La Orden del Temple surgió a principios del siglo XVII, con el fin de salvaguardar la tumba de Cristo y proteger a los peregrinos. Su inmenso patrimonio le atribuyó durante cerca de doscientos años un inmenso poder y gloria. Su dramática desaparición coincide con el fracaso de las cruzadas y respode a causas muy complejas.
NI TANTO QUE QUEME AL SANTO... Es un libro que seguramente resultara muy útil para especialistas en el tema, pero a un principiante tal vez le llegue a causar algo de agobio, pues contiene muchísimos datos muy precisos de nombres, lugares, cifras, etc. Antes del principio y, por supuesto, del auge de los templarios, se tuvieron que gestar ciertas condiciones ideológicas. Básicamente, para poder justificar las llamadas "guerras santas", la guerra debió de verse como algo justo, de lo cual San Agustín será el primer teórico de la teología cristiana, llamando justo lo que hace venganza por las injusticias, mientras que San Anselmo atribuye a la Iglesia decidir sobre el recurso de la fuerza sin mediación de ninguna autoridad laica. Más tarde, será considerada como la guerra justa por excelencia a aquella que se hace para defender al verdadero Dios, a la verdadera fe, es decir, la católica, y así la guerra justa se transforma en guerra santa y sobrevienen las cruzadas para recuperar Tierra Santa, mismas que fueron un punto álgido a los ideales de caballería del medioevo, por lo que no tardó en aparecer la figura del caballero-monje con las órdenes militares, el Hospital y el Temple las más importantes. Los templarios surgieron para auxiliar a los cruzados que iba a pelear a Tierra Santa. Se les purgaba de sus pecados por unirse a la orden, por lo que terminaron por tener una gran cantidad de miembros como de adeptos que los apoyaban. A lo largo de los años llegaron a acumular muchísimos bienes materiales, por donación de tierras e inmuebles, por las rentas de estos y por el cobro de intereses a razón de préstamos hechos a particulares. La caída de los templarios se debió a muchas razones: sus pugnas con otras órdenes (en especial el Hospital, aunque este aspecto no fue ni mucho menos determinante), un mayor apego al Estado que a la Iglesia por alejamiento del papado, por órdenes reales y por el creciente fortalecimiento del poder laico. Aunado a todo esto, había pugnas internas entre los templarios y la avaricia los había tocado a ellos y a quienes los veían desde afuera y anhelaban poseer sus riquezas, aunque después de su disolución, sus bienes fueron asignados una parte al Hospital, y la mayor para seguir financiando las Cruzadas. Estás últimas comenzaron a perder popularidad, ya que se consideraba que en Europa había problemas más graves de los cuales preocuparse, que la guerra no era una buena forma de obtener conversos, y que si estaban perdiendo es que seguramente Dios estaba de parte del Islam, por lo que entonces ya no tenía sentido pelear por las tierras santas. Si bien muchos templarios había incurrido en la degradación moral, tras la consigna de hacer desaparecer la orden se les torturó para obtener falsos testimonios que exageraran estos aspectos y así poder justificar la determinación de la Iglesia. Figuras históricas llenas de controversia, que en este libro bien documentado pone en su justa consideración. Ni todos fueron culpables de los escandalosos cargos que se les imputaron, ni todos fueron víctimas y mártires de un proceso injusto e irregular. Como reza un dicho: ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre.
Un saggio molto ben scritto e documentato, che non indugia sulle tante fantasie nate nei secoli successivi, ma presenta, criticamente, le opinioni degli storici del tempo, cercando di analizzare le ragioni profonde della caduta dei Templari.
Bellissimo saggio sulla storia dei Templari. Scorrevole, accurato, preciso, ricco di informazioni ma coinvolgente e mai noioso anche per chi ha poca abitudine alla lettura di saggi storici.
Una descripción con muchas características reales, sin interpretaciones exageradas, presentando a los conmilitones de la orden en una perspectiva muy ponderada. Las órdenes militares fueron importantes en las invasiones europeas a los Santos lugares, que los historiadores occidentales dieron en llamar Cruzadas. Una de las órdenes militares de mayor importancia fue la de los Pobres Caballeros de Cristo, que por estar alojados en la mezquita de Al Aqsa (la Lejana), que era a su vez el sitio construido sobre las ruinas del temple de Salomón, recibieron el nombre de Templarios, Templars, Templer ridaren. Un término interesante que aparece en el libro: el de templarismo, que a partir de los restos de la orden templaria disgregada por el rey capeto Felipe IV El hermoso (o La Lechuza, otro de sus apodos), de aquí surgieron los masones (como lo describe detalladamente en Nacidos en Sangre John J Robinson. Me gustó que mencionaron a uno de mis personajes preferidos, Roger Blume, o Roger de Flor, uno de los primeros condottieros según Demurger, cita la crónica del catalán Ramón de Muntaner describiendo como se creó la compañía de soldados (lástima que no hay referencia concreta a los almogávares, esos soldados que iban de algarada o buscar botín, que fueron las mesnadas responsables de las Vísperas sicilianas en 1282….) que luego formaron los reinos latinos en Grecia, el ducado de Neopatria. Uno de los temas obligados es siempre el de los cuernos de Hattin, batalla que fue fruto de la imprudencia del Genio Malo del Temple, el flamenco Gerard de Ridefort, quien empezò precipitando la muerte del maestre del Hospital Roger Desmoulins en la batalla de las fuentes de Cresson, luego precipitando la mala estrategia que causó el desastre de los Cuernos de Hattin. El impacto de la caída de Tierra Santa sobre la imagen de las órdenes que empezaron a “arar en el desierto” en cuanto a solicitar el apoyo para una nueva cruzada fue enorme y precipitó el fin de las órdenes en Tierra Santa.
