«Prepárate para leer un libro como nunca has leído antes, que rompe las convenciones de lo narrativo y lo biográfico, de los valores no sólo tradicionales, sino también de los alternativos. Un libro de humor, de amor y de dolor, tan embriagante como un vino fuerte y tan tumultuoso como la vida. A decir verdad, no concibo que pueda haber alguien a quien no le guste.» Rosa Montero La protagonista de esta novela tiene treinta y cinco años y es estéril cuando la Idea de ser madre se le mete en el cuerpo «como un cáncer». Cinco años y dos hijas después cree haberlo ganado y perdido todo. Es entonces cuando decide escribir una historia a vida o muerte, un duelo entre la escritora que fue y la madre en que se ha convertido. Si gana la madre, el libro será un diario sobre su maternidad y una parte de la escritora morirá en el intento. Si gana la escritora, la ficción le arrebatará su propia historia al elevar su maternidad a lo universal. En ese caso, será la escritora quien fulmine a la madre. El resultado es un relato apabullante y siempre ambivalente sobre una experiencia definitiva donde humor, amor y horror se convierten en hilos de la misma trenza. La protagonista examina el mito (pero también el timo) de la maternidad, dialogando abiertamente con todas las voces del pasado que de una manera u otra han alimentado su condición de mujer (y en consecuencia de madre): desde la legendaria homínida Lucy, «madre de la humanidad» hasta la Cenicienta, pasando por Platón, Teresa de Jesús, Darwin, Maupassant o Simone de Beauvoir. En esta novela donde convergen la ficción, la autobiografía y el ensayo, la protagonista trata su propia y palpitante maternidad como un cadáver al que disecciona en directo ante el inevitable estupor del lector. Una invitación abierta a todos los hombres y mujeres que se atrevan a entrar en la mente y el cuerpo de una madre. «Hay muchas maneras de hablar de la maternidad, pero la de NuriaLabari es profundamente original y brillante. Esta novela es una explosión,un viaje intelectual a través delos instintos más primarios y del amor más humano. Nuria Labari ha escrito un libro necesario sobre un tema universal.» Lara Moreno Críticas: «No sé quién será la mejor madre del mundo, pero Nuria Labari sabe ser luz y conquistar almas en 224 páginas. Y eso no lo consigue todo el mundo.» Marta Hernández, Blog El club de malas madres « La mejor madre del mundo es un misil de crucero capaz de dar en todas las dianas, de callar todas las bocas y rearmarlas con el poder absoluto de la lucidez. Es la demostración de que en todas las tormentas hay al menos un rayo que encuentra su lugar.» Sonia Fides, El asombrario «Esta crónica sincera y visceral de la maternidad no se calla nada.» Martín Piñol, El País «Es un libro necesario y, a la vez, insuficiente: nos faltan más mujeres, nos faltan más madres, más no madres, más trabajadoras, más artistas, más abuelas, más limpiadoras, más ejecutivas, más madres solteras... Nos faltan nuestras voces.» Paloma Bravo, Zenda
Nuria Labari Gómez (Santander, 1979) es una escritora y periodista española. Estudió Ciencias Políticas en la Universidad del País Vasco y Relaciones Internacionales en el Instituto Ortega y Gasset. Su carrera profesional se desarrolló en elmundo.es y posteriormente en Telecinco, donde fue redactora jefe del portal digital de esta cadena. Como escritora, es conocida como autora de cuentos. Su libro de relatos Los borrachos de mi vida ganó el VII Premio de Narrativa de Caja de Madrid y se publicó en la editorial Lengua de Trapo (2009). Labari aparece seleccionada en la antología Pequeñas resistencias de Andrés Neuman.
En mi andadura con los libros sobre maternidad no podía faltar La mejor madre del mundo, escrito por Nuria Labari. Un libro que rompe el eterno e idealizado mito de la maternidad, cargado de contradicciones, calidez y frialdad al mismo tiempo. Igual es que eso es una madre, no lo sé, que se lo pregunten a Nuria.
