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Spring Flowers, Spring Frost
From behind the closed door, the man shouts, 'Be on your way - you have no business here!'
'Open up, I am the messenger of Death'.
As spring arrives in the Albanian mountain town of B, some strange things are emerging in the thaw. Bank robbers strike the National Bank. Old terrors are dredged up from the shipwreck of history. And ultra-explosive state secrets are threatening to flood the entire nation. Mark, an artist, finds the peaceful rhythms of his life turned upside down by ancient love and modern barbarism and by the particular brutality of a country surprised and divided by its new freedom.
'Open up, I am the messenger of Death'.
As spring arrives in the Albanian mountain town of B, some strange things are emerging in the thaw. Bank robbers strike the National Bank. Old terrors are dredged up from the shipwreck of history. And ultra-explosive state secrets are threatening to flood the entire nation. Mark, an artist, finds the peaceful rhythms of his life turned upside down by ancient love and modern barbarism and by the particular brutality of a country surprised and divided by its new freedom.
192 pages, Paperback
First published January 1, 2000
About the author
Ismail Kadare
261 books1,832 followersIsmail Kadare (also spelled Kadaré) was an Albanian novelist and poet. He has been a leading literary figure in Albania since the 1960s. He focused on short stories until the publication of his first novel, The General of the Dead Army. In 1996 he became a lifetime member of the Academy of Moral and Political Sciences of France. In 1992, he was awarded the Prix mondial Cino Del Duca; in 2005, he won the inaugural Man Booker International Prize, in 2009 the Prince of Asturias Award of Arts, and in 2015 the Jerusalem Prize. He has divided his time between Albania and France since 1990. Kadare has been mentioned as a possible recipient for the Nobel Prize in Literature several times. His works have been published in about 30 languages.
Ismail Kadare was born in 1936 in Gjirokastër, in the south of Albania. His education included studies at the University of Tirana and then the Gorky Institute for World Literature in Moscow, a training school for writers and critics.
In 1960 Kadare returned to Albania after the country broke ties with the Soviet Union, and he became a journalist and published his first poems.
His first novel, The General of the Dead Army, sprang from a short story, and its success established his name in Albania and enabled Kadare to become a full-time writer.
Kadare's novels draw on Balkan history and legends. They are obliquely ironic as a result of trying to withstand political scrutiny. Among his best known books are Chronicle in Stone (1977), Broken April (1978), and The Concert (1988), considered the best novel of the year 1991 by the French literary magazine Lire.
In 1990, Kadare claimed political asylum in France, issuing statements in favour of democratisation. During the ordeal, he stated that "dictatorship and authentic literature are incompatible. The writer is the natural enemy of dictatorship."
Ismail Kadare was born in 1936 in Gjirokastër, in the south of Albania. His education included studies at the University of Tirana and then the Gorky Institute for World Literature in Moscow, a training school for writers and critics.
In 1960 Kadare returned to Albania after the country broke ties with the Soviet Union, and he became a journalist and published his first poems.
His first novel, The General of the Dead Army, sprang from a short story, and its success established his name in Albania and enabled Kadare to become a full-time writer.
Kadare's novels draw on Balkan history and legends. They are obliquely ironic as a result of trying to withstand political scrutiny. Among his best known books are Chronicle in Stone (1977), Broken April (1978), and The Concert (1988), considered the best novel of the year 1991 by the French literary magazine Lire.
In 1990, Kadare claimed political asylum in France, issuing statements in favour of democratisation. During the ordeal, he stated that "dictatorship and authentic literature are incompatible. The writer is the natural enemy of dictatorship."
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Displaying 1 - 6 of 6 reviews
December 3, 2017
Frías flores de marzo es un texto difícil, al lector le cuesta ir entrando en él. Algunos críticos lo han relacionado, tal vez por su complejidad, con ciertas fases de Spiritus, pero esta novela se aleja en algunos aspectos de aquello, y aporta otros recursos no exentos de riesgo y, en algunos casos, quizás un riesgo que no ha resultado. De ahí, que sea una de las obras que menos me transmite de su autor, y que resulta difícil desentrañarla, con una lectura como atascada en la que Kadaré no termina de fluir como es habitual en otras novelas.
