Marta García Aller es periodista, articulista en El Confidencial y colaboradora en Onda Cero y en La Sexta. Yo conocí a Marta hace dos años cuando en su sección "El mundo del mañana" del programa "Más de uno" de Onda Cero nos abría las puertas de su casa del futuro para enseñarnos cómo afectarán los avances tecnológicos del mundo del mañana en nuestras vidas. Tras leer "Lo imprevisible", aquella sección podría tratarse como un preludio o un complemento al mismo.
En este libro, Marta nos lleva de viaje por los distintos aspectos de nuestras vidas (los gustos, la confianza, el amor, el empleo, la justicia, la estupidez, …), desde los menos imprevisibles a los más imprevisibles, para mostrarnos cómo afecta y afectará la evolución de la tecnología en los mismos en un mundo cada vez más incierto. Nos daremos cuenta de que los aspectos más previsibles serán los que la tecnología tendrá más a su alcance, y que los más imprevisibles serán los que las máquinas serán incapaces de sustituir.
A lo largo del libro, Marta nos demuestra su gran labor periodística entrevistando a personalidades de todo tipo (desde matemáticos o abogados hasta un ligón de Tinder o unos padres que usan una aplicación para encontrar a la persona que cuidará de sus hijos) para mostrarnos sus investigaciones y puntos de vista sobre los distintos temas tratados.
Es un libro entretenido de principio a fin, escrito con un lenguaje cercano y crítico que te hace pensar bastante y plantearte un montón de dilemas morales y éticos, alguno más complicados de resolver que otros, a los que la tecnología nos enfrentará tarde o temprano.
En conclusión, es un libro que, por un lado, te hace reflexionar sobre los distintos dilemas éticos a los que la evolución de la inteligencia artificial nos va a enfrentar en muchos de los aspectos de nuestra vida; y por otro lado, te tranquiliza mostrándote las características más imprevisibles del ser humano que las máquinas no podrán llegar a sustituir. "Las máquinas se encargarán de lo previsible; los humanos de todo lo demás". Es tan inverosímil pensar en una máquina que domine el sentido común o el sentido del humor (características exclusivamente humanas) como pensar en una máquina que domine a los humanos. Como dice Marta al final, siempre nos quedará la ironía para resistir el día que las máquinas se rebelen.