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Against Method
Modern philosophy of science has paid great attention to the understanding of scientific ‘practice’, in contrast to concentration on scientific ‘method’. Paul Feyerabend’s acclaimed work, which has contributed greatly to this new emphasis, shows the deficiencies of some widespread ideas about the nature of knowledge. He argues that the only feasible explanations of scientific successes are historical explanations, and that anarchism must now replace rationalism in the theory of knowledge.
The third edition of this classic text contains a new preface and additional reflections at various points in which the author takes account both of recent debates on science and on the impact of scientific products and practices on the human community. While disavowing populism or relativism, Feyerabend continues to insist that the voice of the inexpert must be heard. Thus many environmental perils were first identified by non-experts against prevailing assumptions in the scientific community. Feyerabend’s challenging reassessment of scientific claims and understandings are as pungent and timely as ever.
The third edition of this classic text contains a new preface and additional reflections at various points in which the author takes account both of recent debates on science and on the impact of scientific products and practices on the human community. While disavowing populism or relativism, Feyerabend continues to insist that the voice of the inexpert must be heard. Thus many environmental perils were first identified by non-experts against prevailing assumptions in the scientific community. Feyerabend’s challenging reassessment of scientific claims and understandings are as pungent and timely as ever.
296 pages, Paperback
First published January 1, 1975
About the author
Paul Karl Feyerabend
93 books289 followersPaul Karl Feyerabend was an Austrian-born philosopher of science best known for his work as a professor of philosophy at the University of California, Berkeley, where he worked for three decades (1958–1989).
His life was a peripatetic one, as he lived at various times in England, the United States, New Zealand, Italy, Germany, and finally Switzerland. His major works include Against Method (published in 1975), Science in a Free Society (published in 1978) and Farewell to Reason (a collection of papers published in 1987). Feyerabend became famous for his purportedly anarchistic view of science and his rejection of the existence of universal methodological rules. He is an influential figure in the philosophy of science, and also in the sociology of scientific knowledge.
His life was a peripatetic one, as he lived at various times in England, the United States, New Zealand, Italy, Germany, and finally Switzerland. His major works include Against Method (published in 1975), Science in a Free Society (published in 1978) and Farewell to Reason (a collection of papers published in 1987). Feyerabend became famous for his purportedly anarchistic view of science and his rejection of the existence of universal methodological rules. He is an influential figure in the philosophy of science, and also in the sociology of scientific knowledge.
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Community Reviews
Displaying 1 - 15 of 15 reviews
April 30, 2020
Sin duda uno de mis libros favoritos de filosofía. Creo que Feyerabend es capaz de desmontar de manera muy clara (aunque con ejemplos HORRIBLEMENTE largos) una concepción que actualmente sigue en el imaginario común y demostrar que el método científico no es omnipotente y, de hecho, en las revoluciones científicas ha tenido menos peso del que parece.
No estoy segura de estar de acuerdo con el anarquismo epistemológico, porque creo que el método, aunque es limitado y no es exactamente el ideal de rigor y verdad que a veces nos han vendido, sigue siendo una característica de la ciencia que creo que le aporta seguridad y además, es uno de los motivos por el que confiamos y vamos a seguir confiando en la ciencia. Lo que sí hay que hacer es desmontar el mito de la ciencia y darnos cuenta de que, como todo ámbito de conocimiento, es limitado y puede beber de otras fuentes (pero siempre pasando por unos mínimos de demostración y no, Feyerabend, no creo que se pueda equiparar la magia a la ciencia. No por nada, sino porque obviamente la ciencia tiene más éxito predictivo)
No estoy segura de estar de acuerdo con el anarquismo epistemológico, porque creo que el método, aunque es limitado y no es exactamente el ideal de rigor y verdad que a veces nos han vendido, sigue siendo una característica de la ciencia que creo que le aporta seguridad y además, es uno de los motivos por el que confiamos y vamos a seguir confiando en la ciencia. Lo que sí hay que hacer es desmontar el mito de la ciencia y darnos cuenta de que, como todo ámbito de conocimiento, es limitado y puede beber de otras fuentes (pero siempre pasando por unos mínimos de demostración y no, Feyerabend, no creo que se pueda equiparar la magia a la ciencia. No por nada, sino porque obviamente la ciencia tiene más éxito predictivo)
November 24, 2016
"La idea de que la ciencia puede y debe regirse según unas reglas fijas y de que su racionalidad consiste en un acuerdo con tales reglas no es realista y está viciada. No es realista, puesto que tiene una visión demasiado simple del talento de los hombres y de las circunstancias que animan, o causan, su desarrollo. Y está viciada, puesto que el intento de fortalecer las reglas levantará indudablemente barreras a lo que los hombres podrían haber sido, y reducirá nuestra humanidad incrementando nuestras cualificaciones profesionales."
