Tan personal, tan universal.
"La falta de la vida -el odio por uno mismo, la desesperación, el aislamiento- es un modo de suprimir o hacer invisible el conflicto. La depresión es un tipo de "fijación" ante los embates de la vida, una forma de encontrar un lugar seguro, más allá del conflicto que siempre existe entre deseo y obediencia. Estos dos van juntos, se hacen posibles el uno a la otra. Y, sin embargo, el dolor de vivir tal falta de armonía es tan insoportable que resolverla puede resultar una enfermedad extenuante.
Artistas y terapeutas querrán encontrar palabras para el conflicto. Sin embargo, que mi padre aprobase mis palabras haría que fuera difícil escribirlas, Las palabras habían dejado de acudir, y, sin una catarsis, las palabras hacen que uno se sienta pesado. Lleno de palabras sin usar, me volví inamovible. Pero yo necesitaba palabras para mi propio provecho, porque quería escribir. Aquello era un laberinto. Quizás un modo de rodearlo fuera producir palabras que a él no le gustasen, que fueran mis propias palabras... En concreto, palabras que a mí me parecían rompedoras pero que era necesarias". (p.168)
"La hoja de papel en blanco es como el silencio del psicoanalista. Igual de provocadora y, eventualmente, igual de reveladora de las dimensiones y deseos del ser. Algunos artistas tienen miedo de que al dirigir la luz hacia alguna oscuridad esencial el psicoanlista le robe sus poderes. Los artistas no son gente sana, su enfermedad es el arte. Sin embargo, tienes tantas posibilidades de perder tu creatividad con el psicoanálisis como de perder tu sexualidad, o el amor por tus hijos, o el método mismo. El hecho es que muchos artistas quieren que les curen de ser artistas, de las obsesiones que estructuran su creatividad, y que en su esencia son tan desconcertantes como cualquier otra adicción o compulsión. La mayoría de los artistas trabajan continuamente, raramente dejan de producir y, si lo hacen, eso les causa mucha ansiedad y pérdida de significado. La libertad de ser artista, aun siendo gratificante, es otra forma de servidumbre o esclavitud, como parecía entender papá. Si la vida y el humor de mi padre estaban determinados por el horario de los trenes, la vida de cualquier artista está controlada por unos horarios igual de estrictos, pero internos". (.187)