Camarada Chikatilo no es solo un relato sobre los horrendos crímenes de Andrei Chikatilo, sino una radiografía de un sistema que permitió su impunidad durante más de una década. Este libro se sumerge en la mente del asesino, explora los fallos estructurales de la policía soviética y examina el impacto social de sus crímenes. Krivich y Ol'gin, con una prosa meticulosa y sin concesiones, reconstruyen la historia de uno de los asesinos más infames de la historia.
El libro está dividido en tres partes fundamentales:
"No hay testigos", donde se narran los crímenes, la investigación fallida y el encubrimiento gubernamental.
"Andrei Chikatilo: Una vida ordinaria", que reconstruye su infancia, sus traumas y su evolución criminal.
"Condenados a la miseria y la maldición", centrada en su captura, juicio y ejecución.
Cada sección ofrece una perspectiva distinta: desde la brutalidad de los asesinatos hasta la frialdad burocrática de la investigación.
Los autores diseccionan la mente de Chikatilo con una precisión casi quirúrgica. Nos muestran a un hombre cuya impotencia sexual y represión emocional lo llevaron a cometer crímenes atroces. Su infancia marcada por la hambruna y las historias de canibalismo en Ucrania se convierten en un telón de fondo para entender su relación con la violencia. Sin embargo, el libro también advierte contra la tentación de reducir su monstruosidad a un simple "producto del sistema". Chikatilo, al final, es un ser humano que eligió matar, y el libro no le concede ninguna excusa.
Uno de los aspectos más fascinantes del libro es su crítica a la URSS. La investigación de los crímenes de Chikatilo fue saboteada por la burocracia y la obsesiva necesidad del Estado de proyectar una imagen de orden. En un régimen donde "los asesinos en serie eran un fenómeno capitalista", la policía ignoró las evidencias, ejecutó a un inocente (Aleksandr Kravchenko) y permitió que Chikatilo siguiera matando.
El libro también denuncia cómo la policía soviética, sin herramientas modernas de perfilación criminal, dependía de confesiones forzadas. Solo con la perestroika y la apertura de la información se logró avanzar en el caso, lo que demuestra cómo la ideología política puede costar vidas.
La descripción de los asesinatos es implacable. Krivich y Ol'gin no se censuran al narrar cómo Chikatilo mutilaba a sus víctimas, a menudo experimentando orgasmos en el proceso.
Destacan:
La primera víctima, Yelena Zakótova, de 9 años, a quien le arrancó la lengua de un mordisco.
El asesinato de un niño de 11 años, donde el autor describe con espantoso detalle el frenesí homicida de Chikatilo.
El juicio, donde el asesino se desnudaba y gritaba obscenidades ante la corte.
Estos pasajes no buscan el morbo, sino transmitir la verdadera dimensión del horror.
Camarada Chikatilo es un libro imprescindible para quienes buscan entender cómo la violencia individual se cruza con la violencia estructural de un Estado fallido. Su fuerza radica en su análisis profundo, su crítica al sistema soviético y su disección psicológica de un asesino que, en otro contexto, podría haber sido solo un hombre gris y anónimo.
La obra deja preguntas abiertas: ¿Fue Chikatilo un monstruo aislado o el producto de una sociedad enferma? ¿Cuántos más como él pasaron desapercibidos en un régimen que negaba la realidad?
Con una prosa quirúrgica y sin concesiones, este libro no solo expone a un asesino, sino a un sistema que lo permitió. Una lectura aterradora, pero necesaria.