Estas conclusiones son incontestables. Sin embargo, aunque dice que no es un relativista y que es un realista, no queda muy claro como se articula eso dentro de su propuesta. Aun así, su propuesta de una Epistemología Anarquista es lo más coherente que y seductor que leí.
Estas conclusiones son incontestables. Sin embargo, aunque dice que no es un relativista y que es un realista, no queda muy claro como se articula eso dentro de su propuesta. Aun así, su propuesta de una Epistemología Anarquista es lo más coherente que y seductor que leí.
June 8, 2013
Aunque la tesis principal de Feyerabend no sea arcana (incluso podría decir que es de fácil comprensión) esta escondida dentro de un texto sumamente complejo (no por difícil sino por complejo: lleno de innumerables ideas, pies de páginas, referencias, apéndices, etc., etc.) Pero está aligerada por una pluma satírica, irónica y perspicaz que nunca cae en la exageración, tanto que es, para mi gusto, demasiado prudente. La tesis principal de Feyerabend es: LA LIBERTAD
May 13, 2024
basado tengo ganas de volver a leerlo creo q le voy a sacar mucho a lo largo de mi vida aunque el apéndice puaj ojalá hubiese acabado en la conclusion
March 23, 2020
Había un poco de metodología en su Galileo.
Bromas aparte, he sacado algunas ideas interesantes de este libro.
Entre ellas, estas 3:
1) Un planteamiento histórico de la ciencia.
Hay grupos de presión, intereses, afrentas, envidias y resentimientos personales, controversias y eventos del contexto histórico... que determinan que unas metodologías o ideas se impongan/sobrevivan, mientras que otras se invisibilizan o desaparecen.
Esto significa que una idea que no se haya impuesto con anterioridad no debe ser automáticamente descartada. Nuevos contextos y nuevos planteamientos pueden llevar a nuevos descubrimientos a partir de ideas que se creían obsoletas. El cuánto y el por parte de quién influyen.
2) Para determinar la calidad de algo, si algo nos parece bueno o no, tenemos que establecer primeroun elemento o marco de referencia con el que compararlo.
Entiendo que Feyerabend no utiliza la palabra bueno ni el juicio de valor, pero sí pone énfasis en la necesidad de elementos previos de comparación y que, según el elemento seleccionado, así habrá unos resultados u otros.
Lo cual tiene mucho sentido. No es lo mismo comparar una película con John Ford que con el último producto comercial sacado de Hollywood para vender figuritas.
3) Debemos ser especialmente críticos con nuestras propias ideas.
Apostar en la quiniela contra nuestro equipo, que se diría en el argot deportivo.
Algunas pinceladas sobre lo que Feyerabend propone como método para ello:
-Cada paso para hacer tus ideas más vulnerables siempre es bienvenido.
-Es recomendable abandonar aquellas ideas que más deseamos validar y dedicarnos incesantemente a atacarlas y a buscar sus puntos débiles.
-No trates de proteger tus ideas predilectas. Tampoco busques sesgos de confirmación. Piensa contracorriente, especialmente contra ti mismo.
-Un incremento del contenido asociado a tus ideas implica un incremento de las potenciales falsaciones de dichas ideas y, por tanto, es bienvenido ese incremento de contenido.
Por el contrario, ocultar contenido con el fin de evitar que tus ideas sean falsadas no lo es.
-Si fracasa tu idea, pregúntate por qué ha fracasado y por qué / cómo había conseguido triunfar hasta ese momento. Llegada esta aporía (=quedarte sin ideas para defender tus ideas), hay que buscar una nueva teoría (yo propondría únicamente reforzar la anterior) para solventar los problemas encontrados en este proceso.
