Tras el pésimo sabor de boca que me dejó el volumen anterior, me dio mucho gusto el cambio de rumbo para esta nueva aventura. Daniel Way decide no intentar desarrollar a un personaje que no tiene cabida para mucho crecimiento. En cambio, opta por enfocarse en la acción pero sin hacer de éste un comic descerebrado. Muestra a Mindy como una persona capaz y mesurada en cuanto a su planeación de golpes, una estratega astuta que toma sus características particulares como ventajas en su misión. Como apoyo adicional, nos presenta a una pandilla de niños callejeros que resultan entrañables. La violencia extrema está presente, mas nunca se siente gratuita. Y lo que se lleva los aplausos es el arte de Goran Parlov, con un estilo hiper-realista que le va muy bien al personaje. Incluso dibuja a Hit-Girl con una apariencia similar a la de Chlöe Grace Moretz, la actriz que encarnó al personaje en las películas. Quizás mi única queja es que en las portadas le dibuja unos labios muy carnosos al estilo de Manara y definitivamente no me parece bien sexualizar a una niña de menos de 15 años, pero es un detalle conceptual que no disminuye mi disfrute del comic (ni de las mismas portadas, que son grandes ilustraciones). Me encanta que el final rinde un excelente tributo a Kick-Ass de la mejor forma.