Dentro de un texto que en muchas ocasiones parece descentrado y con problemas de manantío, sin embargo, se plantean algunas cuestiones que, aunque apuntadas en las anteriores obras de su autor, no se habían abordado de una forma tan directa como para resultar el meollo de una novela: el comunismo ha caído y una nueva Albania se presenta al mundo. Esta quiebra del régimen de Hoxha permite la ocasión de modernizarse, pero con la libertad reaparecen anteriores tradiciones, acogotadas por el comunismo, que son todo lo contrario al sinónimo de la modernidad.
Y si algo ha estado sojuzgado por el régimen, eso ha sido el derecho albanés secular, su codigo de sangre conocido como kanun. La deuda y la venganza de sangre son instituciones retrogradas pero, prohibidas durante decenas de años, aparecen tras la quiebra comunista como un signo de modernización, de liberación. Lo viejo, así, momentáneamente se hace nuevo, en una paradoja histórica, y el país anteriormente oprimido y ahora libre, entra en conflicto, sin llegar a entender que señales proporcionan la modernidad y cuales significan el gran atraso.
De esa manera, en Frías flores de marzo se refieren diferentes comportamientos que arrastran de la mano la idea de modernidad para el albanés desencadenado. Una de ellas, que se repite asiduamente e impregna el texto con reflexiones recurrentes, es el atraco a un banco, un suceso impensable de haber sido cometido durante todo el periodo comunista, pero un hecho común y a diario en el mundo occidental, en el mundo libre. En Albania ya se atracan los bancos… al estilo de las películas; Albania ha entrado con los atracos (y con la inseguridad ciudadana) en la modernidad de Occidente y del capitalismo.
La inseguridad ciudadana, o el deseo de mayor seguridad, es otro síntoma bien curioso. La supuesta inviolabilidad de domicilio, desde luego, no estaba muy garantizada durante el reinado de la Sigurimi. Sin embargo, el temor a que irrumpieran los servicios policiales en la casa y en mitad de la noche para efectuar una detención era el miedo tipo del albanés. Ahora, con la caída del sistema y la desaparición tutelar del Estado, las viviendas están seguras ante la patada en la puerta de la represión policial y política, pero expuestas a los robos y a los criminales comunes.
El protagonista de la novela, el pintor Mark Gurabardhi, pronto instala nuevas cerraduras y puertas anti-atraco en su estudio. Abraza, así, un pedacito de occidentalización que viene de la mano del pánico, de la angustia para salvaguardar la propiedad privada, de la toma de conciencia de poseer pertenencias potencialmente arrebatables por delincuentes comunes y no en nombre del socialismo, del Estado o del bien común.
Una occidentalización que también llega a las costumbres sexuales. En ese sentido será la amante de Mark quién entienda de diferentes formas de modernizar los comportamientos en la cama (el pubis depilado, determinadas prácticas europeizantes). Son tiempos modernos, que entran en tensión con las costumbres desarrolladas por el anterior régimen comunista y colisionan con la recuperación de las tradiciones milenarias y arraigadas que resurgen con fuerza.
En mitad de este batido de modernidad, Kadaré elige una estructura y un texto que también parece presentar idénticas tensiones entre clasicismo e innovación. A los capítulos corrientes se les oponen lo que denomina contracapítulos, que vienen a ser fabulaciones o reflexiones míticas ancladas en historias clásicas, y que sacan al lector de la narración de la historia principal, que es el devenir de Mark Gurabardhi.
Estos contracapítulos son interludios oníricos que recurren a la mitología griega y latina, una tradición que resulta un elemento siempre tan significativo en la novelística de Kadaré, presentando así un contrapunto a la perspectiva que de la historia y de Albania, y de los momentos actuales en los que se desarrolla la acción, posee Mark.
De esta forma, el primer contracapítulo, amalgama varias cuestiones en diferentes planos literarios. Por un lado hay cierto eco del Kafka de La transformación y de El proceso, por otro late una corriente que recuerda a Las metamorfosis de Ovidio, y por último convoca a los mitos y las leyendas fantásticas del romanticismo alemán, como la Ondina de Fouqué, por ejemplo. El contracapítulo primero narra la boda y la noche de bodas de una mujer que, castigada sin saber muy bien qué delito ha cometido (al estilo de Josef K.) y con la permisividad de la familia, se enlaza con una serpiente.