Aunque hubiese disfrutado un libro más puramente metodológico como Los tónicos de la voluntad de Santiago Ramón y Cajal, estoy contento con lo que he sacado de este libro.
Bromas aparte, he sacado algunas ideas interesantes de este libro.
Entre ellas, estas 3:
1) Un planteamiento histórico de la ciencia.
Hay grupos de presión, intereses, afrentas, envidias y resentimientos personales, controversias y eventos del contexto histórico... que determinan que unas metodologías o ideas se impongan/sobrevivan, mientras que otras se invisibilizan o desaparecen.
Esto significa que una idea que no se haya impuesto con anterioridad no debe ser automáticamente descartada. Nuevos contextos y nuevos planteamientos pueden llevar a nuevos descubrimientos a partir de ideas que se creían obsoletas. El cuánto y el por parte de quién influyen.
2) Para determinar la calidad de algo, si algo nos parece bueno o no, tenemos que establecer primeroun elemento o marco de referencia con el que compararlo.
Entiendo que Feyerabend no utiliza la palabra bueno ni el juicio de valor, pero sí pone énfasis en la necesidad de elementos previos de comparación y que, según el elemento seleccionado, así habrá unos resultados u otros.
Lo cual tiene mucho sentido. No es lo mismo comparar una película con John Ford que con el último producto comercial sacado de Hollywood para vender figuritas.
3) Debemos ser especialmente críticos con nuestras propias ideas.
Apostar en la quiniela contra nuestro equipo, que se diría en el argot deportivo.
Algunas pinceladas sobre lo que Feyerabend propone como método para ello:
-Cada paso para hacer tus ideas más vulnerables siempre es bienvenido.
-Es recomendable abandonar aquellas ideas que más deseamos validar y dedicarnos incesantemente a atacarlas y a buscar sus puntos débiles.
-No trates de proteger tus ideas predilectas. Tampoco busques sesgos de confirmación. Piensa contracorriente, especialmente contra ti mismo.
-Un incremento del contenido asociado a tus ideas implica un incremento de las potenciales falsaciones de dichas ideas y, por tanto, es bienvenido ese incremento de contenido.
Por el contrario, ocultar contenido con el fin de evitar que tus ideas sean falsadas no lo es.
-Si fracasa tu idea, pregúntate por qué ha fracasado y por qué / cómo había conseguido triunfar hasta ese momento. Llegada esta aporía (=quedarte sin ideas para defender tus ideas), hay que buscar una nueva teoría (yo propondría únicamente reforzar la anterior) para solventar los problemas encontrados en este proceso.
Aunque hubiese disfrutado un libro más puramente metodológico como Los tónicos de la voluntad de Santiago Ramón y Cajal, estoy contento con lo que he sacado de este libro.
February 22, 2024
Una de las obras más particulares de la filosofía de la ciencia. En ella, Feyerabend trata de desarticular el dogma más fuerte instaurado en la ciencia: su método, el método hipotético-deductivo. A ojos del filósofo austríaco, el método científico no es más que es una enunciación teórica, que a la práctica, nunca se cumple.
Con esta postura, Feyerabend se opone a lo que el denomina «racionalismo científico» (en el sentido de que realizar una conceptualización racional de un proceso que por vías empíricas no sucede). Esta postura, ha sido defendida principalmente por el filósofo Karl Popper, y en menor medida, por su amigo Imre Lakatos.
Para ello, se vale de una reexplicación muy detallada (no menos de 100 páginas) de uno de los episodios más celebres en ciencia: la revolución copernicana impulsada por Galileo Galilei. Según nos cuenta Feyerabend, la historia se explicó mal. Galileo Galilei no logró convencer a la comunidad gracias al método científico (tal y como anuncian los «racionalistas»), sino que lo hizo a través de un ejercicio de persuasión, manipulación e incluso de fe ciega personal. Feyerabend expone una cantidad ingente citas, extractos y testimonios directos que ponen de manifiesto tal afirmación. Realmente el trabajo de documentación en este apartado es extensísimo y de gran rigor.