Hay una idea interesante presentada varias veces durante el proceso incoado amañadamente, en cuanto que no interesó establecer la verdad, sino solamente encontrar culpables… y cuando en historia universal nos cuentan que las monarquías nacionalistas de Europa surgen a finales del siglo 14, siendo esto porque varias figuras reales aparte de Felipe IV, como Eduardo I Plantagenet “Longshank” (piernas largas, el martillo de los escoceses) y Jaime II de Aragón buscaron como hacer engrosar sus arcas con recursos del caído temple, sin que esos recursos fortalecieran la orden de los Hospitalarios…. la realeza no quería más estados dentro del estado, que fue como se llegó a considerar las órdenes de monjes soldados.
Y uno de los errores políticos que cometió involuntariamente el Gran Maestre Jacques de Molay fue el de permanecer en silencio varios años esperando que el pontífice Clemente V (Bertrand de Goth) salvara a la orden, cuando su tiara había sido lograda por la influencia del rey capeto….. Otra cosa que se menciona es que el proceso estuvo plagado de propaganda política emponzoñada, generada por el terrible panfletista Pierre Dubois, trabajando en connivencia con Guillaume de Plaisans, el primer ministro Enguerrand de Marigny y Guillaume de Nogaret, el terrible Nogaret que albergó en sí un rencor profundo contra el Papa de Roma porque su abuelo cátaro había sido quemado y encontró en la figura del rey capeto Felipe IV, el instrumento perfecto para su revancha, que empezó con el ataque que culminó en la muerte de Benedicto VIII.
Y una cosa que a mi gusto quedó faltando, fue la mención del manuscrito de Chinón, donde se hace referencia a que el papa Clemente V intentó salvar la orden. O por lo menos a ojos vistas de la historia “intentó” hacerlo.
Premesso che se non siete "forti lettori" sarebbero 3 stelline, e se non avete interesse nella storia dei templari allora 2. Malgrabdo abbia apprezzato il saggio storico vi consiglio di guardarvi i numerosi documentari su YouTube se non sapete nulla della storia dei templari perhcè non è una lettura facile da digerire.
Non sono una appassionata di storia o miti dei templari, la lettura è molto pesante, specialmetne le prime 100 pagine, perchè trattasi di un saggio storico. Troppi nomi, troppi riferimenti nelle prime 100 pagine che lasciano nel vuoto chi non conosce bene la storia e i fatti di quel periodo. Alla fine del libro ci sono delle tabelle cronologiche e un pò aiutano, ma l’autore da troppo per scontato. Forse se si fosse dilungato un pò a spiegare i fatti il libro sarebbe stato più “digeribile”. L’autore prende in considerazione solo i fatti documentabili e propone delle sue teorie alla fine per quanto riguarda l’accanimento di Filippo Il bello nel distruggere l’Ordine dei templari e la veridcità delle accuse. Sotto questo punto di vista il libro è importante perchè troppe leggende sono nate intorno a questo ordine. Per me è stato interessante scoprire che l’ordine aveva assunto il ruolo di una banca in quanto prestava ingenti somme di denaro a privati e re, e i suoi castelli fungevano da forzieri per i beni di stati e privati. Questa è una delle ragioni per cui Filippo si mosse contro i templari che erano , erroneamente, ritenuti molto ricchi. Infatti, le loro ricchezze , il loro commercio, era tutto al fine di sostenere la guerra in Terra Santa. Il loro livello di corruzione non era maggiore o minore di altri ordini militari (Ospedalieri). Purtroppo al momento della “persecuzione” si trovarono con un Maestro del Tempio (Molay) mediocre e vigliaccio, un papa debole (Clemente V), un re fanatico (Filippo il Bello), e gli altri re , anche non credendo alle accuse contro di loro, non presero posizione.
ottimo saggio storico preciso e documentato sui templari: se volete sapere la loro storia spurgata di tutte le invenzioni di questi secoli è il riferimento migliore. Forse un pò difficile da seguire nei dettagli storici sulle vicende degli stati latini, ma la parte finale sulla fine dell'ordine è coinvolgente con uno splendido parallelo con le operazioni di polizia politica moderne...