El contracapítulo segundo se centra en el denominado “funcionario de la muerte” y en la historia de Tántalo, que ha robado la inmortalidad y, también, sobre Prometeo y el hurto del fuego… interpretado como una enorme conjura política en donde Zeus aparece como el Gran Tirano –algo que Kadaré ya había manifestado en su ensayo sobre Esquilo-, recurriendo el autor al motivo denominado como Gran Estratagema, pilar fundamental de sus novelas “políticas”.
El resto de los contracapítulos continúan con su función onírica, casi surrealista, de ofrecer un contrapunto a la historia narrada. La toma de declaración al iceberg que hundió el Titanic como si fuera un criminal político, el descenso a unos infiernos circulares (Dante siempre presente en la novelística de Kadaré) a la búsqueda de unos expedientes secretos que llevan, incluso, a los dirigentes socialistas y al sucesor del Gran Líder a adentrarse en cavernas en pos de un misterioso archivo secreto que contiene documentos comprometedores…
Estos capítulos a contrapelo de la narración van iluminando la trama, a medida que el lector se va haciendo con un texto incómodo, en una lucha que Kadaré plantea, en este libro, con sus receptores que son, quizás, descifradores de todos esos mensajes ocultos que se concatenan mediante la imaginería habitual kadariana, tal vez retorcida o algo mas desquiciada que de costumbre, hasta acariciar unas gotas de surrealismo.
En ese sentido, Kadaré apunta sin llegar a cristalizar, una innovación bien moderna en Frías flores de marzo, y es la de articular la novela en diferentes planos paralelos, con realidades diferentes que cohabitan, acercándose a lo que se conoce como novela quántica. El protagonista, Mark, arrastra la culpa de haber decepcionado a su padre, que siempre quiso que fuera oficial de policía en lugar de pintor.
De esa manera, en varias ocasiones la trama se desvía a un plano en el que Mark es policía y se fija en sus actuaciones, para después retomar la “otra” línea narrativa de la presunta “realidad” del pintor. Se nos presentan dos mundos en los que suceden acciones distintas, salpicadas por interludios oníricos que albergan saltos en el tiempo, quiebras y aceleraciones, como si la novela se hubiera desintegrado en partículas, y los trocitos los hubiera vuelto a montar el autor, desdeñando la linealidad, la coherencia temporal y la pura lógica narrativa.
La tensión entre lo antiguo y lo moderno, con la estructura narrativa elegida por Kadaré, también refleja esa tensión que vehiculiza la novela y, como ocurre en el texto, queda sin resolver, principal cuestión que presenta Frías flores de marzo, la del avance dificultoso hacia la nada, hacia la irresolución, hacia el complejo edípico y de culpa que lo obstaculiza todo.
El crimen de Estado, la degradación moral que ha impuesto durante décadas el régimen comunista de Hoxha, horadó tan hondo la conciencia de las gentes que obstaculiza cualquier avance. El pánico ante la nueva situación se resuelve con un salto al pasado, al momento anterior a Hoxha, con la recuperación de las tradiciones míticas, bárbaras, que proporcionan seguridad.
Así, se realiza un descubrimiento; Mark Gurabardhi, el pintor, realiza ese descubrimiento, casi tan epifánico como devastador: las tradiciones bárbaras siempre han permanecido, el régimen de Hoxha era un régimen medieval y sanguinario, y los nuevos aires de la Europa occidental y su sociedad de libre consumo, no dejan de ser lo mismo.
El avance, el progreso, la modernización, no es más que una mentira. Un imposible. Y Mark no puede más que sentir deseos de romper a llorar al término de la novela.
Dentro de un texto que en muchas ocasiones parece descentrado y con problemas de manantío, sin embargo, se plantean algunas cuestiones que, aunque apuntadas en las anteriores obras de su autor, no se habían abordado de una forma tan directa como para resultar el meollo de una novela: el comunismo ha caído y una nueva Albania se presenta al mundo. Esta quiebra del régimen de Hoxha permite la ocasión de modernizarse, pero con la libertad reaparecen anteriores tradiciones, acogotadas por el comunismo, que son todo lo contrario al sinónimo de la modernidad.
