Irregular.
Hasta cerca de la mitad, cuando todavía no sé sabe lo que ha pasado, la lectura mantiene el interés, y eso que el protagonista en primera persona se recrea en lo que relata, desde la relación con el otro escritor hasta sus conversaciones con los policías. Las referencias literarias y cinematográficas, aunque muchas veces están relacionadas con lo que cuenta, se pueden hacer algo pesadas por lo abundantes.
Aunque saber quién ha cometido el crimen pueda ser un giro más o menos impactante, resulta algo prematuro: queda la mitad de la novela, en la que ya casi nada sorprende, en la que los personajes hacen lo más obvio, que se alarga en exceso, con algunos pasajes incluso demasiado detallados, morbosamente, para lo que cuenta.
La parte relacionada con el mundo literario, aunque no aporta novedades respecto a otras novelas que hablen del mismo tema, resulta entretenida e interesante, desde ver la producción de obras como un negocio a desear escribir algo más personal.
Los dos personajes principales, que alternan sus voces (a veces no se nota mucha diferencia entre ellas) y versiones en primera persona, no resultan muy agradables, por distintos motivos, aunque hay un momento en que se cambia la percepción de cada uno.
Bien escrita, algo larga, entretenida.