2,5 🌟 de calificación, ni más ni menos.
Este es de esos libros que ni Fu ni Fa, o sea sin penas ni glorias, lo leí por el reto Liluleo 2019 para la premisa Libro que termine en la página 253. Ingrid Noll es considerada una de las autoras alemanas más populares de la novela negra, aunque esta no creo que sea una novela negra propiamente, tiene una considerable carga de suspenso, sobre todo para el final.
Nada en esta novela tiene sobresaltos (ni los personajes, ni los plot twist tan característicos del género), es tal cual su narración, sosegada, rozando con lo aburrido. Si la autora con este ritmo y atmósfera, de extrema cotidianidad quiso mostrar, además, la insulsa vida provinciana de un insignificante pueblo alemán, donde una mujer que roza los cuarenta lleva una vida tranquila, donde lo único que pasa, y cito: “…donde además de cuidar de sus familia y visitar a sus amigas, encauza su inquietudes creativas a través de la pintura”, creo que lo logró. Ahora, si lo que quería era crear suspenso y verdadera inquietud en el lector, sinceramente nada más alejado.
Entiendo también que puede ser este el estilo de la autora, pero la verdad me dejó con muy pocas ganas de repetir.
A pesar de eso es un libro bien escrito, y si te gusta lo referente a la pintura es ideal para profesores de carreras de Arte o de Historia del arte, como una recomendación extra clases. Cada capítulo va asociado a cada suceso que ocurre y a su vez este asociado a una pintura de un pintor del barroco; para quien no sabe mucho de este tema creo que va muy bien, pero para quien sabe algo, le puede resultar inmensamente pedante.