Seguida con gran devoción, sobre todo en Polonia y Alemania, pero también en Francia e Italia, la obra de Slawomir Mrozek, formada básicamente por narraciones y obras de teatro, se caracteriza por una astuta ironía y la frecuentación genial del absurdo. Ahora, con "La vida difícil" "treinta y siete absorbentes y lúcidos cuentos divertidos hasta la hilaridad", el lector se verá sumergido en su particularísimo y fascinante mundo narrativo, marcado por la parodia y el humor, donde podrá encontrar una cruel y sarcástica vivisección del género humano. Slawomir Mrozek (Borzecin, Polonia, 1930) estudió arquitectura, historia del arte y cultura oriental. Antes de darse a conocer como escritor, obtuvo un cierto éxito como periodista y dibujante satírico. A partir de 1957, su carrera literaria se desdobla en dos facetas muy definidas, la de autor dramático que le ha merecido un reconocimiento universal y un extraordinario éxito popular y la de narrador. Entre sus relatos destacan, además de los presentes, los recogidos en "Juego de azar" (Acantilado, 2001), "Dos cartas" (Acantilado, 2003) y "El árbol" (Acantilado, 2003).
Sławomir Mrożek (born June 29, 1930, died August 15, 2013) was a Polish dramatist and writer.
Mrożek joined the Polish United Workers' Party during the reign of Stalinism in the People's Republic of Poland, and made a living as a political journalist.
In the late 1950s Mrożek begun writing plays. His first play, "Policja" (The Police), was published in 1958. Mrożek emigrated to France in 1963 and then further to Mexico. He traveled in France, England, Italy, Yugoslavia and other European countries. In 1996 he returned to Poland and settled in Kraków.
His first full-length play "Tango" (1964) – a family saga – is still along with "The Emigrants" (a bitter and ironic portrait of two Polish emigrants in Paris) his best-known work, and continue to be performed throughout the world. Director Andrzej Wajda made a theatre production of "The Emigrants" in 1975 at the Teatr Stary in Kraków. In 2006 Mrożek released his autobiography called "Baltazar".
Mrożek's works belong to the genre of Theatre of the Absurd, intended to shock the audience with non-realistic elements, political and historic references, distortion and parody.
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Controversy
An illustration by Daniel Mróz for Mrożek's book „Słoń” ('The Elephant'), 1957
In 1953, during the reign of Stalinism in Poland, Mrożek was one of several signatories of an open letter to Polish authorities participating in defamation of Catholic priests from Kraków, three of whom were condemned to death (but never executed) by the communist government after being groundlessly accused of treason.
Voy a hacer una confesión que me da un poco de vergüenza. Los absurdos me caían mal. Ya, lo dije. No los entendía! Recuerdo haber leído a Gombrowitz, y me cayó fatal. Gogol, ni se diga. Creo que lo insulté cuando lo leí.
Pero ahora estoy en otro momento de mi vida, he madurado, bueno, no sé muy bien qué onda, supongo que el haber leído más sobre estados totalitarios, dictaduras, y me hace ver con otros ojos a escritores que les pudo tocar vivirlo, y puedo entender de otra manera lo que escriben. Antes me irritaban, y ahora reconozco su valor. Valor en todo sentido. Valentía, primero, y el no perder el sentido del humor, eso dice mucho.
Porque es muy divertido Mrozek, antes que otra cosa, me sacó muchas risas, sentí una gran conexión y complicidad con todos sus cuentos. Le quité una estrella porque hay un par que tampoco me gustaron tanto, pero en definitiva vale mucho la pena, me encantó descubrirlo.
Y el valor en su nivel de fantasía, real, oscura, graciosa. Pensé mucho en el israelí Etgar Keret, quien me encanta. Cuando leí a Keret pensé que era único en su estilo, pero viendo un poco por fechas de nacimiento, veo que Keret no salió de la nada.
Al parecer también tiene obras de teatro, que tendré que buscar, seguro están buenas.
Ahora tendré que ir a pedirle disculpas a Gogol, espero que no siga molesto conmigo.
37 relatos cortos llenos de ironía, humor, crítica al régimen soviético y a las lógicas de cómo queremos entender nuestra vida. Este escritor polaco destaca por la agudeza de su interpretación, que a través de su escritura nos va deslumbrando con escenas que parecen reales y que con un giro algo torcido puede sacarte una sonrisa. Desde la necesidad de saber los resultados de los partidos de fútbol antes que se jueguen, hasta el miedo que surge de un truco de magia que al parecer no lo es. Agudos relatos que podrás leer de manera rápida, de un sólo tirón o en perfectas pausas. Una increíble lectura que me deja este marzo caótico.
Me parecieron menos brillantes que otros cuentos del mismo autor, sin embargo no pierde nunca ese toque único de ironía. Los cuentos entre el zorro, el gallo y yo me parecieron de los más divertidos.
Favoritos: El juicio final Volver o no volver La venganza La coexistencia el guardián del jarrón chino
Interesante y brillante a ratos. En ocasiones recuerda al humor de Bulgakov, irónico, fantasioso y mordaz. Muy certera su crítica a los regímenes totalitarios y a toda la burocracia que los rodea. Creo que flojea cuando intenta ponerse más serio. Merece la pena su lectura, rápida y amena.
Sin pena ni gloria, la verdad. El primero, el del revolucionario, sensacional. Hay otro momentos muy buenos. Por lo demás: o no lo he entendido, o lo he leído medio dormido. O la literatura centroeuropea me queda grande todavía.
Creo que en general no he sabido disfrutar de estos cuentos: un par de ellos me han gustado mucho, alguno más me ha parecido que estaba bien, pero la gran mayoría me han parecido un sin más.
Debe ser muy bueno el innombrable escritor de este libro si aun cuando te aburre en algún relato al final consigue que te tragues la bilis al hacerte reír.
Un escritor del que no se podría decir que es humorista por completo(pero se te presenta como tal) pues creo que hay más cuentos "serios" que de humor en este libro.
Cuando leo libros que al principio están siendo divertidos siento que al terminarlo estaré satisfecho de haberlo leído y con una sonrisa de por medio. Mis expectativas suben y... siempre me pasa lo mismo: el libro termina siendo una desgracia. Este es uno de ellos.
Los primeros cuentos son para deleitarse del mejor humor absurdo, con diálogos ingeniosos y en verdad hilarantes. Sus personajes tontos, pero no tontos clásicos como un Homero Simpson sino tontos de lo más ingenuos que terminan por darte risa. Creí que todos los cuentos serían de ese tipo, pero no. Como dije son más las "historias serias", las cuales nomás no me atraía su argumento.
Para resaltar el cuento de "La cara", magnífico y delirante. También me gustaron "La praxis", "El sastre" y "La rutina".
Hay ocasiones en las que compro libros de autores que no conozco, y en este caso, esto me permitió conocer a un autor que me ha sorprendido. Más que nada porque me ratificó que los libros de género no son tan increíbles, como uno en el que de pronto te encuentras con un cuento de ciencia ficción, con uno surrealista, con uno fantástico más tradicional, con un cuento filosófico, uno metarreflexivo etc. Es decir un libro en el que no sabes cómo será el siguiente cuento que leerás, justo como lo es este libro. Aunque tengo que decir que todos los primeros cuentos, independientemente de su género, son críticas al comunismo, pero este tipo de cuentos van desapareciendo gradualmente del libro. Me he quedado con ganas de leer alguna otra cosa de este escritor polaco...