"Si lo pedantes le hubiesen reprochado por no ser polifónico, podía burlarse de los pedantes demostrándoles que la polifonía, con todo y ser uno de los recursos más sorprendentes, más poderosos, más admirables, más expresivos, más majestuosos del genio musical, no es, al fin y al cabo, sino un recurso, un modo de expresión, una de las formas del arte más empleadas por tal o cual autor, más generalizado en ciertas épocas y en determinados países, según que el sentimiento de esos autores, países y épocas tuvieran mayor necesidad de ella para expresarse. Ahora bien; como el arte no existe para poner de manifiesto sus recursos como tales recursos y sus formas como tales formas, es evidente que el artista no tiene para qué servirse de ellos sino en tanto que formas y recursos son útiles o necesarios para el expresión de su pensamiento o su sentimiento. Por poco que la naturaleza de su genio y la de sus asuntos no requieran dichas formas o y no necesite dichos recursos, los dejará a un lado, como dejar descansar el pífano o el clarinete bajo, el tambor o la viola de amor cuando no le hacen falta (...) El artista se mide por el sentimiento que le hace cantar, por su nobleza, y se revela definitivamente con la unión adecuada de sentimiento con la forma que éste toma, no puede imaginarse a uno sin la otra, por ser éste el revestimiento natural, la irradiación espontánea de aquella"