4 ⭐⭐⭐⭐
Tras visionar la magnífica “Sin novedad en el frente (Im Westen nichts neues)” en Netflix, me apetecía refrescar un poco la memoria sobre este terrible conflicto. Aunque hay obras soberbias para ello, nadie mejor que mi admirado Juan Eslava Galán para hacerlo desde una perspectiva concisa, pero no sesuda. Y claro, ha cumplido el objetivo con creces.
La primera guerra mundial se caracterizó por una guerra de trincheras, con soldados mal entrenados y peor alimentados (hablo de la Triple Entente, principalmente), donde costaba dios y ayuda ganar unos pocos cientos de metros, (y así pasaron gran parte de la contienda) para volver a perderlos pasados unos días. Eso sí, los generales que los mandaban solían estar hospedados en buenos palacios, con sus delicatesen y sus buenos puros. Es lo que tiene ser el jefe.
También fue la guerra de los primeros tanques (británicos), la de los zeppelines, los UBoot alemanes, el hundimiento del Luisiana, los primeros aviones con sistema de disparo sincronizado, la de las batallas del Somme y Verdún, la de Galípoli, la de von Richthofen (el barón rojo), la del espionaje (telegrama Zimmermann) y, por supuesto, Mata-Hari, la de la confraternización de los soldados (navidad 1914), fuertemente represaliada por los comandantes en sus palacetes, la del uso de gases asfixiantes, la de la inserción de la mujer en el ámbito laboral, sustituyendo a tanto hombre en el frente o invalidado por la guerra, la de la revolución de octubre y la de Lenin, la de las huelgas de militares, hartos de abusos y vejaciones, la de los asesinatos del zar Nicolás II y toda su familia, la de la desintegración del imperio austro-húngaro y la del otomano, la de la formación de Austria y Checoslovaquia, la de la hambruna y las penalidades sin cuento (sobre todo para los habitantes del Reich), la de La Marsellesa y Lilí Marleen, la del castigo alemán que sembró el terreno al descontento y a la llegada de Hitler (cabo chusquero en esta guerra) al poder. La de los más de 15 millones de fallecidos, entre militares y civiles. La de no aprender nada con esta lección y volver a repetir la misma historia poco tiempo después. Y lo que me habré dejado en el tintero, que hasta se me ha acabado la tinta de apuntar.
Pues de todo eso y mucho más te podrás informar en estas páginas, con el sello de Eslava Galán. Información y entretenimiento asegurado. Aunque tiene sus detractores. Pero a mí no me encontrarás entre ellos.