Un enfoque interesante de este apasionante tema aún censurado (si te sales de lo establecido). ¿Que no hay censura para las madres? Jajaja, me río por no llorar. La prueba está en la cantidad de críticas que ha recibido esta autora -y muchas otras- que se atreven a enseñar la maternidad tal y como es para muchas. Incluso en entrevistas colgadas en Youtube podemos ver a una persona que le espeta que saca partido de las historietas de su hija y cito "Enhorabuena por engañarte lo suficiente a ti misma para no darte asco". Además de eso, no falta (¡CÓMO NO!) el hombre cisgénero que argumento un: nosotros también lo pasamos mal, jo.
Ánimo para Nuria, y gracias a ella por escribir un libro como este.
Qué bien escribe Nuria Labari. Y qué bien piensa. Y qué gusto leer un libro sobre la maternidad que no es exactamente un libro sobre la maternidad sino sobre las responsabilidades de los adultos, de las adultas más bien, y cómo se nos obliga a lidiar con ellas. También es un libro sobre los cuidados y una crítica a esa sensación de que todo lo relativo a la maternidad o al feminismo ha de ser monolítico, sin discrepancias. La mejor madre del mundo no es la mejor madre del mundo, es una madre y punto. Una madre que escribe y que me ha hecho reír en tantísimas páginas. Gracias.
Habiendo este año llegado a la cuarta década sin hijos, encontré interesante leer un texto sobre la maternidad y no maternidad y sus alcances o desalcances, en especial uno que fuera honesto, basado en un caso real y no imaginado sobre cómo nos sentimos las personas cuando llegamos a esa suerte de encrucijada. Es impresionante la cantidad de libros del tema que escriben por ejemplo los hombres. Algunos tienen sus aciertos pero otros imaginan cosas tan inverosímiles o tragicómicas como la envidia al pene, jejeje. Se aprecia el esfuerzo, en todo caso.
Pero, pese a mis expectativas amables y a la oportunidad floreciente de leer sobre alguien con experiencias más o menos similares, no me gustó NADA. No es que la autora no tenga su propia verdad, es que de por sí me pareció un tanto desagradable. La forma en que se expresa y también cómo asume que lo que le pasa a ella es lo que le pasa a todas las mujeres que llegamos a esa edad en que se empieza a "acabar el tiempo". Ni los motivos ni las causantes ni las conclusiones ni las decisiones últimas nos contienen a todas por igual. Aunque lo que menos me gustó fue cómo habla de las otras mujeres, porque la manera de interpretar experiencias siempre varía entre cada quien… pero la manera suya de hablar de las otras mujeres es realmente odiosa.
En fin, que no pude conectar para nada con el libro y no lo recomiendo nada. Lo encontré bastante antipático, tanto que, aunque igual llegué lejos, no pude terminarlo.
Un par de citas que destaqué solo de lo malvadas que me parecieron. No me pude resistir, jejeje.
1. Aparte de la doctora, hay tres tipos de mujeres que toman la palabra sobre el destino femenino en las clínicas de fertilidad: actrices, princesas y esposas de futbolistas. En la sala de espera siempre están ellas. Ellas y sus sentencias definitivas sobre la maternidad a todo color, tan delgadas y tan recién paridas cada vez que abren el pico. Mujeres que son imagen siempre de alguna marca, mujeres que desdibujan las imágenes de mujeres que no nacen del mercado. Todas nosotras: las infértiles, las viejas y las lesbianas, hojeando hipnóticamente las sentencias en revistas de corazón, moda o belleza. En el tipo de revistas que se supone que leemos las mujeres.
(...) La tesis, según la experiencia de las protagonistas, es siempre la misma: tener un hijo es la confirmación exterior definitiva de que mereces estar viva. Y a partir de aquí puede haber matices. Por ejemplo, Penélope Cruz, "Tener hijos es como tirarte a un precipicio, te cambia la vida para siempre pero también te enseña a volar." (...). Compruebo que para algunas artistas los hijos son potenciadores de su talento. Como Shakira: "La maternidad me ha cambiado hasta la voz".
