Aprovecho el comentario que he hecho para clase como reseña.
PD: si la primera vez no me gusto, esta vez me ha gustado menos todavía.
Sloterdijk es un filósofo alemán, seguidor de la Escuela de Frankfurt. Se crío en la Alemania de la posguerra, lo cual tiene una importancia determinante para el texto a comentar.
Los precedentes históricos en los que se encuentra contextualizado el texto nos llevan a remontarnos hasta la polémica que surgió entre Sartre y Heidegger tras la conferencia que Sartre realizo en Francia en defensa del existencialismo: El existencialismo es un humanismo. En ella sentaba a Heidegger como punto de inicio del existencialismo ateo. Heidegger, al recibir noticia de ello a través de un discípulo suyo escribe en respuesta Carta sobre el humanismo.
Sloterdijk realiza una crítica, centrada principalmente en Sartre, Heidegger y Platón, hacia toda forma de humanismo, puesto que lo ve como una forma de domesticar al hombre a través del poder, que dependiendo del método seguido se trasmuta la naturaleza humana de una u otra manera. Por lo que podemos primeramente ver como para Sloterdijk existe una naturaleza humana.
Tras los sucesos de la II Guerra Mundial el problema sobre el humanismo aparece como clave, al igual que la, desde entonces, mítica pregunta de: ¿dónde estaba Dios en Auschwitz?
Por tanto Sloterdijk entiende que:
“Cristianismo, marxismo y existencialismo, se alineaban codo con codo como variedades del humanismo, diferenciadas una de otra sólo por matices superficiales, o dicho claramente, como tres tipos y modos de eludir la última radicalidad de la pregunta por la esencia del hombre”.
Esta crítica está claramente enfocada a las definiciones que el existencialismo proporciona del hombre, que “la existencia precede a la esencia” supone, desde su punto de vista, una manera de labrarse las manos a la hora de dar una determinación o solución ante el problema que la II Guerra Mundial había planteado sobre la naturaleza del ser humano.
El existencialismo parte de que el ser humano primeramente no es nada, por lo que no se arriesga a aventurar si su naturaleza es buena o mala en un inicio, simplemente no tiene naturaleza previa.
Sloterdijk como interesado en la antropología que es, va a dispensar una crítica al existencialismo, a Heidegger en especial, que se basa en que no se tiene en cuenta la parte biológica del hombre que indudablemente le predispone, por tanto, al rechazar todo dato antropológico se está dejando de lado una dimensión constitutiva del ser humano, lo que a Sloterdijk le parece inaceptable además de una manera de eludir el problema de la esencia humana.
Parece, por tanto, que para explicar el suceso histórico de la II Guerra Mundial es necesario que el ser humano tenga una esencia y que además esta esencia tienda hacia el salvajismo, porque parece no existir manera de proporcionar una explicación.
Sin embargo el existencialismo, al negar la existencia de una esencia previa, no niega ni afirma que el hombre sea bueno o malo a priori, sino que es el trascurso de su vida lo que le lleva a serlo.
“El existencialismo no condena al hombre a una miseria irremediable; si el hombre no es naturalmente bueno, tampoco es naturalmente malo. En principio, no es nada; le toca ser bueno o malo según asuma su libertad o reniegue de ella; bien y mal sólo aparecen más allá de la naturaleza, más allá de todo lo dado”.
Quizá tenga en ese sentido una cierta influencia en lo ocurrido del 39 al 45 los sucesos históricos anteriores, algo que Sloterdijk parece no tener en cuenta.
Determinar que el hombre es, por naturaleza, salvaje y malvado quizá sea más fácil para comprender como pudieron ocurrir ciertas cosas, pero ¿acaso la explicación más fácil es la más correcta?
Desde su punto de vista la educación humanista sirve como instrumento de poder, aquel que tiene acceso a la educación y por tanto posee conocimientos se sitúa por encima del que no los posee, de esta manera el conocimiento se ha convertido en un instrumento de poder.
Sloterdijk centra su crítica hacia el humanismo en este hecho, la educación se convierte en un instrumento de poder y por tanto merece una crítica pero, del mismo modo que generaciones anteriores y posteriores a la suya han recibido una determinada educación, humanista o no, él también la recibió e indudablemente tuvo una repercusión sobre sus ideas.
Cabe tener en cuenta la educación que recibieron las personas de su generación en Alemania, educación basada en la idea de culpabilidad, que en mayor o menor medida se sigue impartiendo, pues parece que es la forma “correcta” de redimirse de la herencia histórica de sus antepasados.
¿No es bastante probable, acaso, que tenga cierta influencia la educación que recibió con su animadversión hacia Heidegger, puesto que aparentemente este era nazi?
Quizá Sloterdijk debió someter a revisión su propia educación antes de esgrimir su crítica dado que puede ser, que tras la educación que el mismo recibió o se proporcionó también se escondan ciertos instrumentos de poder, entre otras cosas.