Y si algo ha estado sojuzgado por el régimen, eso ha sido el derecho albanés secular, su codigo de sangre conocido como kanun. La deuda y la venganza de sangre son instituciones retrogradas pero, prohibidas durante decenas de años, aparecen tras la quiebra comunista como un signo de modernización, de liberación. Lo viejo, así, momentáneamente se hace nuevo, en una paradoja histórica, y el país anteriormente oprimido y ahora libre, entra en conflicto, sin llegar a entender que señales proporcionan la modernidad y cuales significan el gran atraso.
De esa manera, en Frías flores de marzo se refieren diferentes comportamientos que arrastran de la mano la idea de modernidad para el albanés desencadenado. Una de ellas, que se repite asiduamente e impregna el texto con reflexiones recurrentes, es el atraco a un banco, un suceso impensable de haber sido cometido durante todo el periodo comunista, pero un hecho común y a diario en el mundo occidental, en el mundo libre. En Albania ya se atracan los bancos… al estilo de las películas; Albania ha entrado con los atracos (y con la inseguridad ciudadana) en la modernidad de Occidente y del capitalismo.
La inseguridad ciudadana, o el deseo de mayor seguridad, es otro síntoma bien curioso. La supuesta inviolabilidad de domicilio, desde luego, no estaba muy garantizada durante el reinado de la Sigurimi. Sin embargo, el temor a que irrumpieran los servicios policiales en la casa y en mitad de la noche para efectuar una detención era el miedo tipo del albanés. Ahora, con la caída del sistema y la desaparición tutelar del Estado, las viviendas están seguras ante la patada en la puerta de la represión policial y política, pero expuestas a los robos y a los criminales comunes.
El protagonista de la novela, el pintor Mark Gurabardhi, pronto instala nuevas cerraduras y puertas anti-atraco en su estudio. Abraza, así, un pedacito de occidentalización que viene de la mano del pánico, de la angustia para salvaguardar la propiedad privada, de la toma de conciencia de poseer pertenencias potencialmente arrebatables por delincuentes comunes y no en nombre del socialismo, del Estado o del bien común.
Una occidentalización que también llega a las costumbres sexuales. En ese sentido será la amante de Mark quién entienda de diferentes formas de modernizar los comportamientos en la cama (el pubis depilado, determinadas prácticas europeizantes). Son tiempos modernos, que entran en tensión con las costumbres desarrolladas por el anterior régimen comunista y colisionan con la recuperación de las tradiciones milenarias y arraigadas que resurgen con fuerza.
En mitad de este batido de modernidad, Kadaré elige una estructura y un texto que también parece presentar idénticas tensiones entre clasicismo e innovación. A los capítulos corrientes se les oponen lo que denomina contracapítulos, que vienen a ser fabulaciones o reflexiones míticas ancladas en historias clásicas, y que sacan al lector de la narración de la historia principal, que es el devenir de Mark Gurabardhi.
Estos contracapítulos son interludios oníricos que recurren a la mitología griega y latina, una tradición que resulta un elemento siempre tan significativo en la novelística de Kadaré, presentando así un contrapunto a la perspectiva que de la historia y de Albania, y de los momentos actuales en los que se desarrolla la acción, posee Mark.
De esta forma, el primer contracapítulo, amalgama varias cuestiones en diferentes planos literarios. Por un lado hay cierto eco del Kafka de La transformación y de El proceso, por otro late una corriente que recuerda a Las metamorfosis de Ovidio, y por último convoca a los mitos y las leyendas fantásticas del romanticismo alemán, como la Ondina de Fouqué, por ejemplo. El contracapítulo primero narra la boda y la noche de bodas de una mujer que, castigada sin saber muy bien qué delito ha cometido (al estilo de Josef K.) y con la permisividad de la familia, se enlaza con una serpiente.
El contracapítulo segundo se centra en el denominado “funcionario de la muerte” y en la historia de Tántalo, que ha robado la inmortalidad y, también, sobre Prometeo y el hurto del fuego… interpretado como una enorme conjura política en donde Zeus aparece como el Gran Tirano –algo que Kadaré ya había manifestado en su ensayo sobre Esquilo-, recurriendo el autor al motivo denominado como Gran Estratagema, pilar fundamental de sus novelas “políticas”.
