5 Estrellitas. Otro que se viene al altar de mis favoritos, ¡por favor, qué libro! Estoy acostumbrada a que Gaelen Foley nos regale buenas historias y esta no ha sido una excepción. Lo que más lamento es que las editoriales españolas la hayan dejado caer en el olvido, primero por dejar a medias la serie del Club Inferno, y también porque ni siquiera se han dignado publicar Moonlight Square, la que nos atañe en este caso.
Pese a que la edición que he leído es muy regulera, tirando a mala, no me ha impedido disfrutar de éste libro como una enana. Es más, no me lo pasaba tan bien desde que leí “Seductora inocencia” y “Corazón de fuego”, mis favoritos de Gaelen Foley.
¿Qué tenemos aquí? Volvemos a Moonlight Square. Esa exclusiva plaza londinense donde vive lo más granado de la sociedad, en cada esquina de la plaza vive un duque, que han sido los protagonistas de esta serie. Lo primero y principal que puedo decir de la serie como conjunto, es que ha ido de menos a más. Empezó con un relato corto que sabe a poco, un primer libro que parece poco más que un relato corto y que no fue muy memorable. Pero todo cambia, llegados al segundo libro, la trama se complica, recuerda más a esos libros tan estudiados de Gaelen, donde pasa de todo, donde hay traiciones, duelos, búsquedas de asesinos, etc. En el libro de Azrael y Serena tuvimos pequeñas reminiscencias de la serie Club Inferno, al haber sido el padre de Azrael un Prometeo. Después, el tercer libro, el de Connor y Maggie, fue altamente intenso, de lo mejor que he leído; ahí también tuvimos un asesino obsesionado con exterminar a toda la línea de los duques de Amberley.
Y por fin llegamos al cuarto y último libro. Por lo que sabíamos de libros anteriores, no llamaría mucho la atención, al tener una perspectiva tan aburrida. Nada más lejos de la realidad. Aquí nos quedan la joven y hermosa Portia Tennesley, y el duque de Fountainhurst. Portia es la mejor amiga de Serena, y por lo que parece, es incasable ¿por qué? Es hermosa y tiene buena dote y ha llegado hasta los veintitrés años soltera. Y no es porque Portia desee un matrimonio por amor, sabe que entre sus iguales eso no existe, pero sí quiere cierta compatibilidad, pero sobre todo, sabe que no va a tener lo mismo que tienen sus amigas con sus maridos duques.
Portia y Lucas Wakeford están prometidos, aunque apenas se han visto y mucho menos se conocen. El suyo es un matrimonio acordado, la última posibilidad de Portia de hacer un buen matrimonio; pero Portia tenía un pretendiente, Joel Clayton, un joven dandy que desapareció misteriosamente el año anterior y no se ha vuelto a saber de él; por eso mismo, los padres de Portia aceptaron la proposición del duque de Fountainhurst.
¿Qué es lo que está mal con el duque? Lucas es guapo, se si arreglara un poco, o por lo menos contratara un ayuda de cámara decente, sus gafas no lo arreglan, sus andares torpes tampoco y menos su tartamudez, pero lo peor de todo es que Lucas vive recluido en su finca campestre, Gracewell, estudiando bichos repugnantes. Sí, Luke es entomólogo, y desde luego no favorece nada su aceptación en sociedad. Ése es uno de los motivos por los que apenas frecuenta Londres, pero el mayor de todos, es para que no lo miren con lástima, pues sus padres fueron asesinados en un viaje que estaban haciendo por Escocia, cuando Luke tenía diecisiete años.
Pero lo que Lucas oculta es un gran secreto, pues bajo la fachada del duque torpe y estudioso, se encuentra su verdadero yo. Cuando cae la noche, Luke se convierte en Silversmoke, un justiciero, un héroe de la Regencia, dispuesto a ayudar a los desfavorecidos allá donde los policías de Bow Street no llegan. Siempre de negro y enmascarado, Silversmoke es una leyenda y nadie ha averiguado quién es. Para los policías, un justiciero y para los pobres, un héroe.
Cuando Portia Tennesley oye hablar de Silversmoke, se arma de valor para intentar encontrarle y contratarlo. Así es como comienza el libro, Luke y Portia tienen un primer encuentro envuelto en sombras y donde saltan auténticas chispas, en una posada aislada de Hampstead Heath. Silversmoke es la única alternativa que le queda a Portia para cancelar su compromiso con el aburrido duque de Fountainhurst. Solo si apareciera Joel Clayton, su antiguo pretendiente, podría dejar al duque y casarse con Joel. Pero nadie ha sabido nada de Joel desde hace un año, nadie sabe si está vivo o muerto. Y Silversmoke, por su honor, promete a Portia que lo encontrará.