* qué puedo decir, bien mala onda la encuentro, no por ser famosas no tienen derecho a vivir las cursilerías que viven muchas de las madres primerizas. Y eso de “abrir el pico” me pareció muy de más.
2. Evidentemente, una persona que desea de verdad tener un hijo no quiere en ningún caso adoptarlo. Porque la diferencia entre un hijo biológico y uno adoptado es que al adoptado no te lo puedes inventar. En cambio, el biológico puedes echarle encima todo el deseo y toda la posesión que te apetezca. Un hijo adoptado nunca será tuyo del todo, no en exclusiva, porque se resiste a la idea de posesión. Y, para algunas personas como yo, eso lo empeora como hijo. Un hijo adoptado exige un sentido del amor y del mundo que yo no tenía.
* KHÉ.
3. Por lo demás, nadie menciona esa línea del currículum, quizá porque es la única a la que podemos acceder sin formación, aunque afectará decisivamente a nuestro futuro profesional. Tic, tac. Tic, tic, tac. Es el reloj biológico del mercado que palpita en las muñecas de las mejor preparadas, es el pulso de una nueva generación de mujeres: las profesionales.
Y allí estábamos. Las mejores hembras de mi generación, puede que las mejores de todos los tiempos. Todas más listas que nuestras madres. Con los músculos prietos, la piel tensa y las orejeras bien ajustadas para no mirar a los lados. Cuando sonó por fin el pistoletazo caliente, con su eco y con su prisa. Y salimos todas disparadas, como yeguas purasangre en el Derby de Epsom, hacia el carrito que guardaría nuestros bebés.
* No sé si reír o llorar, jajaja. ¿"Las mejores hembras de mi generación, puede que las mejores de todos los tiempos"? "¿Todas más listas que nuestras madres"? Yaaa, jajaja, como decimos en Chile, salta pal lao.
3. Una yegua joven es hermosa. Y es fuerte. Poco importa adónde se dirija o si corre en círculos. Poco importa, por supuesto, el jinete que la monta. Pero es importante que las mejores yeguas no se pongan nerviosas, eso podría estropearlo todo. Por eso cada vez son más las empresas que subvencionan a sus empleadas el proceso de congelación de óvulos para retrasar la maternidad.
* :ooooo
4. -Hola, ¿puedes hablar? - La voz que oigo al otro lado es gruesa y vieja.
- Solo mientras mi hija duerma. ¿Quién eres? - respondo.
- Soy Lucy.
- Perdona, pero creo que te has confundido.
- Eso es imposible. Te estoy llamando porque acabas de pedirlo.
- Lucy, ¿qué más?
- Lucy a secas. Soy la Madre de la Humanidad, nos conocemos.
- Seguro que sí.
- Entra en Google si no me crees. O, mejor, haz memoria. Africana, etíope, bajita, un metro diez, veintisiete kilos, madre de varios hijos, no recuerdo cuántos, he salido muchas veces en la tele.
- ¿Cuántos años tienes?
- Es difícil saberlo. Sobre la tierra ya llevo tres millones largos. Pero estoy muerta desde los veinte y mi mente está intacta, igual que entonces. Así que soy más joven que tú a pesar de todo.
- ¿Estoy hablando con un maldito puñado de huesos?
- ¿Y a quién le importa eso ahora? Te estoy llamando como mujer y como madre.
- Vale, te acabo de googlear. Eres horrible, ni siquiera eres una mujer.
- Tres millones de años después y aún no soy "suficiente". Para tu información, soy una hembra australopithecus. Y además, soy tu madre, me debes respeto (...).
* Luego sigue la conversación, donde Lucy - la madre de de la humanidad según los científicos, de dónde genéticamente venimos todos- supuestamente la educa, pero... el modo de la autora siempre tan pesado. Según yo. O sea yo soy Lucy y ni la llamo.
En fin, que not my cuppa tea, aunque quizá a personas menos sensibles y más afines al humor negro (asumiendo que es humor negro y no simplemente entitlement) sí les guste. Pero igual que éste sea uno de los pocos libros que habla de este tema, bastante común y todavía poco hablado, no significa necesariamente que valga la pena leerlo.
