“Fear and guilt are sisters, Theodora. But when you wake up, they’ll leave you be.”
― Shirley Jackson, The Haunting of Hill House
Un relato inspirado por las obras de Shirley Jackson. Narra la vida de dos hermanas y su misteriosa y horrenda madre. Reunidas ahora para el funeral, Marta e Irene se proponen llevar a cabo su viejo plan de supervivencia: destruir la casa y huir.
Es increíble cómo Paula consigue atraparte, como la casa, en tan pocas páginas. Transmite de maravilla la tensión y esa sensación constante de asfixia, y el final te deja la piel de gallina. Si os gusta el terror, ya estáis tardando en leer este relato 💕
Lo he leído del tirón, a veces conteniendo el aliento y siempre con un nudo en el estómago. Las descripciones son impresionantes y convierten la casa en un personaje más, estirando los límites de la realidad. La historia es corta pero intensa, nunca sabes qué es cierto y qué no porque estás tan perdida como Marta, la protagonista. Me he quedado con ganas de más, porque la pluma de Paula es una delicia.
Me ha dejado con la boca seca y los ojos desorbitados. He estado en tensión todo el relato y solo puedo aplaudirle a Paula porque tiene algo en la forma de narrar que se te mete en los huesos y te los retuerce, y terminas siendo Irene y Marta.
Esto es lo primero que leo de la autora, porque de hecho la he conocido con este relato. No tenía una expectativa formada de lo que esperaba encontrarme en "Como encender una cerilla" pero aún así siento como si las hubiera superado todas. Muy, muy bueno.
Como encender una cerilla me ha absorbido desde el inicio y no he podido parar de leer hasta terminarlo, cada página creando más tensión y arrastrándote al siniestro mundo de las dos hermanas.
El estilo de narración no se limita a beber de la obra de Shirley Jackson sino que da un paso más allá y se convierte en una entidad propia, escalofriante y a la vez cercana.
Un relato de terror con mayúsculas, recomendado a quienes busquen una lectura breve pero intensa que deje el miedo en el cuerpo. Aunque aviso, también deja con ganas de leer más de Paula Peralta Pozanco !
Este es un género muy diferente al que suelo leer y me ha dejado con ganas de repetir. El estilo me ha enamorado, la historia me ha atrapado desde el primer párrafo, y simplemente quería leer más y más; aunque se me ha hecho extrañamente familiar, porque todos tenemos nuestra propia casa que quemar, y aunque recordarlo leyendo sea terrorífico, eso convierte Como encender una cerilla en un relato magnífico.
No suelo leer terror, pero «Como encender una cerilla» me ha encantado. Lo abrí para echar un vistazo a la extensión y fui incapaz de dejarlo, tiene una narración muy bonita y que te atrapa enseguida, el relato engancha desde el primer momento y el final ha sido bastante inesperado.
Una historia horrorosa (en el buen sentido), contada con un estilo terrorífico (en un sentido mejor aún) y que se ha convertido en uno de mis relatos de terror favoritos (eso ya no tiene malinterpretación posible). Absolutamente redondo.
Soy muy miedosa y, aunque descargué el relato en cuanto se publicó, me daba un poco de respeto leerlo. Pero al final, viendo todas las opiniones buenas que tenía, me dije "Venga, Lidia. ¿Qué es un poquito de miedo?".
Me ha dado miedo, claro 😂 Pero ha compensado. He descubierto aquí la prosa de Paula, a la que sin duda volveré a leer. Me ha maravillado su forma de escribir.
Esta es una historia de enorme tensión, muy original y muy bien escrita. Sin duda, me ha cautivado por cómo juega con el lector, cómo nos hace creer una cosa para luego darle la vuelta a todo y dejarnos boquiabiertos.
Atrapa MUCHÍSIMO, no he podido soltarlo, y es de final inesperado. Un diez al terror, a los personajes y a la ambientación; que es, sin duda, lo mejor de la historia. Un escenario que asfixia, que te mantiene en tensión porque parece que va a suceder algo malo en todo momento.
Tiene sus fallos de corrección, pero son pocos y no impiden que se disfrute de la lectura. No digo mucho más porque es un relato corto y merece la pena empezarlo sin saber demasiado de la trama. Dadle una oportunidad, os va a enganchar (y a gustar).
He terminado este relato con una angustia inmensa, pero con la sensación de que ha sido una de mis mejores lecturas de este año. Apenas tengo palabras para describir lo magnífica que es la prosa de Paula, casi poesía pura. Ojalá pueda leer más cosas suyas pronto.
