Un complejo y ambicioso manga mezcla de numerosos géneros y temas (thriller global cyberpunk, crítica social, género negro, ciencia ficción, geopolítica, post-apocalíptico, incluso hay un poco de drama familiar) que, en general, me ha gustado pero que sufre de algunos problemas que te dejan algo chafado porque podía haber sido un grandísimo tebeo y se queda un poco en ayquépena!.
Con "Eden" he tenido dos problemas que probablemente podrían resumirse en uno. Primero que resulta muy deslavazada argumentalmente; comienza como un post-apocalíptico a causa de un virus, luego thriller de acción cyberpunk, luego cuatro tomos de drama en las bandas mafiosas de Lima, luego otro virus, luego la cosa pasa a un thriller global de ciencia ficción con drama familiar, que si gnosticismo, que si los terremotos, que si dos IAs émulas de Neuromante y Wintermute, que si una amenaza cósmica... Es una cosa torrencial de personajes y subargumentos que aparecen y desaparecen a toda velocidad, cosa que se agudiza en los últimos volúmenes (a veces parece que está más preocupado por meter otra escena de acción que por resolver algún cabo suelto). Es más, el trasfondo de la historia, el orden político y social de ése mundo que ha creado Endo es difícil de discernir según lo que te está contando y gracias a que en el tomo diez te incluyen un texto aclarando el panorama general de fondo y puedes hacerte una idea porque si no... Por otro lado, aunque es un tebeo muy coral, el personaje sobre el que al principio se centra la historia, Elijah, típico joven protagonista en crecimiento metido en situaciones inverosímiles (con quince años, hijo del jefazo del cártel de la droga más importante del mundo, se lía con una simpática prostituta y se pone a currar de chico para todo en el mismo burdel que ella, aunque encuentra tiempo para ir a clase entre tiroteo por aquí, cosas de mafioso por allá), y acaba convirtiéndose en un mecanismo para solucionar situaciones, sobre todo si puede ser a base de pegar tiros como francotirador. Se plantea una evolución
del personaje a asesino drogadicto, pero carece de progresión dramática y se queda en un quiero y no puedo (por no hablar de cuando Endo usa al personaje para introducir con calzador el humor chorra a mitad de serie), hasta que, finalmente, en el tramo final se le deja de lado en beneficio de su padre. Da la impresión de que Endo tenía un plan muy general para la obra que ha ido rellenando dando bandazos no sé si por la tiranía del "bakuman" y las opiniones de los editores y lectores o por sus propios intereses e inquietudes artísticas sobre lo que quería contar.
Pero a pesar de esto es un tebeo bastante disfrutable y entretenidísimo, y que se atreve con temas que no se ven habitualmente en los mangas, con un enfoque político y global; desde los bajos fondos de Lima hasta los desiertos de Oriente Próximo, desde Australia o Japón hasta la India o África, interesado en reflexionar acerca del terrorismo, la guerra, la miseria, la explotación, el colonialismo, las drogas, la prostitución, la geopolítica, el Tercer Mundo, y, en general cuestionarse acerca del progreso, si éste existe, si el ser humano no tiene remedio, si merece la pena luchar por un mundo mejor, o si es mejor fabricarse una realidad virtual/mente colectiva y pirarse de aquí definitivamente.
Por otro lado el dibujo es excelente, donde brilla el dominio de las sangrientas secuencias de acción, siempre con un toque trágico, donde la violencia nunca es limpia, en un tebeo que no se corta un pelo en cargarse al personaje que haga falta de forma seca y brutal y donde los que más sufren suelen ser los más inocentes. Además goza de un gran ritmo y ya digo que es un manga entretenido y adictivo, que combina grandes episodios con algunos sapos que enturbian el resultado pero no acaban por estropearlo.