Con este episodio, además, Feyerabend pone de manifiesto otro de fenómeno en ciencia que otros filósofos de la ciencia como Thomas Kuhn también han resaltado: la narración de los hechos a posteriori (la historia) poco o nada tiene que ver con cómo realmente sucedió. La historia como disciplina suele contar el relato como una sucesión de hechos lógica, redonda y uniforme que tiende a la heroicidad de los protagonistas en cuestión. Sin embargo, como todos sabemos, la realidad suele ser más prosaica, imperfecta y casual. No será menos en el caso de la revolución copernicana: Feyerabend expone varios problemas, inconsistencias y lagunas informativas del episodio que la historia «oficial» no recoge en absoluto.
¿Cuál es el método entonces para hacer ciencia? Pues siguiendo con la reexplicación de la revolución copernicana, dirá que «todo lo que sirva para avanzar». A esta postura la denominará «anarquismo epistemológico» (más tarde terminará rebautizando el concepto como «dadaísmo epistemológico», pues las connotaciones políticas del término le pasaban factura, y además, el término dadaísmo contaba mejor lo que el buscaba: provocar y negar la disciplina desde la propia disciplina como el dadaísmo hace con el arte).
A su modo de ver este anarquismo es un modo de proceder más productivo, y sobre todo, más natural para el ser humano (somos así). Sin embargo, el argumento más aplastante en favor del anarquismo epistemológico se da por la vía de los hechos: tras cualquier descubrimiento importante de la ciencia siempre encontraremos un científico que no hizo lo que tocaba o que conectó puntos como antes nadie lo había hecho; luego, no siguió el método. ¿No es absurdo entonces seguir apegado a un método estándar que no se cumple, y que además, arroja peores resultados? «Se trata de un principio empírico y no racional», nos dirá.
En ese sentido, el autor afirma que cualquier paradigma de conocimiento es válido y lícito para avanzar. Entre sus propuestas se encuentra el aprovechamiento de los «medios irracionales» tales como la religión, la mitología o la brujería. El filosofo lo argumenta diciendo que en todos esos campos irracionales se ha ido construyendo y acumulando conocimiento (hecho indudable), y que por tanto, no tiene sentido desterrarlos sino más bien apoyarse en ellos cuando sea necesario. ¿Por qué desaprovechar conocimiento útil que nos puede hacer avanzar en ciencia? En definitiva, Feyerabend defiende que lo que hace avanzar a la ciencia no es un método, sino científicos brillantes capaces de perseguir con tesón e instinto una causa.
Y después de tanta destrucción teórica, ¿qué nos queda para hacer ciencia? ¿Hay algún asidero que nos sirva de guía y prescripción? Feyerabend aporta dos conceptos: la contrainducción y las hipótesis ad hoc. En ambos casos la propuesta consiste en inventar una teoría nueva sin conexión alguna con los hechos conocidos (de ahí el nombre),que sirva al científico de estímulo nuevo para lograr progreso. Su explicación es que la neutralidad de los hechos no existe: en realidad la observación de fenómenos se hacen a partir de concepciones o ideologías previas: miramos condicionados por lo que esperamos ver. O en palabras del autor: «no percibimos las cosas del mundo, sino que las leemos». Por ello, no tiene sentido comparar teorías a través de los mismos datos, porque la teoría prevalente siempre tendrá ventaja ya que habrá ejercido influencia en la fijación y configuración de esos datos («las teorías no pueden ser refutadas por los hechos»). Por eso, en su lugar, el aboga por comparar teorías con teorías. Esto es, dejar que las teorías se desarrollen en sus propios términos y llegado un momento dado comparar el progreso que cada una han logrado por sus propias vías. De hecho, esto es lo que hizo Galileo Galilei: actuar contrainductivamente sosteniendo una teoría del todo descabellada a juzgar por los hechos, pero que sin embargo, él creía firmemente. Mediante astucia, persuasión e insistencia logró imponer su marco teórico (el heliocentrismo), que finalmente resultaría ser más fructífero que el prevalente hasta entonces (el geocentrismo).
