[1.0⭐] 𝙐𝙣 𝙘𝙤𝙧𝙖𝙯𝙤́𝙣 𝙥𝙤𝙧 𝙉𝙖𝙫𝙞𝙙𝙖𝙙 es una novela navideña escrita por Sophie Jomain y publicada en 2024. La historia nos presenta a una protagonista que, tras someterse a un trasplante de corazón, vuelve a pasar la Navidad en los Alpes junto a su padre, lejos del control constante de su madre y de una vida marcada por la extrema precaución.
Tengo este libro desde el año pasado, pero me llegó tardísimo, alrededor del 20 de diciembre, así que decidí guardarlo y leerlo al año siguiente como correspondía. Parte de la ilusión venía precisamente de ahí: de respetar el formato y de abrir un capítulo por día. La idea me parecía preciosa y muy original, reconozco que fue eso lo que me empujó a comprarlo. Hoy, mirando en retrospectiva, siento que el libro me dio una gran lección: no todo lo novedoso es bueno y no todo lo bonito por fuera vale la pena por dentro.
Estaba muy ilusionada con esta novela porque el formato de calendario de adviento me parecía algo distinto, fresco y único. Además, la sinopsis era extremadamente ambigua: no decía prácticamente nada sobre la trama, más allá de una protagonista con un trasplante de corazón, la Navidad y la idea de “volver a creer”. En su momento pensé que ese misterio era intencional, que había algo especial esperando ser descubierto poco a poco. Ahora entiendo que esa vaguedad era, en realidad, una señal de alerta enorme de que no había mucho que contar.
El año pasado vi a todo BookTok hablando maravillas del libro, pero curiosamente no de la historia. Todo eran elogios al formato, a la experiencia de abrir un capítulo al día y a lo bonito que se veía físicamente, nadie hablaba de los personajes, del conflicto y del romance. En su momento no me pareció raro, pero hoy lo entiendo perfectamente; no hablaban de la trama porque, sencillamente, no hay nada interesante que decir sobre ella.
La historia es floja, infantil y tremendamente superficial. Parte de una premisa que podría haber dado muchísimo juego (un trasplante de corazón, el miedo a vivir, la fragilidad, el duelo y la reconstrucción personal), es desperdiciada por completo. Todo se trata de manera liviana, sin profundidad, sin cuidado y, lo que es peor, con una sensación constante de improvisación. Da la impresión de que la autora fue sacando ideas al azar e intentando unirlas como pudo, sin preocuparse por la coherencia ni por el desarrollo emocional de los personajes.
Los personajes son, sin exagerar, de lo peor del libro; son planos, infantiles, egoístas y se comportan como si tuvieran 12 o 13 años, cuando se supone que son adultos jóvenes. No hay evolución, no hay crecimiento, no hay aprendizaje.
La protagonista resulta insufrible gran parte del tiempo, con actitudes caprichosas y reacciones que no se corresponden ni con su edad ni con la gravedad de su situación.
El resto del elenco no se queda atrás: padres exagerados (hasta el punto de parecer caricaturescos), amistades absurdas y conflictos que parecen sacados de una mala fanfic adolescente.
El romance, si es que se le puede llamar así, es precipitado, vacío y completamente carente de emoción, es un claro ejemplo de instalove. Nunca sentí cuándo ni por qué se enamoran los protagonistas; simplemente ocurre, sin tensión, sin construcción y sin química (hasta yo tengo más química con mi vecino que estos dos). Todo sucede porque sí, como si la autora diera por hecho que el lector va a aceptar cualquier cosa sin cuestionarla.
Uno de los aspectos que más me molestó fue el cómo se trataban temas delicados. Se mencionan cuestiones como el suicidio, el abuso o la relación con la comida de una forma frívola, superficial y peligrosamente irresponsable. Son temas que aparecen casi como relleno dramático, sin desarrollo ni sensibilidad, lo que resulta no solo incómodo, sino también preocupante, sobre todo considerando que en su país de origen el libro está catalogado para lectores muy jóvenes. No es un libro adecuado ni para niños, ni para adolescentes, ni para adultos: simplemente no está bien planteado para nadie.
Como bien he dado a conocer, la escritura es plana, insulsa y torpe. Hay saltos bruscos entre escenas, diálogos que no aportan absolutamente nada y párrafos que parecen desconectados entre sí, como si faltaran páginas o conversaciones enteras. Muchas veces tuve la sensación de haberme perdido algo importante porque está MUY mal narrado. No genera emoción, no genera intriga y no genera absolutamente nada.
¿Lo único rescatable? La ambientación. Los Alpes, la nieve, el frío, las luces navideñas, entre otros elementos, todo eso funciona a nivel estético, aunque tampoco se explota lo suficiente como para salvar la experiencia. Además, lo otro rescatable es el formato de calendario de adviento, que es una idea maravillosa y ojalá otras editoriales y autores retomen en el futuro, pero con historias que realmente lo merezcan.
Leer solo un capítulo al día, en lugar de engancharme, hizo que cada vez me diera más pereza continuar. Lejos de crear expectación, el formato terminó amplificando lo aburrida y vacía que es la historia. Llegó un punto en que seguí leyendo por puro compromiso conmigo misma, no porque tuviera ganas.
Me da mucha rabia porque este libro tenía potencial; la idea era preciosa, el objeto es bonito y la experiencia prometía ser especial. Sin embargo, el contenido no está a la altura en absoluto. Es una historia que no emociona, no conmueve y no deja nada. Si he llegado al final ha sido gracias al formato, no gracias a la novela.
Finalmente, puedo decir que 𝙐𝙣 𝙘𝙤𝙧𝙖𝙯𝙤́𝙣 𝙥𝙤𝙧 𝙉𝙖𝙫𝙞𝙙𝙖𝙙 ha sido una de mis peores lecturas. Un libro que vive exclusivamente de su envoltorio y que, una vez abierto, no tiene nada que ofrecer. Le doy una estrella porque no puedo poner menos y porque la idea del calendario de adviento me sigue pareciendo maravillosa, aunque este libro no la merezca.