidable juntos” y resulta que no nos cuentan bien por qué. Y si a eso le sumamos lo de no ahondar en lo que supuestamente hizo que los protagonistas se enamoraran, pues ya os podréis imaginar el desastre.
Puede que yo sea un Grinch insensible y que a vosotros os guste más, pero para mí es simplemente una lectura que promete más de lo que ofrece y que solo destaca al principio.