Tenía mis reservas con este libro. La verdad es que no se muy bien porque, pero no me terminaba de llamar la atención. Sin embargo, mi norma con Benjamin Lacombe es leerlo todo de él, y menos mal.
La historia da para mucho, es decir, podría haber desarrollado una trama más larga, incluso, creo que es una gran trama para una película.
También hay que tener en cuenta, que es el estilo del dúo Lacombe-Perez. Contar una historia parcialmente, de una forma escueta. Y aun así, que te quede la sensación de que la entiendes entera, sientes que la has vivido. Que sabes más cosas de las que cuentan sus palabras.
Eso es lo que ma ha pasado con los Appenzell. Es una historia fabulosa, (no tengo que decir nada de las ilustraciones, porque son hermosísimas, y nunca seré imparcial con Lacombe). Una historia que te hace preguntarte justo al final, quienes son los verdaderos monstruos. Porque tener una apariencia no convencional no te hace un monstruo.
Si estáis como yo, indecisos en leerlo o no, hacedlo, no os váis a arrepentir.