Monumental, certero y precioso, Martín Caparrós en su máximo esplendor.
Una lista organizada de crónicas latinoamericanas que muestran la médula misma de nuestras sociedades.
« las fronteras es un modelo de estos tiempos: una de esas creaciones arbitrarias, fruto de los poderes, que se empeñan en vendernos como algo natural, eterno.”
“Cuando una sociedad vive de la explotación de sus riquezas naturales sus individuos no inventan formas de producir sino maneras de apoderarse de ellas, de controlarlas y venderlas”
“Se podría armar una escala, un Gini bobo: cuanto más pobre eres, más vives en el espacio público urbano; cuanto más rico, menos […] Y los más ricos, por supuesto, se organizan su propia privacidad extrema: el súper lujo de esconderse […] O, dicho más brutal: ¿por qué no toleramos la desigualdad por género o razas pero sí por riqueza?”
“La desigualdad son siglos de practicarla. La desigualdad es ese manera tan absolutamente natural en que una empresaria colombiana, un profesor mexicano, un hacendado salvadoreño dicen María sírvenos el café. (Y esa manera tan absolutamente natural en que María, más oscura, más bajita, le contesta sí señor, si señora.)
La desigualdad son siglos de alentarla”
“La enorme mayoría de los ricos mexicanos no bajan nunca al zócalo, los bogotanos con posibles no han pisado San Victorino en décadas, los porteños que pueden no se toman un tren ni en pesadillas. Así que no se encuentran. Las ciudades, esos lugares de cruce, se han convertido en lugares de separación. No hay espacios, salvo cuando el pobre sirve al rico, y las relaciones se componen de prejuicios y temores: la desconfianza y el miedo por un lado, la desconfianza y la envidia por el otro.”
“Si se compara la forma en que viven ahora millones de ñamericanos -con comida, con agua, con alguna escuela más o menos mala, con algún hospital claramente peor- con la forma en que vivían hace cincuenta años habría que agradecer al capitalismo; si se compara cuánto creció la diferencia entre esas vidas y la de los más privilegiados, habría que detestarlo[…] Allí se juegan esas cosas tan raras que solemos llamar justicia, igualdad, otras pamplinadas. »
« Pordebajear es un gran verbo colombiano : ponerte en tu lugar, recordarte que no estás a la altura. Es de la estirpe de igualado, ese trepa que quiere igualarse a quienes no debiera; son recursos de una lengua de clase. »
« Colombia, siempre Colombia, la gran productora de mitos ñamericanos: si hace medio siglo le dio formas al continente lujurioso desdichado mágico después de la dio al continente narco despiadado y, ahora, al continente reguetón caliente. Argentina produce personajes, México realidades, Colombia conceptos: gran usina de clichés, de realidades paralelas y de muletas para verlas, caldito de Ñamerica.”
“Meterse en el narco tiene sentido cuando no hay alternativas, cuando es mejor vivir poco pero sabroso que ir deshaciéndose, languidecer sin esperanzas[…] La vida narco es una opción para muchos que quieren tener una: un presente, al menos, si futuro no queda.”
“En síntesis simplificada: la pauperización aumenta la criminalidad, la criminalidad aumenta un poco la inseguridad, los medios aumentan mucho la sensación de inseguridad y los honestos ciudadanos piden la mano dura del hombre fuerte. O sea: más violencia del estado.”
“El periodismo siempre -se- engaña cuando cuenta un lugar, porque cuenta del lugar lo extraordinario. No sabe - no sabríamos- contar los millones de vidas, de cruces, de gestos menores que arman cualquier espacio.”
“El listo es discriminación en acto, racismo en acto, otra manera de partir el mundo.”
“Además no hay nada más sabroso que pertenecer a algo. Ser un migrante duele.”
“Guevara joven, Castro viejo. Ahora que los dos, con medio siglo de diferencia, terminaron de morirse, sus caras llenan juntas la ciudad y cuentas dos historias tan diversas. Es brutal ver codo a codo la historia de ese que lo entregó todo y la de ese a quien se entregaron, el que siempre se escapó del poder, el que nunca dejó que el poder se le escapara; el que se volvió un modelo, el que construyó un modelo. Es extraño, casi cruel, tan elocuente ver colgados de las mimas paredes al joven triunfante en la derrota, el viejo derrotado en el triunfo; el que se hizo más y más global, el que se hizo más y más local; el que se compran los turistas, el que no.”
