La "No ficción" es definitivamente uno de mis géneros literarios predilectos, ya que si bien la lectura de novelas y cuentos es algo que me apasiona, el conocer nuevos aspectos sobre cosas de las que sé poco y nada, o directamente ignoro por completo, es algo que veo muy beneficioso. Siempre fui una persona curiosa, por lo que siempre me resulta interesante mechar un libro sobre alguna temática puntual y ponerme a leer, como es en este caso con "Nightmares in the sky" con su recopilación de gárgolas y esculturas grotescas.
La arquitectura gótica siempre me resultó fascinante, y cuando me enteré que uno de mis autores favoritos había contribuido con un ensayo en un libro de este tópico me desesperé por encontrarlo. Aparte de ser un tema que me encanta, disfruto mucho de leer textos de no ficción de Stephen King. Desde un prólogo, un ensayo o mismo su libro "Mientras escribo", me quedo pegada al libro en el que se encuentre dicho texto y no logro bajarlo. Me resulta casi tan emocionante como leer esas historias salidas de su mente macabra. Esperaba encontrarme con información más bien "teórica" sobre las gárgolas, pero más bien me encontré con un ensayo que, como punto de partida, habla sobre la propuesta que le fue ofrecida al autor para introducir el libro, y termina disparando hacia varios lados. King cuenta inicialmente sobre aquella encrucijada que atravesó de no saber si era diplomático acceder a escribir sobre un campo en el que no tenía demasiado conocimiento, como lo son las esculturas y el arte en general. Nos habla sobre su amigo Jerry, pequeñas anécdotas muy típicas del autor, sobre su forma de percibir las gárgolas, no necesariamente explicando con términos precisos y formales, sino más bien lo que representan esas obras monstruosas de piedra, y cómo él considera que las mismas están vivas.
De la parte de fotografía, que es más de la mitad del libro, poco tengo para decir porque no encuentro las palabras justas para expresar lo que me pasa cuando veo este tipo de cosas. Las imágenes son alucinantes, estremecedoras, y realmente parecen tener vida. Tuve que detenerme un buen rato en cada una para apreciarlas bien, y aun cuando había terminado de ver todo el libro, necesité darle una segunda vuelta, e incluso de esa forma no logré saciar mis ganas de saber más sobre el tema, por lo que terminé y ya estaba buscando fotografías y leyendo más al respecto. Es innegable que el esmero y el empeño que cada obra tiene es a veces pasado por alto, al final, por la calle podemos contar más gente mirando hacia el suelo que hacia el cielo. Y es allá arriba donde se encuentra lo mejor, donde nos aguardan las pesadillas. Así que puede que nosotros no las veamos, pero ellas sí nos ven a nosotros.