Este librito de suspenso y misterio es súper cortito y rápido de leer. Ideal para quienes tienen poco tiempo que dedicar a la lectura y buscan una historia atrapante.
A mí, a decir verdad, me atrapó desde la sinopsis. Con una descripción tan breve fue capaz de picar mi curiosidad y lo comencé a leer inmediatamente (algo que nunca hago, porque yo descubro libros que quiero leer y los dejo macerando en mi estantería de «Para leer» durante, mínimo, un ciclo lunar completo antes de decidirme a empezarlo).
Tenemos aquí la historia de un hombre inglés que se muda al campo con su esposa. Aparentemente, estos dos vienen con problemas desde hace algún tiempo y las cosas están algo tensas entre ambos. El día de la mudanza, la mujer dice que debe regresar a la ciudad para atender a su padre enfermo. John Bland, el protagonista, se frustra por esta situación ya que es abandonado con todas las tareas que implican acondicionar un hogar y decide tomarse un respiro para visitar a su única vecina: una señora mayor de nombre Emma Greenwood. A partir de esto entre ambos se desatará una intensa batalla de ingenio, en la cual cada uno intentará asustar al otro y ponerle los pelos de punta; el asesinato es tema casual y motor del conflicto.
Se trata de un vaivén de plot twists que algunos se pueden predecir y otros ciertamente no. El narrador es tan poco confiable que hasta el final te mantenés pensando si creerle o no, o a quién creer.
El estilo de narración es original y atrapante, aunque de a ratos podía resultar algo irritante. Los personajes pelean sutilmente por ver quién es el más inteligente y eso me pareció tan exasperante como interesante; ninguno se esfuerza por caer bien, al contrario, buscan caer mal. No suelo leer muchos libros donde los personajes sean tan detestables. Lejos de resultar molesto o repudiable, se sintió como una bocanada de aire fresco.
Lo malo es que la redacción a veces caía en lugares comunes y algunos diálogos parecían forzados. Los dos últimos capítulos, particularmente, tienen pasajes innecesarios en donde se pone en evidencia cosas que el lector ya venía intuyendo desde antes. Es un ejemplo de cómo, a veces, los autores pueden subestimar la inteligencia de su audiencia y creen que necesitan poner todas las cartas sobre la mesa o no entenderán lo que está pasando. Pues bueno...