“La ausencia es al amor como el viento al fuego: apaga el pequeño, aviva el grande ”
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Emma es una joven poetisa cuyo prometido salió hacia una expedición en la zona de Laponia, y del que no ha tenido noticias en meses. Antes de partir, le entrega una carta para que lea únicamente en caso de que pase alguna desgracia.
Emma se niega a creer que algo haya pasado, y se embarca en su propia expedición para encontrar a su prometido.
En pleno comienzo del siglo XX, los grandes exploradores todavía recorrían el mundo para dejar la huella humana hasta en el lugar más recóndito del planeta. Mientras el mundo se llenaba con noticias de las grandes hazañas de hombres, las mujeres quedaban a un relegado segundo plano, debiendo permanecer en sus hogares, con la incertidumbre de si sus maridos volverían algún día, entregadas completamente al destino y la voluntad de esos hombres.
Pero en esta novela gráfica, breve y concisa, cambian las tornas. Y es que Emma se niega a ser esa mujer que, o bien espera, quizá toda su vida, la vuelta de su prometido; o bien pasa página sin saber realmente qué pasó. Emma se va a explorar el mundo, llevando por bandera su libertad de elegir no amoldarse a lo que se espera de ella.
Pero esta novela es también denuncia social y sororidad entre mujeres y una muestra de la vida que les tocó vivir por imposición social. Es libertad, es independencia y es el empoderamiento para decidir cómo vivir y, a pesar de las circunstancias, elegirse a una misma siempre.
Ni qué decir tiene que las preciosas ilustraciones de Édith, con colores cambiantes entre tonos sepia y azules, van contando a la perfección esta historia; con un estilo que congenia a la perfección con el contexto histórico y refuerza el mensaje.