Por otro lado, las hipótesis ad hoc, son una forma particular de contrainducción, solo que dentro del marco de una teoría: cuando estamos trabajando con una teoría y de pronto nos encontramos con un hecho que contradice la teoría, Feyerabend propone inventar una hipótesis añadida a la teoría marco que permita «salvar» la anomalía, y por tanto, seguir trabajando a pesar de la contradicción. Esta práctica se opone el modo de trabajo habitual en ciencia: cuando el científico se encuentra con una anomalía, éste se para a analizar lo que está fallando dado que la teoría actúa de verdad fundamental («groundtruth»). Feyerabend, en cambio, aboga por seguir la investigación, puenteando esa anomalía con la generación de una hipótesis ad hoc que de sentido lógico al dato anómalo. De nuevo, otra forma de añadir un estímulo nuevo para sacar al científico del estancamiento en el que se encuentra.
En conclusión, siento que Feyerabend apunta a algo muy cierto con el libro (el método es un ideal que a la práctica nunca se cumple). Sin embargo, al mismo tiempo, siento que su propuesta no es del todo operativa. Es muy complicado proceder en ciencia con una mínima sistematicidad del modo que él platea (a base de contrainducciones e hipótesis ad hoc). Es un proceder demasiado abierto, caótico y salvaje. Puede que valga para los grandes descubrimientos, mas no para la mayoría de investigación científica de corte más acumulativo. Éste, de hecho, puede que sea el mayor error del autor: pensar que la ciencia son solo grandes descubrimientos que lo cambian todo, y no un grueso acumulado de pequeñas investigaciones.
Al mismo tiempo, mientras leía el libro pensaba que, en el fondo, Feyerabend no habla de ciencia, sino de creatividad. Sin decirlo, él piensa la ciencia como una acto eminentemente creativo, y en esa asunción, todas sus esfuerzos están dirigidos a dotar al científico de estímulos nuevos (de dónde sea que estos tengan que venir) para resolver el problema que tiene enfrente.
Debo advertir que se trata de un libro muy difícil de leer, tanto por contenido como por forma. Los apéndices toman más de 100 páginas, y al mismo tiempo, son muchas las notas al pie que ocupan casi toda la página. Dicho esto, si alguien tiene interés por la epistemología y la filosofía de la ciencia, me parece una obra fundamental. No ya por estar de acuerdo en los planteamientos, sino por los procesos de reflexión tan fuertes que generan en el lector.
Con esta postura, Feyerabend se opone a lo que el denomina «racionalismo científico» (en el sentido de que realizar una conceptualización racional de un proceso que por vías empíricas no sucede). Esta postura, ha sido defendida principalmente por el filósofo Karl Popper, y en menor medida, por su amigo Imre Lakatos.
Para ello, se vale de una reexplicación muy detallada (no menos de 100 páginas) de uno de los episodios más celebres en ciencia: la revolución copernicana impulsada por Galileo Galilei. Según nos cuenta Feyerabend, la historia se explicó mal. Galileo Galilei no logró convencer a la comunidad gracias al método científico (tal y como anuncian los «racionalistas»), sino que lo hizo a través de un ejercicio de persuasión, manipulación e incluso de fe ciega personal. Feyerabend expone una cantidad ingente citas, extractos y testimonios directos que ponen de manifiesto tal afirmación. Realmente el trabajo de documentación en este apartado es extensísimo y de gran rigor.
Con este episodio, además, Feyerabend pone de manifiesto otro de fenómeno en ciencia que otros filósofos de la ciencia como Thomas Kuhn también han resaltado: la narración de los hechos a posteriori (la historia) poco o nada tiene que ver con cómo realmente sucedió. La historia como disciplina suele contar el relato como una sucesión de hechos lógica, redonda y uniforme que tiende a la heroicidad de los protagonistas en cuestión. Sin embargo, como todos sabemos, la realidad suele ser más prosaica, imperfecta y casual. No será menos en el caso de la revolución copernicana: Feyerabend expone varios problemas, inconsistencias y lagunas informativas del episodio que la historia «oficial» no recoge en absoluto.
¿Cuál es el método entonces para hacer ciencia? Pues siguiendo con la reexplicación de la revolución copernicana, dirá que «todo lo que sirva para avanzar». A esta postura la denominará «anarquismo epistemológico» (más tarde terminará rebautizando el concepto como «dadaísmo epistemológico», pues las connotaciones políticas del término le pasaban factura, y además, el término dadaísmo contaba mejor lo que el buscaba: provocar y negar la disciplina desde la propia disciplina como el dadaísmo hace con el arte).
