Las historias de Harvey Pekar tienen algo que te hacen sentir cercano a la vida, a lo que pasa comúnmente en esta. Quizá esto sea por su carácter meramente realista —sin meterse en que si lo que se cuenta es completamente verídico o no. Aunque(según) afirman los autores que así es—, en la manera de afrontar cada situación. Pues si bien están omitidas partes esenciales de una narración —como el clímax o la consecuencia-final definido— cada historia tiene fuerza y sobresale por si misma.
En algún relato, me di cuenta del agrado que resulta leer vida común —no vida real. Esta parece ir más por problemas del entorno, situaciones tope de la vida, violencia, drogas, sexo, etc.— a través de historias. Porque quien escribió esto que ahora leo era un tipo que cada día debía salir de su casa a trabajar en algo que no le gustaba, iba a la panadería por su pan y en la calle se encontraba con personas disparatadas: alguien como cualquiera otra persona. De un escritor, creo se tiene cualquier imagen menos esta. Pero es precisamente esa vida corriente y un tanto agobiada la que hace que su manera de ver el mundo sea única y por consiguiente, sus historias. El mismo Harvey Pekar lo menciona magistralmente en —a mi parecer— uno de los mejores números de esta serie: "Dilema Moral".
De las ilustraciones, decir que los dibujos de Robert Crumb(con trazos oscuros, desesperados, agobiados, neuróticos y extraños) vienen a complementar atinadamente lo que hace Pekar.
Insisto, las historias de Harvey Pekar son especiales e incluso imprescindibles para quien guste de estas narraciones. Te cambia la noción sobre estas y te deja con sensaciones después de leerlas, pensando. Sí, quizá no sean las mejores pero sí lo es su propósito y actitud ante ellas.