Fue una buena lectura, que me absorbió desde las primeras páginas, que no pude parar de leer porque quería saber más y más, el argumento de la novela es duro, cruel, desalmado, atroz, sin embargo esa descrito de una forma suave, amable, delicada, apacible.
La historia tiene muchas actrices pero las tres protagonistas principales sin duda son Eugénie, Louise, Geneviève, mujeres intensas, con una vidas difíciles, todas muy distintas, sin embargo coincidirán en esta cárcel de mujeres, esos lugares llamados manicomios, porque esto perdonen no era un hospital, la falta de libertad, los aislamientos no producen nada bueno, todo lo contrario matan en vida.
Por esos años de 1885 los padres se deshacían de su hijas, lo maridos abandonaban a sus mujeres en esos tétricos lugares, por tener su propias ideas, por ser sensibles en temas que según ellos no las convenía, o no estimaban que era lo correcto.
Estas páginas me recordaron un poco a la vida de Juana de Castilla, no es el mismo siglo, no es España, es Francia, aunque los sucesos narrados son muy similares, no se las encerraba en castillos, se las encerraba en hospitales para mujeres, por aquello de que en esos tiempos atrás la mujer tenía que ser sumisa, si no era así se las consideraba locas, prohibiéndolas las libertad, la vida, impidiéndolas exponer sus ideas, solo había una camino, el camino de la obediencia, el cual si no cumplían eran expulsadas de la vida.
En estas páginas aun creo que es peor lo que las hacían, además de apartarlas de la vida, las hacían toda clase de experimentos o más bien aberraciones con ellas, abriendo las puertas como si de un espectáculo se tratase, donde solo acudían hombres, provocándolas reacciones mediante medicinas llevándoles a estados de epilepsias.
A Louise la ingresan allí después de ser violada por su tío con solo 16 años y estar sometida constantemente a los malos tratos por parte de su tía.
Eugénie tiene una inteligencia superior, la entusiasma leer, la apasiona todo lo que tenga que ver con los espíritus, no está de acuerdo con lo que le impone su padre, ella no quiere casarse y tener hijos ella quiere otra vida, al contar un secreto a su abuela, la abuela se lo comunica al padre, engañada es trasladada a ese lugar.
Geneviève es la enfermera de esa cárcel, es la única que mira a las mujeres que residen allí como personas, no como experimentos, es esa persona afable que entre tanta mandad, siempre aparece por arte de magia en las vidas de una inmensidad de personas.
Geneviève se involucrara hasta el punto de arriesgar su trabajo y su propia vida por salvar aunque sea a una de ellas.
Me olvidaba de Théophile, este muchacho también entrara en el plan junto a Geneviève, para salvar a una de estas mujeres.
La descripción de estos sucesos que ocurrían por esos años me lleno de gran indignación, rabia e impotencia, diría un sinfín de cosas pero mejor me estoy calladita, también decir que en estas páginas están expuestos estos sucesos, porque la historia está para que se conozca, para que no se comentan estas salvajadas nunca más, quizás en esta novela el nombre exacto del mal llamado hospital no es real, pero que hubo esta clase de lugares para mujeres si es real, da igual el nombre, lo importante es contar lo que sucedió.
Se hace una mención a una lectura que lleva como título “El libro de los espíritus” busque por internet, ya tengo el libro en mi poder.
Fue una lectura a pesar del tema tratado, llena de sentido y sensibilidad, paginas narradas delicadamente con mucho amor, cariño, sentimiento, descrito con el alma, para colarse en lo más profundo del corazón, es de esas historias que no se olvidan fácilmente.
Posdata: Pero nunca olvidéis que la historia que cuenta un libro no siempre es igual.
Extractos del libro:
La enfermedad deshumaniza, convierte a esas mujeres en marionetas a merced de unos síntomas grotescos, en flácidos peleles en manos de unos doctores que las manejan y les examinan todos los pliegues de la piel, en animales estúpidos que sólo despiertan un interés clínico.
¿Por qué creer en Dios está bien y creer en los espíritus no?
La cuestión es que ustedes temen lo que no conocen. Y pretenden curar a la gente.
Las promesas sólo comprometen a quien se las cree.
La indignación es un sentimiento avasallador, y no conviene malgastarlo.
Pero a veces mentir, más que una necesidad, es un consuelo.
El decorado es tal que uno desearía que durara para siempre.
Creo... que nunca he estado fuera. Que siempre he estado aquí.