Un libro que me ha dejado un regusto agridulce. Un libro que podía haber sido mucho más, que tenía un potencial enorme, y ha terminado defraudándome en su último tercio. Aún así, le pongo 4 estrellas por todo lo que tiene de bueno, casi todo en su parte de novela histórica. Una pena estropearlo con la otra parte, excesiva, retorcida, recargada y poco creíble.
En cierto modo, este libro son dos en uno. Aunque sigue el clásico esquema de dos líneas temporales alternadas, en las que vamos descubriendo el pasado poco a poco y cómo influye sobre los hechos del presente, lo cierto es que los dos relatos prácticamente podrían sostenerse por separado, dando lugar a dos libros muy diferentes: una novela histórica, y una novela negra. Y probablemente también muchos lectores lo preferirían. Yo, desde luego, habría disfrutado mucho más el libro, me habría resultado mucho más creíble, si se hubiera prescindido totalmente de la parte actual, la de novela negra. Aunque quizás bastaría con haber hecho ésta menos radical y excesiva.
La parte histórica, aunque tenga sus defectos, me ha gustado bastante. Está razonablemente bien escrita (aunque el estilo me ha parecido a veces excesivamente "intenso", como si intentase aparecer continuamente como muy trascendente), y muy bien documentada. Me ha resultado especialmente interesante la primera parte, con el episodio del gulag, en el que los protagonistas se ven inmersos en la tragedia real que tuvo lugar en la isla de Názino, en Siberia. Unos hechos prácticamente olvidados en los que los prisioneros vivieron acontecimientos atroces, que nada tenían que envidiar a los que tendrían lugar en los campos de exterminio nazis.
También el episodio en los campos de concentración franceses en los que se internó de forma vergonzosa a los miles de refugiados españoles que cruzaban la frontera en masa en los meses finales de nuestra guerra civil, me ha parecido bien relatado y de interés. Aunque algo más conocido que los hechos de Názino, el vergonzoso rechazo generalizado de Europa hacia estos refugiados sigue siendo un hecho desconocido para buena parte de la población. En todos los países, y en todas las épocas, los refugiados han sido siempre unos indeseables a los que se compadece de boquilla pero a los que nadie quiere en su territorio.
A partir de aquí, la parte de novela histórica para mí empieza a perder fuerza, a la vez que va perdiendo también algo de credibilidad. Pero esta pérdida de credibilidad no es nada comparada con la otra parte, la novela negra que transcurre en Barcelona en la actualidad.
Esa parte también empieza bien, con su parte de misterio, con sus entresijos de mafias rusas y demás... pero pronto degenera en lo que podría ser una mala película de intriga repleta de giros de guión, malos malísimos por todas partes, odios y venganzas que se mantienen a través de los países y de las generaciones, casualidades por doquier, y tal amasijo de enredos retorcidos que cada vez se va haciendo menos creíble y más excesivo. Personalmente, los capítulos finales los he leído ya porque no era cuestión de leer el libro a medias, pero no me han gustado nada en absoluto, y ya sólo quería que el libro se acabase cuanto antes.
En fin, como decía al principio, un libro que me deja un sabor agridulce, porque tiene buenos detalles y algunas buenas historias, pero también demasiados defectos. En realidad he dudado mucho si ponerle 3 estrellas o 4; con 3, sería una novelilla del montón, y este libro tiene algo más que eso, aunque sólo sea por los episodios de Názino y el sur de Francia; pero 4 estrellas es demasiado para un libro con una trama tan parecida a un mal guión de thriller del montón. Pese a todo, supongo que merece la pena leerlo; me ha dado algunos buenos ratos, lástima que sobre todo la parte final me haya dejado tan mal sabor de boca.