Después de haber escrito otra reseña donde ha ido todo mi lenguaje serio crítico™, voy a proceder a entrar en modo fangirl entusiasmada por QUE ESTE RELATO ES
Vale. Imaginaos seguir a una señora en twitter durante mucho tiempo, esperando a que publique alguna de las historias que visteis mencionadas y que fueron la razón por la que la seguisteis allá ya hace unos años. Imaginaos que por esta señora, que comenta lo maravillosa que es, os veis una serie de terror —género que evitáis porque sois unos cagados— de Netflix sobre los fantasmas de la mente y el corazón; y sobre los que esperan en el rechinar de la madera de una escaleras que llevan a un segundo piso. Serie que acabáis viendo encantados junto a un cojín preparado para hacer su aparición como escudo en caso de ser necesario; y que acabáis volviendo a ver una y otra vez.
Imaginaos el día que por fin —por fin—, lanza un link que lleva a estas cuarenta páginas como sorpresa. Y para vuestra complementaria sorpresa, esta empieza en homenaje al libro que inspiró esa misma serie maravillosa.
Vale. Pues esa era yo el día que se publicó Cómo encender una cerilla; y sólo puedo decir, que al fin la espera mereció la pena.
La escritura de Paula es un homenaje a Shirley Jackson tan habilidoso y delicado como la telaraña de una araña. Hermoso en su estructura, en su apariencia y en su fragilidad; con una capacidad de hilar sentimientos que te enredan mientras lees y poco a poco te van asfixiando, abrumándote para coserte fácilmente sobre la piel de Marta para poder ver y sentir a través de sus ojos. Las emociones e imágenes que evoca se te clavan lentamente, vívidas y acechantes, como las garras de la sombra que se esconde tras el rabillo del ojo; o como probablemente harían las viejas astillas de los pilares de madera de la casa que tortura a la protagonista y su hermana. Los sentimientos de las hermanas son tan crudos, unas heridas tan abiertas y rezumantes, que te fascinan y horrorizan por igual; al igual que les hacen a ellas sus fantasmas de la mente, demasiado preparados para clavarles sus garras y apagar sus llamas de esperanza, cuando no son más que ira y dolor... ¿no?
Maravilloso. Un verdadero homenaje al terror. Me ha planteado leer el libro de Jackson aunque sea a scared chicken. 10/10 would reccomend. Leéroslo ya coño, que me he quedado sin palabras bonicas y la prosa púrpura me chifla pero tengo un límite. PD: MARTA TIRA LA CERILLA COÑO
Al final de Como encender una cerilla, no puedo sino preguntarmelo. ¿He leído terror? Me acuerdo de haberlo hecho, supongo, hace cinco años (quizás siete) refugiada en la habitación donde crecí, queriendo dejar de leer y sin poder hacerlo, linterna en mano y a veces en boca.
Si conozco la experiencia de ver terror. De zamburrirme en un género audiovisual que no había tocado hasta irme a la universidad. Pensar en la maestría de los diálogos y las pequeñas pistas, pensar en como la música me arrastraba hacia adentro, sentarme en el sillón abrazada a mis rodillas sin atreverme a moverme y decir «quiero más».
Supongo que una opinión que empieza diciendo que hace años que no lee un género no es del todo fiable. Pero quería que tuvieras esa imagen: sentada en el sillón, la cena olvidada, las rodillas contra el pecho, sin atreverte a moverte (sin poder hacerlo) porque en ese momento no hay nada más que la historia que estás viviendo.
Anoche no sé si tomé la mejor decisión a la hora de ponerme a leer este relato, de todos modos lo hice y buah, me flipó bastante, y a la vez no paraba de repetirme a mí misma que soy demasiado miedica para estas historias cuando ya no hay luz del sol😅.
Personalmente me ha transmitido unos vibes muy de la peli de “Monster House. La casa de los sustos”, que recuerda verla con mis hermanos cuando era pequeña una infinidad de veces.
Sin lugar a duda me ha dejado con ganas de más, sobre todo ahora que estoy en un mood total de historias de miedo, aunque tengo que reconocer que estas me han llamado siempre más en formato audio visual, o sea, pelis, series y eso, aún así no descarto seguir leyendo sobre estas🙈.
Paula, la autora, ha sido todo un descubrimiento y estoy deseando seguir leyendo más cosas suyas🤩.
