De Michael Bishop había leído anteriormente "Jugadas decisivas", ¡y fue toda una sorpresa inesperada! Por eso, no dudé mucho en afrontar la lectura de "La transfiguración del Conde Geiger", facilitado por el mismo amigo que me había prestado la otra novela.
Tal y como me pasó en aquella ocasión, empecé el libro sin saber muy bien que esperar, salvo lo que decía el resumen en la contraportada. A las primeras páginas, me parecía una simple historia de super-heroes, eso si, con algunos personajes muy carismáticos pero nada fuera de lo normal. Como sea, es precisamente el personaje principal, el que va dando el contrapunto en la historia, ya que Bishop lo presenta como alguien que odia todo lo que tenga que ver con cultura popular, pero que al final, acaba irremediablemente convertido no sólo en un admirador de la misma, sino en un símbolo de ella, además de, de hecho, necesitarla para seguir con vida. Así, a lo largo de la novela se nos va presentando una confrontación en el arte elevado y lo que a veces llamamos "arte chafa", teatro vs cómics, sinfonías vs bandas punks, festivales de teatro vs entretenimientos de cantina, etcétera. Y es en ese maremágnum de opuestos donde Xavier Thaxton finalmente se encuentra a si mismo, renacido como un héroe de historieta, pero cuyas batallas no son precisamente las que esperamos de un ente súper-poderoso como el que se ha convertido.
Al final, es lo interesante de la novela, el hecho de que confronta dos mundos que algunas personas pueden considerar opuestos (pero que tienen muchos más puntos en común de lo que pareciera a simple vista), mostrando que es posible moverse entre ambos sin ningún problema, requiriendo solamente un poco de voluntad para aceptar las diferencias, y sacar lo mejor de ellas.
No se me hizo tan satisfactoria como "Jugadas decisivas", sin embargo está muy entretenida y tiene sus buenos momentos. Creo que lo más interesante es el modo en que al final, nuestro héroe, acaba resolviendo sus batallas más difíciles, sin importar las consecuencias.