En «La mejor madre del mundo», Nuria Labari nos abre las puertas de su alma en este testimonio y ensayo sobre la verdadera maternidad. Con un estilo agrío, espontáneo y directo nos conducirá por una senda desconocida.
Me he sentido irremediablemente identificada con varias situaciones y sentimientos narrados en esta obra, es por eso que quizá he sentido a la escritora mucho más cercana de lo que transmite a través de su distante escritura. Con su narrativa peculiar, Nuria me ha sorprendido y me ha gustado más de lo esperado.
A pesar de que en algunos momentos la novela cae en una negatividad y frialdad que cuesta asumir tiene a su vez algunos tan emocionantes que cuesta seguir con la lectura. Aun así he sentido en demasiadas ocasiones una rabia enorme en las palabras de Nuria, he leído rencor y eso me ha desconcertado aunque me ha permitido ser más consciente de la verdad en sus palabras.
En este ensayo leeremos sobre diversos temas pero el más importante es la maternidad. No la maternidad que nos venden (habrás escuchado mil veces lo maravillosa que es y muy pocas lo horrible que puede llegar a ser), sino la real: la que no entiende de tabúes, la que está llena de rencor y de dudas, de sentimientos y emociones contradictorias. Aquella maternidad que vivimos las madres en nuestras propias carnes, mentes y de la que nos cuesta tanto hablar.
Por fin empiezo a leer historias reales aunque puedan resultar duras, por fin veo la voz de esas verdaderas madres que no callan lo que sienten, por fin empiezo a entender la importancia de nuestra voz, de dejar de mostrar solo lo que los demás quieren ver. Gracias por tu sinceridad, tu valentía y coraje Nuria.
En una ocasión, leí a Silvia Nanclares (@smichdti ), decir en una de sus entrevistas : “Si lo hace una mujer es autobiografía y escritura femenina, lo que produce desactivación inmediata en la crítica. Si lo hace un autor, genera autoridad y épica.” Es algo, que seguramente Labari esté harta de “explicar”....¿por que si lo escribe un hombre es un tema universal y si lo escribe una mujer es feminista?
Con una narrativa directa, espontanea, ácida y sin tapujos, la autora nos desvela las constantes contradicciones e inseguridades que supone la maternidad, no esa maternidad de anuncio, absurda e irreal que nos quieren vender, sino aquella que sale de lo visceral y lo emocional ,aquella rodeada de la hipocresía de nuestro entorno, llena de temores y tambien de felicidad, esa maternidad que sale del un torbellino de sentimientos ,difíciles de explicar y mas aun de redactar.
A caballo entre el ensayo, la autoficcion y la novela, la autora comparte su propia experiencia, con la urgencia de aportar su testimonio, antes de que todo eso que siente se diluya y se pierda.
Valiente,honesta y políticamente incorrecta. ⚡️ *”No hay salida.La sociedad contemporánea recibe a las madres con democráticas alas desplegadas.Pero estamos en el peor de los casos, pues las normas sociales que afectan a nuestra maternidad se nos imponen a las mujeres por naturaleza.” . *”Siento, por ejemplo, una peligrosa incapacidad para distinguir lo urgente de lo importante en lo que respecta a casi todo. Muro. Habito un desorden mental ingobernable que, en el peor de los casos, trato de despejar recogiendo la habitación o la cocina, que también están desordenadas. Muro. Dudo de casi todo salvo por la certeza de vivir al borde de una gran equivocación. Muro .El camino de baldosas amarillas por el que un día paseé mis brillantes zapatos rojos se ha llenado de Piedrecitas y fatigas innecesarias.”
La decepción ha sido enorme. Me esperaba otra cosa completamente diferente. No sé qué, pero esto no. Esa frialdad con la que se expresa, esa manera de contar la historia como si no fuese su historia, ese pasar de puntillas... en fin, que me ha aburrido y, además, me ha causado cierta angustia. Dirigirte a tus hijas como H1 y H2... no sé.