El resto de los contracapítulos continúan con su función onírica, casi surrealista, de ofrecer un contrapunto a la historia narrada. La toma de declaración al iceberg que hundió el Titanic como si fuera un criminal político, el descenso a unos infiernos circulares (Dante siempre presente en la novelística de Kadaré) a la búsqueda de unos expedientes secretos que llevan, incluso, a los dirigentes socialistas y al sucesor del Gran Líder a adentrarse en cavernas en pos de un misterioso archivo secreto que contiene documentos comprometedores…
Estos capítulos a contrapelo de la narración van iluminando la trama, a medida que el lector se va haciendo con un texto incómodo, en una lucha que Kadaré plantea, en este libro, con sus receptores que son, quizás, descifradores de todos esos mensajes ocultos que se concatenan mediante la imaginería habitual kadariana, tal vez retorcida o algo mas desquiciada que de costumbre, hasta acariciar unas gotas de surrealismo.
En ese sentido, Kadaré apunta sin llegar a cristalizar, una innovación bien moderna en Frías flores de marzo, y es la de articular la novela en diferentes planos paralelos, con realidades diferentes que cohabitan, acercándose a lo que se conoce como novela quántica. El protagonista, Mark, arrastra la culpa de haber decepcionado a su padre, que siempre quiso que fuera oficial de policía en lugar de pintor.
De esa manera, en varias ocasiones la trama se desvía a un plano en el que Mark es policía y se fija en sus actuaciones, para después retomar la “otra” línea narrativa de la presunta “realidad” del pintor. Se nos presentan dos mundos en los que suceden acciones distintas, salpicadas por interludios oníricos que albergan saltos en el tiempo, quiebras y aceleraciones, como si la novela se hubiera desintegrado en partículas, y los trocitos los hubiera vuelto a montar el autor, desdeñando la linealidad, la coherencia temporal y la pura lógica narrativa.
La tensión entre lo antiguo y lo moderno, con la estructura narrativa elegida por Kadaré, también refleja esa tensión que vehiculiza la novela y, como ocurre en el texto, queda sin resolver, principal cuestión que presenta Frías flores de marzo, la del avance dificultoso hacia la nada, hacia la irresolución, hacia el complejo edípico y de culpa que lo obstaculiza todo.
El crimen de Estado, la degradación moral que ha impuesto durante décadas el régimen comunista de Hoxha, horadó tan hondo la conciencia de las gentes que obstaculiza cualquier avance. El pánico ante la nueva situación se resuelve con un salto al pasado, al momento anterior a Hoxha, con la recuperación de las tradiciones míticas, bárbaras, que proporcionan seguridad.
Así, se realiza un descubrimiento; Mark Gurabardhi, el pintor, realiza ese descubrimiento, casi tan epifánico como devastador: las tradiciones bárbaras siempre han permanecido, el régimen de Hoxha era un régimen medieval y sanguinario, y los nuevos aires de la Europa occidental y su sociedad de libre consumo, no dejan de ser lo mismo.
El avance, el progreso, la modernización, no es más que una mentira. Un imposible. Y Mark no puede más que sentir deseos de romper a llorar al término de la novela.
April 19, 2022
4,5.
Esta novela es una extraña mezcla de realismo mágico y de parábola kafkiana, al igual que El Palacio de los Sueños, aunque esta mezcla ya es en sí algo mestiza porque Kafka era precedente del realismo mágico... Este relato es una sombra, una luz tenebrosa o una sombra alumbrada a lo bajo. Es una crítica a largo plazo de Albania que conecta el pasado comunista con el pasado más antiguo, el presente y el futuro. El inicio con las palabras del hombre: el mito cainita albanés tan meditarráneo, solamente se le ocurriría a un albanés quitar a la serpiente de su lugar de aletargamiento... No puede morder, pero dejarla morir es un crimen europeo: es decir, la injusticia está empantanada por los intereses de fuera.
Esta extraña novela que me cuesta analizar profundamente porque no entiendo la historia albanesa, ni pretérita ni más reciente, tiene un ritmo lento y a la vez muy fácil de llevar. El tiempo es una cuestión importante en el relato en donde el presente se mezcla con un tiempo ahistórico, donde lo mítico y lo real se entrelazan. Incluso es muy alegórico el tema del artista y musa, cuyo hermano representa al ejecutor de la tradición asesina y él hace de policia secreta. El autor, parece ser, el cronista de la propia función de los artistas como él, es el que acomete el papel de vigilante de una injusticia criminal y no obtiene justicia ni para realizar el final de la matanza. Parece tener que ver con la guerra civil albaneza, pero no conozco mucho. Obviamente hay una clara referencia a Cronos/Saturno cuando relaciona la llegada de los rusos (soviéticos) y los alemanes y aparece un anciano con cayado: el largo pasado directo es la mota de una serie de graves problemas. El pasado lejano está metido en el iceberg del comunismo, y esa relación de tempos se ve en la estructura de capítulo-contracapítulo. Hay un tiempo del hoy y de un Siempre que se mezclan.
