Qué horror, he decidido no continuar con esta saga que empezó muy interesante, pero que en este cuarto libro llegó al límite de los clichés, la obviedad, y los diálogos poco coherentes.
Por no dar un spoiler, solo diré que ya sabía con certeza quién era el culpable desde el capítulo 4, por el simple hecho que, luego de leer los anteriores tres libros, es extremadamente fácil notar los "mecanismos de distracción" del autor, algo que jamás podría lograr con las novelas de la Maestra (con "m" mayúscula) Agatha Christie. Por supuesto que pocos autores de novela negra pueden siquiera proyectarse a igualarla, pero...
Es decir, está bien que sea un libro para niños (hasta los 12 años, supongo), pero eso, aunque puede y DEBE influenciar en el léxico del autor, DE NINGUNA MANERA debe influenciar en su calidad narrativa. ¿Acaso cree que un niño aficionado a la lectura (o en mi caso, un chico de 15 años, lo que solo me diferencia en tres años del público objetivo) no puede notar EVIDENTES LIMITACIONES?
Y bueno, ya hice mi catarsis, así que terminaré diciendo que, aunque he leído muy, muy poco, definitivamente no recomiendo este libro para alguien que alguna vez haya leído un libro sobre un crimen, o siquiera haya visto una serie de investigación policial.