Examines the role that Japanese girls' magazine culture played during the twentieth century in the creation and use of the notion of shōjo, the cultural identity of adolescent Japanese girls.
Ha sido una gran lectura, que sin duda recomiendo a quienes estén interesados en la historia del yuri.
El libro abarca la historia de la literatura para chicas desde 1900’s a 1980’s.
Si entiendo bien, antes de 1900 no existía el concepto de shoujo, antes todo era shounen (niñas y niños), por lo que las niñas y jovencitas leían revistas escritas por hombres para niños y jovencitos, alguna revista tenia alguna sección en específico para las lectoras, pero era minoría.
Esto no quiere decir que no había lecturas para ellas, solo que no eran tan abundantes como las de sus contrapartes, a la par de recibir otro tipo de adoctrinamiento (obedecer a los padres, y preparase para ser esposas y madres), y uno de los primeros éxitos literarios que formaron porte de ese adoctrinamiento, para quienes podían leer y/o permitírselo, fue Mujercitas, aun cuando varios pasajes fueron removidos, los nombres estadounidenses de personajes fueron cambiados por japoneses.
En 1906 nacé la revista Shoujo sekai, proveniente de la sección para chicas de la revista Shounen sekai. La revista entre otras cosas promovió participación de las lectoras no solo con cartas al editor, correspondencia con otras lectoras, también publicaba trabajos que las chicas escribían. Como era de esperar viendo el éxito, surgieron otras revistas similares.
Pues bien, entre esas lectoras que enviaban trabajos, estaban varias que en un futuro serian escritoras, políticas o feministas. Solo mencionare brevemente a Yoshiya Nobuko cuyas historias de relaciones entre dos chicas como una forma de protesta ante el patriarcado fueron el origen de lo que ahora conocemos como yuri. El libro le dedica una buena parte de un capitulo y la mitad de otro.
Se menciona además los cambios en las revistas debido a épocas de pre, durante y posguerra, lo que estos cambios causaron en sus lectoras, así como la retroalimentación para ambas partes. Otro cambio se daría gracias al apogeo económico, mayores oportunidades de estudio y empleo, además de una especie de liberación sexual para las mujeres en los 80’s. Pero, además, la irrupción de novelas escritas por mujeres para mujeres de la tercera edad, con lo cual de alguna forma se cierra el ciclo de dar voz a personas que fueron (son?) marginadas en la sociedad japonesa, niñas y jovencitas (por no servir aun para la reproducción) y mujeres de la tercera edad (que ya no sirven para la reproducción).
Por qué 4 y no 5 estrellas? El penúltimo capitulo menciona algunas obras de los 70's, 80's escritas en base a Genji, como no he leido esa novela me confundia un poco a la par de aburrirme pues a pesar de la autora (intenta) explicar referencias, simplemente no es lo mismo si uno ha leido la obra original.
"Tanabe teaches her audience of both the beauty and the danger of living in fantasy alone— that while it is important to dream to enrich one’s life, it is also important to understand that fantasy can blind people from truth." Opinion de la autora hacia las obras de Tanabe Seiko.
Hiromi Tsuchiya Dollase’s Age of Shojo: The Emergence, Evolution, and Power of Japanese Girl’s Magazine Fiction explores the origins of shōjo culture and contributes new insights into the history of how communities of young women were shaped by the editors and contributors of popular mass-market magazines in Japan.
Age of Shojo opens with a discussion of Louisa May Alcott’s novel Little Women, which was translated by Kitada Shuho in 1906. Through a close reading that compares the translation to the original, Dollase demonstrates how the novel “introduced a female audience to Western lifestyle and the image of a Western home” while still conforming to native Japanese constructions of femininity.
The following chapters introduce two key figures who helped shepherd amateur women’s fiction into professional venues before jumping forward to the postwar era, when girls’ magazines such were filled with romanticized images of the United States and Europe. The final chapters chronicle how magazine fiction for teenagers took a more mature turn during the 1980s.
Girls’ fiction continues to be widely read and culturally influential in Japan. Dollase handles this material with respect and care by acknowledging its problematic aspects but preferring to contextualize instead of critique.
Along with Dollase’s deft and accessible analysis, Age of Shōjo’s annotated reproductions of magazine covers and interior illustrations are a gift to readers interested in the literature and visual culture of girlhood in twentieth-century Japan.