Porque no puedo poner menos. No me ha gustado nada cómo está escrito ni lo que cuenta, dice una cosa y la contraria. Está todo deslavazado, con un misticismo que me saca completamente de la historia. Para mí es un libro terrible.
Pareciera ser un relato de auto ficción de maternidad. La primera parte me pareció muy perdida porque no dice nada nuevo, she quoted otras autoras y hasta otras famosas que tienen diferentes opiniones sobre la maternidad. Lo sentí repetitivo. Tiene frases buenas pero por alguna razón no logró engancharme del todo, lo fui leyendo de a poco y siento que no hice empatía con la narradora.
~La mujer milenaria que crió a sus hijos sin salir de casa está agonizando, muriendo a solas después de tanta entrega, asilada del mundo por los muros de ese hogar que encerró el universo femenino
Un libro que habla de una manera bien natural y real sobre la maternidad en todos los aspectos que cambian y nacen nuevos; aspectos que van desde la estructura familiar, la historia, la modernidad de la concepcion de hijos hoy en día y lo más esencial es la importancia que las madres y no madres tienen en la sociedad hoy en día.
Quedé con una sensación extraña en el cuerpo después de leer este ensayo/autobiografía/ficción en donde Nuria examina como en un fluir de conciencia la maternidad. Me gusto, lo disfruté y también me incomode con varias partes. Lo sentí real, y conflictivo, como la maternidad.
- por haberse atrevido a abordar la maternidad como tema. Bravo por el coraje y la honestidad.
- por la idea de los temas masculinos vs. femeninos en la historia de la literatura. Pensé en por qué Rojo y negro de Stendhal es una obra maestra si en resumen trata de las andanzas de un señor que persigue el reconocimiento social a toda costa mientras que la maternidad y crianza de los hijos son temas femeninos (?) sin ninguna trascendencia ni reconcimiento fuera de las paredes de nuestro hogar.
- por la idea de que cuando tienes un bebé ya no eres dueño de tu sueño. Me pareció extremadamente acertada. No sabes cómo vas a pasar la noche ni cuántas veces te despertarás. Lo que es seguro es que nada volverá a ser como antes.
- por la malsana idea de competitividad en la pareja cuando se abordan las tareas domésticas al tener hijos pequeños. Muy cierta y real.
- por el uso del sentido del humor que me recordó a "Black milk" de Elif Shafak que opera como válvula de escape cuando se tratan temas que no dejan de ser serios.
NO por lo siguiente:
- por la idea de mercantilización de la maternidad. Sí que es cierto que como en cualquier otro ámbito vital dado el sistema en el que vivimos todo se mercantiliza pero creo yo que todo el problema encuentra su núcleo en eso.
Labari alude expresamente a que conduce un SUV (porque cuando tienes un hijo te tienes que cambiar de coche, si no, no eres nadie) y también no para de hacer fotos con su IPhone 6 (¿en serio necesitas un Iphone? Te prometo que con un Xioami te apañas). Por lo tanto debes ganar mucho dinero para comprar todos los dichosos cachivaches con los que te bombardea la publicidad y consecuentemente no puedes pedirte una reducción de jornada porque si no, además, tu carrera profesional se irá al garete. Entonces, finalmente, acabarás contratando a una niñera para que crie a tus hijos mientras tu sueldo se va en pagarle. Y lo verás todo normal, como sucede en la novela. Aquí creo que Labari pierde la oportunidad de criticar el sistema como sí hace Esther Vivas en su libro "Mamá desobediente" en el que viene a decir que un sistema que prioriza el dinero/productividad por encima de los cuidados/personas es un sistema enfermo. Lo que se tendría que reivindicar es una baja maternal y paternal de tres años si realmente se entendiera que criar a un hijo es un trabajo que beneficia a toda la sociedad. Un trabajo que debería ser reconocido y evidentemente remunerado. Lo digo claro, yo madre de dos hijas pequeñas, en la oficina descanso. Criar es un trabajo durísimo. Creo que al feminismo le queda un trabajo enorme por hacer sobre esta cuestión.