"Me tapo la boca para controlar la respiración y que no me oiga" leí, y me di cuenta de que yo también dejé de respirar por un momento. Una lectura que te tiene con el corazón en la boca todo el tiempo. Pero que te atrapa y necesitas seguir, y seguir. Hasta que llegas al final, y el corazón se te para. Tiene unas descripciones escalofriantemente adecudas, gracias a las que con unas pocas palabras, sabes lo necesario para estar temblando. No es la historia feliz que suelo leer, pero me encantó demasiado. Más gente debería leer las palabras emocionantes de Paula, que te tiene como quiere todo el relato, y ni te das cuenta. Una historia... que te hace latir el corazón a mil con sólo recordarla, o reseñarla.
Terminé de leer esta historia hace unos, ¿diez días? Más o menos y, sinceramente, no me he atrevido a dejar una reseña antes sobre ella porque me parece /tan/ buena que creo que por mucho que diga no voy a conseguir hacerle justicia a lo mucho que me ha gustado. Paula tiene un don para escribir historias que, una vez empiezas, no quieres dejar de leer. Si la historia no fuera la suficientemente buena para atraparte (que lo es), la forma en la que está escrita y las imágenes que utiliza consigue que te metas aún más en la historia. Y el final... Es que, wow. Es uno de esos finales que hace que todas las piezas encajen, que todo cobre sentido y, aún así, te sorprende.
La manera en la que Paula escribe, el cuidado que pone en cada descripción, en cada palabra, lo mucho que maneja las diferentes emociones que crea en el lector. Hay un montón de razones por las que leer a Paula es lo mejor que se puede hacer, y este relato es un buen ejemplo. Una narración cuidada al detalle, una historia breve pero intensa, unos personajes perfilados de la mejor de las maneras. Paula se supera con cada cosa que escribe. Y ese final, socorro.
No sé ni por dónde empezar a describir la TREMENDA MARAVILLA que Paula nos pone entre manos. Su imaginería y musicalidad en la escritura transmiten un terror primordial, un toque en lo más profundo de la espina dorsal y despiertan miedos muy humanos. Me ha recordado ligeramente a la película Ghostland (Pascal Laugier, 2018) por el giro final. En fin, una maravilla.
Me gusta mucho esta clase de terror en la que empiezas a ciegas y poco a poco vas entendiendo lo que sucede. Paula recrea de manera muy inquietante el ambiente de una casa que es algo más. Lo que más me ha fascinado es la frase final. Es de esas que se te graban y no olvidas.
La única pega que le encuentro son algunas faltas (como diálogos mal puntuados) que me rompían la lectura.
4.5/5 No me gusta el terror, me da miedo. Pero Paula tiene una forma de describir que se te mete con dulzura y te destroza por dentro, como si te hiciera estallar las costuras de tu propia piel. Es inaudito que no sea ya una figura reconocida del género.
Ahora no sé si me gusta el terror o me gusta Paula escribiendo terror. Pero echaba mucho de menos leer algo de ella y ha sido increíble lo mucho que me ha hecho sentir en un espacio tan chiquitito.
Tras terminar Sobre dioses y gula tenía que seguir leyéndola, así que decidí ponerme con este relato de terror de Paula. Cómo encender una cerilla es un homenaje a Shirley Jackson y estoy segura de que le encantaría a la autora estadounidense. Paula escribe increíblemente bien, sabe trasladarte a sus historias, que las vivas como si lo pasaras tú y que se te ponga la piel de gallina. Me he pasado todo el relato en tensión, sin poder despegarme de sus páginas y deseando saber cómo acaba y si todo iba a salir bien. Los personajes vuelven a ser uno de los puntos fuertes porque están tan bien perfilados que parece que respiran, pero otro es su narración y el estilo de escritura. Es una maravilla leerla y desde luego es una de esas personas que está hecha para escribir terror.
Si aún no habéis leído a Paula no sé que hacéis. Buscadla. Seguidla. Y leedla, sobre todo leedla porque es una maravilla y os va a cambiar, además de llenaros la vida de un poquito más de luz. Un homenaje precioso a Jackson y a hill house.
Lo mejor de este relato es la recreación de una atmósfera opresiva, de la inquietud que supone esa tensión que se mantiene en el ambiente y el terror que está dibujado en eso (en el algo más que se entreve si se mira de reojo).
Aunque también me ha gustado mucho cómo está escrito, las comparaciones que no se hacen en absoluto tediosas y sirven para guiar las escenas con agilidad, tuve la sensación de que redundaba un poco a veces y me costaba ubicarme, lo que en esta clase de relatos, por la brevedad o la importancia que tiene situarme bien, no consiguen convencerme del todo. Pero en líneas generales, muy chulo.