Una novela donde el gran protagonista es el erotismo. Más importante que la pareja en sí, esas fantasías que dan título a la novela, junto a la tienda y la matrícula del coche de la protagonista: ama de casa, viuda, con dos pequeños.
Debería tener más en cuenta que está publicada en los ochenta (con lo que conlleva) pero no puedo evitar haberla leído ahora, con mi mente actual. Seguramente en aquellos tiempos me habría encantado porque las escenas hot están bien conseguidas, lo que no me ha gustado es el mensaje leído desde mi prisma actual.
Me gusta el título original, Fanta C, pero el juego de la pronunciación se pierde con el castellano.
Es una novela publicada en 1987, diré que no me he sentido con algunas de las fantasías que se plasman (todo hay que decir que son copias de las muchas que se encontraban en las novelas que he leído, y releído, en los años 80) gran prueba de lo mucho que también he evolucionado como lectora y me he desprendido de algunos conceptos machistas que tan arraigados he tenido, sí, todo hay que confesarlo.
Me lo quiero tomar como una gran crítica a las publicaciones de antaño, en el fondo, Thad es un encanto, pero la escena cumbre me ha parecido muy desacertada, por mucho que emule lo que emula, y me ha faltado un final muchísimo más desarrollado. Aunque en la última página se intenta arreglar.
Con las muchísimas novelas tan buenas que hay de esta autora, esta no la puedo recomendar