Aunque al final de la narración la interpretación del relato es más difícil todo parece un cuestionamiento del sistema político, social y económico que se crea en Albania tras el soviético. Todo es un gran robo, como el que inicia el principio del relato, acompañado por el comentario de un habitante que afirma el reparto del estado socialista: quienes reparten, mejor parte se quedan, te queda oírte. Es una realidad muy similar a todo el Este. A pesar de esta crítica, también lo es hacia la tradición que traen los que van contra el pasado socialista: qué sentido tiene volver a un pasado idealizado, que no va a volver y ni se quiere... Estas son las contradicciones del mundo albanés y, creo, del propio autor. Ésta es la pelea que tiene toda la Europa del Este: entre la Europa unida y una decadente herencia criminal socialista.
La narración, sobre todo los primeros capítulos, es implecable y es maravillosa; es cierto que los últimos se vuelven más rápidos, o mejor dicho, más esclarecedores y dejan un sabor más oscuro, lo que hace menos disfrutable a priori. Eso no significan que no tengan sentido ni tengan profundidad, porque aclaran el sentido de la novela, sino que se hace de una forma menos redonda que la anterior. El misterio se va dejando menos oscuros, como si se levantarán las faldas para dejar unas turbias sombras que dejan entrever, no del todo, la faz clarioscura del sexo de la amante que es retrada por el pintor. El contracapítulo 2 es de los más interesantes y más bellos. La calidad narrativa y la estructura van de la mano; mientras es más sólida la primera parte, la segunda (tras cien páginas más o menos) se vuelve más diluida
Esta novela es una extraña mezcla de realismo mágico y de parábola kafkiana, al igual que El Palacio de los Sueños, aunque esta mezcla ya es en sí algo mestiza porque Kafka era precedente del realismo mágico... Este relato es una sombra, una luz tenebrosa o una sombra alumbrada a lo bajo. Es una crítica a largo plazo de Albania que conecta el pasado comunista con el pasado más antiguo, el presente y el futuro. El inicio con las palabras del hombre: el mito cainita albanés tan meditarráneo, solamente se le ocurriría a un albanés quitar a la serpiente de su lugar de aletargamiento... No puede morder, pero dejarla morir es un crimen europeo: es decir, la injusticia está empantanada por los intereses de fuera.
Esta extraña novela que me cuesta analizar profundamente porque no entiendo la historia albanesa, ni pretérita ni más reciente, tiene un ritmo lento y a la vez muy fácil de llevar. El tiempo es una cuestión importante en el relato en donde el presente se mezcla con un tiempo ahistórico, donde lo mítico y lo real se entrelazan. Incluso es muy alegórico el tema del artista y musa, cuyo hermano representa al ejecutor de la tradición asesina y él hace de policia secreta. El autor, parece ser, el cronista de la propia función de los artistas como él, es el que acomete el papel de vigilante de una injusticia criminal y no obtiene justicia ni para realizar el final de la matanza. Parece tener que ver con la guerra civil albaneza, pero no conozco mucho. Obviamente hay una clara referencia a Cronos/Saturno cuando relaciona la llegada de los rusos (soviéticos) y los alemanes y aparece un anciano con cayado: el largo pasado directo es la mota de una serie de graves problemas. El pasado lejano está metido en el iceberg del comunismo, y esa relación de tempos se ve en la estructura de capítulo-contracapítulo. Hay un tiempo del hoy y de un Siempre que se mezclan.
Aunque al final de la narración la interpretación del relato es más difícil todo parece un cuestionamiento del sistema político, social y económico que se crea en Albania tras el soviético. Todo es un gran robo, como el que inicia el principio del relato, acompañado por el comentario de un habitante que afirma el reparto del estado socialista: quienes reparten, mejor parte se quedan, te queda oírte. Es una realidad muy similar a todo el Este. A pesar de esta crítica, también lo es hacia la tradición que traen los que van contra el pasado socialista: qué sentido tiene volver a un pasado idealizado, que no va a volver y ni se quiere... Estas son las contradicciones del mundo albanés y, creo, del propio autor. Ésta es la pelea que tiene toda la Europa del Este: entre la Europa unida y una decadente herencia criminal socialista.