“Esperar. Tania me dice que la vida habanera es una educación de la paciencia. Esperar en la calle ver si llega, si acaso, algún Transporte; esperar en la cola a ver si llega, si acaso, tu momento de comprar o pagar o tramitar o presentarte; esperar, si acaso, que algo llegue. Esperar, por ejemplo sesenta y tantos años.”
“Los agrupamientos ahora no se eligen: están inscritos en los genes: originarios, mujeres, negros, todo eso. Yo creo en la identidad: no como una fatalidad que habría que ensalzar, sino cómo la base que habría que conocer para poder cambiarla. Ahora en cambio, cómo no sabemos cómo queremos ser exagéranos el peso de cómo somos. En lugar de dejar atrás nuestros orígenes para construirnos, nos aferramos a esos origines más que a nada. Y aparece, entonces, la tiranía de la identidad”
“Así que soy un converso: uno que no creía. O quizá no termino de serlo: ahora no soy uno que cree, pero si uno, al menos, que está dispuesto a preguntarse. Y si creo- siempre creí- que lo que vale la pena son las preguntas, tanto más, tanto mejor que las respuestas.”
“El fútbol es la mejor máquina de ficciones que hemos inventado desde que un tal Saulo dijo que un tal Jesús había resucitado, desde que un tal Robespierre insistió en que una República da a sus ciudadanos libertad, igualdad y esas cositas.”
“Es el truco o la cruz del inmigrante: siempre le queda la ilusión de esa vida que podría hacer tenido si no hubiera logrado. Y ya no eres de aquí ni allí, pasas a ser de ningún lado. Esto no es lo definitivo pero se va volviendo definitivo. Al principio uno extraña mucho la vida de allá, trata de replicarla acá, pero de a poco vas entendiendo que no se puede, que tienes que aprender a vivir esta vida. Uno cree que quiere volver pero no vuelve pero lo sigue pensando todo el tiempo”
“Quizá no tomamos en cuenta que más allá de inteligencias y carencias, se impone una razón estructural de perogrullo: las mayorías piensas lo que piensa la mayoría. Y la mayoría piensa lo que y’a puede ser pensado- lo que y’a fue pensado y aceptado-, no lo que todavía no. Por eso se podría postular que el pueblo siempre se equivoca.”
“Los movimientos identitarios son- en sentido estricto- la imaginación de una época sin imaginación. O sea: movimientos sin necesidad de imaginar proyectos por los cuales pelear, porque su proyecto son sí mismos, es conseguir pars los propios lo que y’a tienen los ajenos.”
“Si alguien supiera cómo empiezan las revoluciones sabría casi todo. Una revolución es un cambio radical en la situación previa: llega cuando todo lo que dábamos por cierto deja de serlo de repente. Cuando los jóvenes indolentes se deciden a jugarse la vida, cuando los empresarios satisfechos se pelean con su jefe, cuando los curas dejan la sumisión y encuentran su misión, cuando el hombre fuerte se hace débil y ya nadie le teme.”
“El problema sigue siendo ese futuro ausente. ¿ es cierto que en una región- en un mundo- en que las desigualdades son cada vez más brutas, renunciamos a la aspiración a la igualdad y nos conformamos con que, eventualmente, algún dia, si tenemos suerte y el viento acompaña y los dioses se apiadan, todos coman?”
“Está claro que mientras no se arme un nuevo paradigma de futuro no va a haber revoluciones - o como quiera que eso, entonces, se llame. Porque una revolución- un cambio significativo- es algo muy preciso: la apuesta a un futuro tan deseable que, por el, vale la pena jugarse lo que sea. El problema es, sin duda, cómo se arma ese nuevo paradigma. ¿Quien inventa un futuro? ¿Como, donde, cuando? ¿Como es?”
“Es, también, un gesto de hedonismo o de egoísmo: se vive mejor promoviendo futuros mejores que dedicándose por entero a las banalidades del presente.”
“Y quizá sirva tratar de imaginar que será intolerable dentro de unos años: si alguna vez la propiedad privada de cosas les parece a nuestros nietos tan inhumana como ahora nos lo parece la propiedad privada de personas, o el poder de un estado tan insensato como ahora el poder absoluto de un rey, o la desigualdad entre seres humanos tan aberrante como ahora la desigualdad entre hombres y mujeres.”
“Fue- provisoriamente- un poco más difícil hacerse los boludos. (Y nuestras sociedades, la persistencia de nuestras sociedades depende, en general, de que logremos hacernos los boludos.)