A su modo de ver este anarquismo es un modo de proceder más productivo, y sobre todo, más natural para el ser humano (somos así). Sin embargo, el argumento más aplastante en favor del anarquismo epistemológico se da por la vía de los hechos: tras cualquier descubrimiento importante de la ciencia siempre encontraremos un científico que no hizo lo que tocaba o que conectó puntos como antes nadie lo había hecho; luego, no siguió el método. ¿No es absurdo entonces seguir apegado a un método estándar que no se cumple, y que además, arroja peores resultados? «Se trata de un principio empírico y no racional», nos dirá.
En ese sentido, el autor afirma que cualquier paradigma de conocimiento es válido y lícito para avanzar. Entre sus propuestas se encuentra el aprovechamiento de los «medios irracionales» tales como la religión, la mitología o la brujería. El filosofo lo argumenta diciendo que en todos esos campos irracionales se ha ido construyendo y acumulando conocimiento (hecho indudable), y que por tanto, no tiene sentido desterrarlos sino más bien apoyarse en ellos cuando sea necesario. ¿Por qué desaprovechar conocimiento útil que nos puede hacer avanzar en ciencia? En definitiva, Feyerabend defiende que lo que hace avanzar a la ciencia no es un método, sino científicos brillantes capaces de perseguir con tesón e instinto una causa.
Y después de tanta destrucción teórica, ¿qué nos queda para hacer ciencia? ¿Hay algún asidero que nos sirva de guía y prescripción? Feyerabend aporta dos conceptos: la contrainducción y las hipótesis ad hoc. En ambos casos la propuesta consiste en inventar una teoría nueva sin conexión alguna con los hechos conocidos (de ahí el nombre),que sirva al científico de estímulo nuevo para lograr progreso. Su explicación es que la neutralidad de los hechos no existe: en realidad la observación de fenómenos se hacen a partir de concepciones o ideologías previas: miramos condicionados por lo que esperamos ver. O en palabras del autor: «no percibimos las cosas del mundo, sino que las leemos». Por ello, no tiene sentido comparar teorías a través de los mismos datos, porque la teoría prevalente siempre tendrá ventaja ya que habrá ejercido influencia en la fijación y configuración de esos datos («las teorías no pueden ser refutadas por los hechos»). Por eso, en su lugar, el aboga por comparar teorías con teorías. Esto es, dejar que las teorías se desarrollen en sus propios términos y llegado un momento dado comparar el progreso que cada una han logrado por sus propias vías. De hecho, esto es lo que hizo Galileo Galilei: actuar contrainductivamente sosteniendo una teoría del todo descabellada a juzgar por los hechos, pero que sin embargo, él creía firmemente. Mediante astucia, persuasión e insistencia logró imponer su marco teórico (el heliocentrismo), que finalmente resultaría ser más fructífero que el prevalente hasta entonces (el geocentrismo).
Por otro lado, las hipótesis ad hoc, son una forma particular de contrainducción, solo que dentro del marco de una teoría: cuando estamos trabajando con una teoría y de pronto nos encontramos con un hecho que contradice la teoría, Feyerabend propone inventar una hipótesis añadida a la teoría marco que permita «salvar» la anomalía, y por tanto, seguir trabajando a pesar de la contradicción. Esta práctica se opone el modo de trabajo habitual en ciencia: cuando el científico se encuentra con una anomalía, éste se para a analizar lo que está fallando dado que la teoría actúa de verdad fundamental («groundtruth»). Feyerabend, en cambio, aboga por seguir la investigación, puenteando esa anomalía con la generación de una hipótesis ad hoc que de sentido lógico al dato anómalo. De nuevo, otra forma de añadir un estímulo nuevo para sacar al científico del estancamiento en el que se encuentra.