La narración, sobre todo los primeros capítulos, es implecable y es maravillosa; es cierto que los últimos se vuelven más rápidos, o mejor dicho, más esclarecedores y dejan un sabor más oscuro, lo que hace menos disfrutable a priori. Eso no significan que no tengan sentido ni tengan profundidad, porque aclaran el sentido de la novela, sino que se hace de una forma menos redonda que la anterior. El misterio se va dejando menos oscuros, como si se levantarán las faldas para dejar unas turbias sombras que dejan entrever, no del todo, la faz clarioscura del sexo de la amante que es retrada por el pintor. El contracapítulo 2 es de los más interesantes y más bellos. La calidad narrativa y la estructura van de la mano; mientras es más sólida la primera parte, la segunda (tras cien páginas más o menos) se vuelve más diluida
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October 22, 2023Mezcla de realidad , pasado , sueños … hace que la lectura sea muy diferente a las novelas al uso. Me ha llamado mucho la atención pero para catalogar si realmente me gusta este escritor, tengo que leer algo más de él .
Comparto frases :
“El rumor había de sufrir durante la semana sucesivas enmiendas antes de adquirir su forma estable.”
“Así es como transcurre la vida en este mundo, decían las gentes. Amanece un día en que todo parece perdido, y de pronto se presenta un camino de salvación .”
“No sabían hasta entonces que la curiosidad, cuando excede toda medida, suele acabar transformándose en sufrimiento.”
“Así es como transcurre la vida en este mundo, decían las gentes. Amanece un día en que todo parece perdido, y de pronto se presenta un camino de salvación .”
“ El miedo al Estado provocara que las gentes se acomodaran sus opiniones a lo que escuchaban procedente de fuentes oficiales.”.
Comparto frases :
“El rumor había de sufrir durante la semana sucesivas enmiendas antes de adquirir su forma estable.”
“Así es como transcurre la vida en este mundo, decían las gentes. Amanece un día en que todo parece perdido, y de pronto se presenta un camino de salvación .”
“No sabían hasta entonces que la curiosidad, cuando excede toda medida, suele acabar transformándose en sufrimiento.”
“Así es como transcurre la vida en este mundo, decían las gentes. Amanece un día en que todo parece perdido, y de pronto se presenta un camino de salvación .”
“ El miedo al Estado provocara que las gentes se acomodaran sus opiniones a lo que escuchaban procedente de fuentes oficiales.”.
October 5, 2022
En este libro Kadaré explora el fin de la era comunista y el surgimiento ¿de qué? Esta pregunta es justo lo más interesante; cómo el autor capta ese periodo mutante en el que lo próximo no tiene por qué ser lo nuevo, sino lo anterior. Creo que el lector occidental encuentra una gratificación muy fácil en su capacidad para mirar a nuestra sociedad desde una óptica que parte de una referencia muy ajena a la "modernidad" y el capitalismo. Por lo demás, no he conectado con la parte final de la novela, muy onírica y que en mi opinión se desboca en una narrativa compleja de mitología y surrealismo donde me pierde.
Edición muy mejorable.
Edición muy mejorable.
October 3, 2019
Libro de un escritor albanés, en mi esfuerzo por leer una variedad más amplia de escritores. Hay una pequeña historia en el libro que me encantó sobre una mujer que fue condenada a casarse con una serpiente. En general muy interesante sobre las costumbres de un país del cual no tengo ninguna idea.
January 14, 2014
Estupenda novela. La forma como juega con los mitos y los entrelaza con la historia del pintor que ve cómo se desmorona su realidad, la lucha entre el mundo perdido, el de la dictadura y la occidentalización, la tensa relación entre la realidad pero cómo ésta se nutre de los elementos fantásticos produce una novela redonda, un cierre estupendo. Mi historia favorita es la de La boda con la serpiente, pero la revisión al mito de Tántalo me encantó. Mi escena favorita es toda la lenta narración que tiene qué ver con el Kanun o el libro de sangre.
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