El primer libro que leí este año es Mujeres que ya no sufren por amor, uno de los libros que, a mi parecer, todas las personas deberíamos leer al menos una vez en nuestras vidas. El libro gira entorno al objetivo de desmitificar la idea del amor romántico afianzado en mandatos patriarcales del cómo deberíamos amar, o más bien, del cómo hemos aprendido a amar.
Si bien el texto se centra particularmente en las relaciones sexoafectivas, es un libro que nos invita a cuestionarnos todo tipo de relaciones interpersonales, pero sobre todo nuestra propia relación con el amor, particularmente para las mujeres aunque no deja de lado a las personas no conformes con su género. Si quien me lee es un varón, no se preocupe, este libro también es para usted.
Reitero, el objetivo del libro es entender que “lo romántico es político, y que otras formas de relacionarnos, de organizarnos y de querernos son posibles.” (p. 9) A través de sus 22 capítulos Coral Herrera quien es autora de este precioso trabajo nos va llevando por un sendero que nos conduce a comprender cómo van funcionando (y dejando de funcionar) las relaciones sexoafectivas.
Desde el inicio, puedes ir sintiendo cómo te identificas con cada uno de los capítulos, porque es cierto que en algún momento de nuestras vidas nos hemos enamorado o, nos han dicho que lo estamos y de ahí comenzamos a buscar generar ciertas conductas que no siempre nos han salido bien. Ahí que la autora señale que “disfrutar del amor es un arte que requiere de mucho entrenamiento” (p.19)
Entrenamiento que es difícil de conseguir cuando todas las personas nos hemos desarrollado en un sistema de organización patriarcal en el que los deseos, afectos y placeres han sido mediados por múltiples violencias y como lo va desmenuzando la autora, entramos en una guerra de poder en que nadie quiere ser heridx y, por tanto, comienza a herir a lxs demás e incluso a unx mismx.
Pero de ahí me parece que radica la belleza del libro, Coral Herrera va presentando con un lenguaje sencillo un montón de ideas que nos replantean que todas las personas hemos sido víctimas y victimarias y que al reconocer esto podemos comenzar un ejercicio de autocrítica amorosa -concepto que destaco de todo el libro- que nos lleven a construir relaciones sanas y libres, de principio a fin.
Esto es relevante ya que Coral enfatiza la importancia no sólo de lo que ocurre cuando te enamoras o atraviesas una relación, sino de lo que pasaría si con honestidad, ternura y empatía nos separamos cuando descubrimos que ya no estamos enamoradas. Asimismo, siempre acentúa la importancia de amar en colectivo, de crear redes de amigas, mujeres, hermanas y muchos otrxs que nos sostengas y nos permitan descentralizar el amor para lograr desmitificar la idea de la media naranja, el amor eterno y el vivieron felices para siempre…
Otra idea importantísima es aquella de la mutilación emocional. Afianzada en mandatos patriarcales, nuestras sociedades han educado a los varones en la falsa idea de que sentir les hace menos viriles y con ello la autora señala que mayoritariamente los varones son mutilados emocionales y que quienes nos relacionamos con ellos usualmente nos vamos mutilando -para no vernos intensas- y con ello, lograr relacionarnos con ellos, o permitimos sentir un montón y dejar que nos lastimen.
Deben leer el texto para ver cómo es que la autora ahonda en este tema sin caer en dicotomías de hombres igual a maldad y mujeres a bondad, ya que en realidad lo que se destaca es la manera en que el amor y las formas de relacionarnos es algo aprendido a través de la cultura misógina y patriarcal.
Como siento que ya he escrito mucho, quisiera finalizar recomendando ampliamente este texto que personalmente me cimbró desde que lo comencé a leer. No sólo me hizo replantearme mi relación con lxs otrxs sino y sobre todo conmigo misma, a la vez que me recordó que otras relaciones son posibles. Relaciones alejadas del sufrimiento y las violencias.
Cierro con esta frase: “Si el amor es el centro de nuestras vidas, que sea entonces un amor enorme que no se reduzca a una sola persona, que se multiplique y se expanda a toda la gente cercana con la que compartimos la vida. Si el amor es lo que más nos mueve a las mujeres, que sea para crear redes de afecto y de ayuda mutua, redes solidarias de cooperación que nos permitan transformar el mundo, nuestras emociones y nuestras relaciones.” (pp. 109-110)