Entretenida e interesante la autobio, pero también la encontré mentirosilla, y es que no me compro los verdaderos motivos por los que la autora se convirtió en prostituta. Según ella fue porque el marido era flojo y entonces "se vio obligada" a "vender su cuerpo" para "llegar a fin de mes" (sí, me entusiasmé con las comillas, jajaja), pero... no solo elige ya tener SEIS HIJOS, sino que además mantener un nivel de vida alto (aunque ella lo llame medio), que incluye colegios particulares, viajes, la casa propia y hasta el cachorrín de raza.
Entonces, no poh, no seamos hipócritas. La autora se prostituía porque quería y punto. Le gustó lo fácil que se le hicieron las cosas, lo tomó como un trabajo más, y prefirió ir por ese carril. Es válido porque, después de todo, son sus elecciones y es su vida, pero NO es como el subtítulo reza, "el testimonio de una madre que tuvo que vender su cuerpo para salvar a sus hijos". Siempre hay otras opciones y me dio lata que lo vendieran como si no.
Por otro lado, no puedo negar que entiendo el dilema: El comercio sexual es increíblemente bien pagado. Cuando viví en Australia, unos cuantos años atrás, con una amiga nos ofrecieron una cantidad IMPRESIONANTE de plata solo por trabajar en sexo telefónico, y admito que en algún momento lo consideré seriamente... la paga era tan absolutamente espectacular que parecía mentira, y no solo habría podido tener la vida de ricos y famosos en Australia misma, sino que también ahorrar para el futuro. ¡Creo que todavía sería rica!
Sin embargo, al final dije que no. Era tentador, pero no lo necesitaba, y además era riesgoso de todas formas. No solo por poder ser reconocida, sino que por meterme yo a tener una experiencia así. Encontré que no era bueno para mi psiquis. Pero si, en otra vida, en otras circunstancias, sí lo hubiera necesitado, quizá lo hubiera tomado. Pero hablamos de EN VERDAD necesitarlo, onda que la alternativa fuera que todos mis hijos se murieran o algo así. Cosa que no me pasó a mí, ni le pasó a la autora.
En fin, mi amiga sí tomó el trabajo, y yo admito que sentí cierta impresión viendo cómo acumulaba y acumulaba ganancias, solo por tener conversaciones con hombres solitarios y horny. Porque no es mentira lo que cuentan en el libro: la mayoría llamaba más por soledad que por calentura y entonces la pega era relativamente fácil, apenas dejarlos hablar y hacerlos sentir "especiales".
Quién lo hubiera dicho, la experiencia de tercera mano me convirtió en una persona comprensiva, jajaja, y es que tuve compasión por esos señores. Tenían esta compulsión de querer ser románticos y a veces se gastaban lo que no tenían llenando la casa de mi amiga de flores. Con mi amiga les teníamos un poquito de pena: que alguien pagara por por sexo sonaba razonable, pero que lo hicieran por compañía emocional ya era simplemente triste.
En fin, volviendo al libro, me gustó. Es una leída entretenida, pero sería mucho mejor sin todo el discurso redentor moralista y también si fuera realmente cierto lo que cuenta porque, vamos, hay cosas que de todas maneras la autora se fue inventando. Quizá lo hizo para justificar mejor su historia porque, después de todo, siempre supo que en algún momento sus propios hijos iban a llegar a leer su libro.
Si es que existen, claro. Porque por otro lado también tengo mis dudas, y luego en Google no encontré información fehaciente al respecto. Quizá todo fue una chiva peluda de algún editor astuto, jajaja, que supo cómo vender una historia, tras el tópico clásico de "la prostituta del corazón de oro", y ninguna de esas personas en verdad existieron. Aunque de seguro estas cosas sí pasan cada día, aunque con otros nombres.
En fin, no lo recomiendo, ni anti recomiendo aunque sí me gustaron mucho los consejos de salud y seguridad, que son útiles para todas las mujeres y no solo para las del ámbito. Cosas como no andar en la calle con el pelo tomado (para evitar que literalmente te agarren del moño), o con tacones muy altos (para poder correr, si es necesario), son cosas que todas debiéramos hacer, para protegernos en el día diario.
Los hombres también lo hacen, de hecho, cuando aplica. No es casualidad, por ejemplo, que los militares tengan el pelo corto y la barba rasurada: también es para ser menos vulnerables a la hora de un ataque físico. Así que mención especial a esos tips tan adecuados e inteligentes.