Para empezar quiero destacar que con con sólo tres novelas publicadas y varios ensayos, Sábato ha conseguido hacerse un hueco en la historia de la literatura universal. Esto puede parecer extraño... hasta que lo lees, porque la calidad de las mismas sin duda lo valen, y mucho! Recordado su escritura atormentada a figuras tan célebres como Poe o Kafka, sus escritos tienen la capacidad de remover tus entrañas como muy pocos saben hacerlo.
"Abaddón el exterminador" es la tercera y última obra publicada por Ernesto Sábato y vendría a constituir una especie de trilogía junto a las anteriores (y magníficas) "El túnel" y "Sobre héroes y tumbas". Personalmente no pienso que esta obra sea el "final" de una trilogía al uso, es algo así como un compendio final, un intento por reunir todo su pensamiento en una sola ficción.
"Una novela sobre esa búsqueda del absoluto, esa locura de adolescentes pero también de hombres que no quieren o no pueden dejar de serlo: seres que en medio del barro y del estiercol lanzan gritos de desesperación o mueren arrojando bombas en algún rincón del universo. Una historia sobre chicos como Marcelo y Nacho y sobre un artista que en recónditos reductos de su espíritu siente agitarse esas criaturas (en parte visulmbradas fuera de sí mismo, en parte agitadas en lo más profundo de su corazón) que demandan eternidad y absoluto. Para que el martirio de algunos no se pierda en el tumulto y en el caos sino que pueda alcanzar el corazón de otros hombres, para removerlos y salvarlos".
Con estas maravillosas palabras, arranca la novela, una novela "TOTAL", mezcla de historia, poesía, ensayo, y novela en estado puro. Una novela en la que, destrozando los límites del texto, el propio autor es un personaje más. Una novela que fascina por su lucidez y por su oscuridad. Por su aire de explicación y justificación y por el sufrimiento que pone Sábato en sus páginas.
Como he dicho antes, el propio Sábato se convierte en uno de los protagonistas principales del libro, rompiendo con la "lógica" de la novela tradicional. "Abaddón" pasa a ser una obra de autoficción en la que "la función del arte" y "la posición del escritor ante su obra" adquieren un carácter fundamental. Tanto es así que las recurrentes obsesiones del autor, sus sucesivos desgarramientos y la permanente búsqueda de eternidad a través del arte y la escritura, además de ofrecernos claves acerca de la obra anterior de Sábato, constituyen el núcleo de "Abaddón".
Por otra parte, "El túnel" y "Héroes y tumbas" sí que son novelas más o menos al uso. Por contra, "Abaddón" es, al mismo tiempo, novela, ensayo sobre arte, texto político, tratado filosófico y una suerte de guía de lectura de toda la obra de Sábato. Es una obra de ficción que habla de sí misma, un libro fragmentario, confuso y oscuro, mucho menos "directo" y más experimental que sus antecesores. Vamos, que no se encuentra aquí una historia de "amor" como la de Juan Pablo Castel y María Iribarne o la de Alejandra y Martín, pero sí que volverán a aparecer muchas de las "filias y fobias" presentes en las anteriores novelas de Sábato y esa perpetua búsqueda del ABSOLUTO.
Asimismo y pese a esta última apreciación, "Abaddón" constituye para mi un texto imprescindible, sobre todo por dos motivos. El primero es su "modernidad". Se trata de un texto que trata de salir de los límites de la novela en busca, quizá, de la misma totalidad o absoluto que buscan sus personajes. Y esto, pese a su fragmentariedad, lo consigue magistralmente. El segundo motivo es que, pese a situarse en un contexto político y geográfico muy concreto, "Abaddón" trasciende ese contexto y se sitúa en el ámbito de lo universal. Las dudas, miedos, terrores y obsesiones más profundas e inconscientes son, básicamente, las mismas y Sábato nos las hace sentir en toda su crudeza.
Y así, entre personajes que se persiguen y se espían hasta la exasperación, la novela avanza entre la melancolía, el horror y, si, también tiene cabida el humor, "que surge sobre todo en los diálogos: impecables, inteligentes y agudísimos" hacia ese territorio de sombras, el mal que forma parte de la esencia del ser humano, y que cada uno lleva dentro de sí pero muy pocas veces se dispone siquiera a mirar de reojo. Ernesto Sábato sí se enfrenta de nuevo a este mundo nuestro de las tinieblas, subiendo el último peldaño en la trilogía de la novela, negando la casualidad para perseverar en la búsqueda entregada que confiere sentido a toda su obra. Enorme Sábato!