Aquí es donde comienza el auténtico lío, Portia está prometida a un hombre aburrido que no quiere, así que contrata a un salteador de caminos para que investigue qué fue de su antiguo pretendiente, para así dejar al aburrido prometido. Pero claro, lo que ella no sabe es que el aburrido prometido es ése portento de hombre que tiene enfrente. Pues imaginaos la impresión que se lleva Luke cuando ata cabos y se da cuenta de que esa joven es su prometida, la chica que le encontró su hermana, Tavi, y que pidió expresamente que fuese una joven guapa y sin mucho cerebro que no le diera problemas para poder llevar su doble vida. Sí, Luke no se casa con gusto, solo accedió a la petición de su hermana apelando a sus deberes como duque y dar un heredero. El problema, es que ahora Portia no es como él imaginaba, no es esa joven insulsa que creía, si no que es valiente y voluntariosa, solo por el hecho de haber ido a buscarlo para contratarlo.
Ahora es donde dará paso el cortejo. Luke acepta el caso, pero está tan intrigado con la joven Portia, y quedan solo cuatro semanas para celebrar la boda, que no le parecería mal conocerla un poco más; así que Lucas Wakeford vuelve a Londres para intentar reparar la ausencia que ha sufrido su prometida y ayudar con los preparativos de la boda. En éstas últimas cuatro semanas, Lucas procurará comportarse como debería un hombre comprometido, y ello implica conocer y cortejar a su novia, cosa que no le será tan difícil, cuando Portia empiece a ver al auténtico duque. Portia no le encuentra repulsivo, si no simplemente soso, ya que sabe que no puede tener el mismo matrimonio que sus amigas, por lo menos intenta dar una oportunidad a su novio y conocerlo, y aceptar su cortejo. La sorpresa será mayúscula cuando en cada encuentro que tienen, empiezan a conocerse más, cuando Portia descubra a un hombre amable, bueno y tierno, del que está segura será un buen padre.
Poco a poco, Lucas y Portia se irán enamorando, y cada vez, a Portia le parecerá menos un error el compromiso entre ellos. Entonces, ¿dónde queda la búsqueda de Joel? ¿Qué pasará si Silversmoke lo encuentra? Pese a ello, la búsqueda continúa, al menos para saber qué fue del hombre. Luke dio su palabra, y la cumple durante toda la novela, pero a cada capítulo, está más convencido de hacer suya a su novia. ¿Qué implicaciones tiene su doble vida? ¿Y las mentiras que le suelta? Cada vez será más complicado mantener el engaño cuanto más se va enamorando de Portia.
Y no, Luke no se olvida de la búsqueda de Joel, simplemente, no es fácil. Gracias a los contactos adecuados, Luke averigua que Joel sigue vivo, pero no por mucho tiempo. Alguien lo secuestró, y lo está utilizando en su favor, pero ¿quién? Y ¿por qué? La trama se complicará más, sobre todo cuando este misterio acabe entrelazado con sus fantasmas del pasado, aquellos que hicieron de él lo que es, Silversmoke.
Esto es lo que encontramos en “Duke of Shadows”, sin necesidad de decir mucho más. A mí, personalmente, me ha convencido. Me ha encantado, lo he disfrutado de principio a fin, y ha ido a mi altar particular de libros de Gaelen Foley. Quizás el planteamiento no sea novedoso, pero cuando está bien escrito y la historia está bien llevada, resulta en una novela muy deliciosa.
Los personajes me han encantado, tanto Luke como Portia están muy bien definidos, y la evolución de ellos, debido a todo lo que les toca pasar, es de lo mejor que ha hecho Gaelen. El amor que surge lentamente entre ellos está muy conseguido, aunque es cierto que no encontramos grandes escenas pasionales en ésta novela, es verdad que no hacen mucha falta, la historia habla por sí sola y está muy bien llevada.
Sobre el resto de personajes, decir que son una delicia. Gaelen no es muy dada a traernos de nuevo a personajes que ya han tenido su felices para siempre, pero el breve protagonismo que aquí tenemos de Serena y Azrael resulta muy bienvenido. Otro personaje que me ha encantado en todas las escenas ha sido Sydney, ése querido dandy, tan amigo de todos los protagonistas de Moonlight Square. Si algo me ha alegrado, es enterarme al final que Moonlight Square no está terminado, si no que Gaelen Foley hará un spin-off de Sydney, Peter y Hunter. ¡Qué ganitas de estos tres mosqueteros!
Por lo demás, no quiero contar mucho más porque no quiero desvelar nada, pero de verdad que chapó con la historia que ha tejido aquí la autora, y el enganche que me ha causado. Es un libro largo, y es complejo; si estáis acostumbradas a la prosa rápida y facilona, aquí no la encontraréis, Gaelen Foley es especial, sabe escribir, y cuando quiere, crea personajes únicos e historias preciosas. Desde ya, “Duke of Shadows” se ha convertido en uno de mis libros favoritos.
Me da pena haber terminado la serie de Moonlight Square, pero Gaelen Foley ha sabido ponerle el broche de oro, y ha dejado el listón tan alto, que me tiene ansiosa de que vuelva a escribir Regencia y nos regale más historias maravillosas.