En conclusión, siento que Feyerabend apunta a algo muy cierto con el libro (el método es un ideal que a la práctica nunca se cumple). Sin embargo, al mismo tiempo, siento que su propuesta no es del todo operativa. Es muy complicado proceder en ciencia con una mínima sistematicidad del modo que él platea (a base de contrainducciones e hipótesis ad hoc). Es un proceder demasiado abierto, caótico y salvaje. Puede que valga para los grandes descubrimientos, mas no para la mayoría de investigación científica de corte más acumulativo. Éste, de hecho, puede que sea el mayor error del autor: pensar que la ciencia son solo grandes descubrimientos que lo cambian todo, y no un grueso acumulado de pequeñas investigaciones.
Al mismo tiempo, mientras leía el libro pensaba que, en el fondo, Feyerabend no habla de ciencia, sino de creatividad. Sin decirlo, él piensa la ciencia como una acto eminentemente creativo, y en esa asunción, todas sus esfuerzos están dirigidos a dotar al científico de estímulos nuevos (de dónde sea que estos tengan que venir) para resolver el problema que tiene enfrente.
Debo advertir que se trata de un libro muy difícil de leer, tanto por contenido como por forma. Los apéndices toman más de 100 páginas, y al mismo tiempo, son muchas las notas al pie que ocupan casi toda la página. Dicho esto, si alguien tiene interés por la epistemología y la filosofía de la ciencia, me parece una obra fundamental. No ya por estar de acuerdo en los planteamientos, sino por los procesos de reflexión tan fuertes que generan en el lector.
September 26, 2022
Un clásico de P. Feyerabend, puede ser considerada su obra principal en cuánto a una teoría anarquista de la filosofía de la ciencia se refiere. Para aquellos interesados en el tópico, la lectura del libro será indiferentemente interesante y su desarrollo mantendrá su atención. Feyerabend hace una revisión histórica de la evolución del proceso de descubrimiento científico en la historia obviamente occidental mostrando con clara evidencia aquellos personajes que han contribuido a la construcción de una visión clara del avance científico tanto a nivel técnico cómo filosófico. Me parecieron muy interesantes las referencias a "Materialismo y Empiriocriticismo" de Lenin.
Un libro que debe ser leído por todos los que pretenden adentrarse en el mundo de la filosofía de la ciencia.
Un libro que debe ser leído por todos los que pretenden adentrarse en el mundo de la filosofía de la ciencia.
June 20, 2022
Estoy de acuerdo con la necesaria irracionalidad de la ciencia, pero no con la posición anarquista del último capítulo. Lo que si me parece históricamente necesario es puntualizar aspectos de la ciencia que inciden políticamente. Buena lectura sobre historia de la ciencia.
December 25, 2022
Demasiado ejemplo científico concreto. Para hacer filosofía sobre el concepto de método entiendo que haya que mover tantos conceptos científicos, pero hay veces en los que estar 40 páginas sin parar... No sé, como que puede cansar un poco y tal. La idea no es mala y en parte me ha gustado.
November 19, 2022
Está guay lo que propone. No me gusta la filosofía de la ciencia
October 30, 2023
q gran lectura
Read
March 17, 2026si este tío siguiese vivo iría de cabeza al podcast de jordi wild
May 10, 2026
tiene unos puntos tremendos pero varía entre la demencia y la absoluta genialidad
June 6, 2026
Creo que la tesis es buena, pero su defensa es lo que me genera algo de duda y no me convence del todo.
October 21, 2023
Qué difícil abordar este libro. Estoy seguro de que muchos otros lectores lo han hecho ya, mejor de lo que yo lo hubiera hecho, así que me limitaré a referir de forma sucintísima algunas impresiones. El libro es *denso*, sumamente denso, plagado de referencias a documentos, folios y libros sobre filosofía, ciencia y arte. La idea central de Feyerabend consiste en ilustrar que no existe una sistematización inherente en el acto de hacer ciencia ni en los resultados que se obtienen de ello, idea que, en mayor o menor medida, se corresponde con los postulados de pospositivistas como Popper. Desde el inicio se ofrece un índice analítico con el esquema general del argumento, de modo que, lo que sigue, el texto completo no es más que un ahondamiento puntilloso que da justificación a las premisas expuestas. Ojo: no es un libro de *deconstrucción de la ciencia*, pues Feyerabend también tiene una que otra cosa que decir sobre Derridá.
Lo recomiendo como lectura posterior a Adiós a la razón.
Lo recomiendo como lectura posterior a Adiós a la razón.
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