Este libro es un fraude literario. No puedo entender cómo a la gente le gusta tanto.
Sí, es sobre un pedófilo y su "esclava sexual" y cómplice; sí, indaga en sus métodos; sí, en ciertos momentos se narran episodios sexuales que involucran a niñitas. En definitiva, es un libro escrito ex profeso para ser "provocador".
Pero no por eso es bueno. Escribir algo solo con ese propósito es fácil.
Lo difícil de una historia así no es pensar en algo muy macabro y decirlo —porque acá las cosas se dicen, no se muestran, ejemplo: "Aunque había alimentado la intención de liberarla en algún lugar lejano para que alguien la encontrara, la niña y su mala actitud se lo impidieron. Él había tenido que atizarle varios golpes para que se callara. Aún respiraba cuando la metió en aquel tambo azul de doscientos litros (...) esperando que la falta de oxígeno terminara por tranquilizarla. Pero no: esa niña estaba dispuesta a hacerle la vida imposible, porque despertó y se puso a dar alaridos, obligando a Raymundo a detenerse más allá de Canatlán y usar un arma de fuego por primera vez en su vida. Él no hubiera querido, pero no le dio más opción". ¿En serio? ¿Esto es literatura de 5 estrellas? —. Se requiere un poco más que esto, vamos...
Primero, hay un error conceptual bastante evidente: se asume que pedófilo también debe ser asesino o masoquista, ¿no? Como si fueran la misma psicopatía. ¿De qué manera este tipo al que le gusta follarse niñas termina siendo un psicópata asesino que las mata porque "no le dio más opción", a pesar de que un poco antes pensaba en liberarlas?
Segundo, ¿dónde está el dolor? ¿Dónde está la crueldad? O, por el contrario, ¿dónde está el tren de pensamientos y emociones del sujeto que lo lleva a hacer algo que, al parecer, no quería hacer? Es que la niña gritó y tuvo que matarla. Ah. Okay. ¿Le dio pena? ¿Le costó? ¿Lo sintió como matar una mosca? Quién sabe.
Tercero, yo supondría que un pedófilo no necesariamente quiere herir al objeto de su libido, más bien lo ama, ¿no? Un pedófilo también debe ser consciente de su condición de pedófilo, no es estúpido, es de todos modos un ser social. ¿Podría ser manipulador y mentiroso? Claro, no le queda otra, de otro modo su libido jamás encontraría satisfacción. ¿Podría convertirse en alguien agresivo al enfrentar oposición? Claro. ¿Podría entrar en pánico y llegar a matar a alguien si se sintiera amenazado? Sí, podría ser. ¿Se sentiría bien haciéndolo? No, probablemente se sentiría culpable, pero dado que su deseo se impone a su voluntad, no tendría otra que seguir haciéndolo y tarde o temprano se convertirá en un individuo oscuro, delirante, cuya moral se ha fundido. El típico individuo que no se da cuenta, pero quiere ser sorprendido porque en realidad se odia a sí mismo. ¿Vemos este camino en la novela? Ni hablar.
Para qué vamos a entrar en la cómplice de este psicópata, cuya carencia emocional es lo único que se nos brinda para hacernos creer que nunca atrevió oponerse a algo que claramente estaba mal, por "amor".
En fin. No es lo único inverosímil en la historia, pero no quiero alargarme más.
Lo último, y lo imperdonable desde un punto de vista literario: algo no es provocador solo porque toque un tema tabú o difícil como la pedofilia, o porque se incluyan ciertas descripciones escabrosas o se digan cosas como "vaya, tenía 5 años, pero un culito que prometía". Lo realmente provocador es hacer todo eso y de todos modos conseguir que el lector sienta empatía por el malvado, incluso se sienta identificado. Que se sorprenda alegrándose por el villano, deseando que pueda escapar, que le vaya bien, resintiendo a sus perseguidores. Haciéndonos ver el monstruo que todos tenemos dentro. Eso es lo provocador. ¿Se consigue esto aquí? No. Lo único que se consigue es que el lector salga un poco descompuesto, como si hubiera estado dentro de un baño mirando a alguien cagar.
Para conseguirlo la autora tendría que habernos mostrado lo bello de eso que está prohibido, lo excitante, lo que nos permita entender a ese malvado y sus impulsos. Como Burgess en La Naranja Mecánica o Nabokov en Lolita, como Tarantino en Natural Born Killers. Eso, encontrar la belleza en la crueldad, en el dolor, en la muerte, es lo difícil. Buscar artificios para mostrar cosas feas y sucias y hacerlas incluso más desagradables, es lo más fácil y lo puede hacer cualquiera. Eso corresponde a un ensayo, a una crónica, no a una novela.
Me extendí un poco y sin necesidad. Es solo que me molestan los fraudes literarios.