- por el rechazo absoluto que le provocan las madres de alquiler. No estoy diciendo que esté a favor, evidentemente es un tema peliagudo, pero me sorprende que se monte al carro de la madre trabajadora hasta la extenuación pagando canguros (también son mujeres migrantes que hacen el trabajo que tú no tienes tiempo de hacer) y sin embargo no considere la madre de alquiler como posbilidad en caso de infertilidad. Si se es capitalista se es para todo; si no, parece que falle la coherencia.
Para terminar recomiendo leer a Labari si sois padres y madres recientes. 0s sentiréis identificados.
Al principio me atrapó muchísimo y me gusta que dice que no es autobiográfico pero parece lo es. Su forma de plasmar y describir las ideas me pareció hasta poético. Hay frases y partes de los diferentes capítulos con los que me siento identificada. Con este libro reí, coincidí y lloré. Es una forma más romántica y a la vez cruda de expresar la maternidad. Siento que no tienes que ser madre para leerlo y hasta sería buenísimo comentarlo con hombres y mujeres que no quieren ser madres. Es un libro sencillo de leer y en algunos capítulos sorprende. En otros me quedé con sensación amarga porque siento que no terminó de cerrar algunas cosas. Vale la pena leerlo porque tiene un enfoque interesante al desdoblar la maternidad y presentarla de forma más real.
Yo vine por unas risas de humor negro y me encontré con una introspección aburrida y pesimista de la maternidad idealizada pero ya desidealizada. Pensamientos y sentimientos muy válidos y reales, algunos de ellos parten de la ignorancia y desinformación y parecen mas una caricatura que una realidad.
I often request translations from NetGalley when I notice them, especially from Spanish, and this had the bonus of being written by a Madrid-based writer, so it was fun to get a glimpse of my city too.
It’s hard to describe this book. It’s a mostly non-fiction, memoir/essay hybrid, on the topic of what it means to be a woman, a mother and a daughter; and the author’s personal account of facing her ambivalence and overcoming difficulties to become a mother. There are some surreal, imaginary scenes, including one where the author converses with ‘Lucy’ the first and mother of all mothers.
I did find most of the ideas and themes raised by the author interesting, including her mother’s stance that people don’t ‘decide’ to have children and if they had to, they never would. Which seems at once naïve, old-fashioned and downright cruel to say to someone whose lifelong infertility has meant it could never be left to fate. She raises other thought-provoking questions: why should women pay to have a baby with their own genetic material? And how can some people who are so opposed to the sale of puppies treat the adoption of human babies like Russian roulette?
However, there were quite a few things I didn’t enjoy. Aside from the imaginary scenes I’ve already mentioned (which just seem out of place but do taper off later on) the book seems very disorganised and lacking cohesion.
I also found it very strange that the author chose not to name her daughters but instead labelled them D1 and D2. I found this so lacking in warmth, it makes them sound like robots or components of some machine rather than much loved babies. She also refers to her mother as MyMother (one word) and the girls’ father as Man (in Spanish I suppose this would be ‘Hombre’ and perhaps is meaningful in that the same word is used for woman and wife but not for man and husband).
Finally, perhaps I’m wrong to have an opinion on this but I got the distinct impression that the author and Man were not married – there were certainly some comments on the decline of marriage and the unimportance of it. They are, however, I found withing seconds of Googling afterwards. It’s certainly not the point of the book but I felt a little duped, as if the reader were not supposed know how traditional they are after all.
I wouldn’t readily recommend this book, even though it’s short and some issues raised are interesting, it is rather confused in its style and genre and its non-linear progression doesn’t help matters much.
A note on the translation: I think the translator did a great job here, the text reads very naturally and idiomatically. I didn’t notice anything unusual or jarring at all.
Thank you NetGalley and World Editions for the opportunity to read this.
Let’s get something straight: you can be a mother without having children.
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Man winks. He’s winked at me many times before, always when no one is looking, always when we’re in some kind of trouble.
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And while the woman is being erased, the universe, life, something bigger is filing her in. Until, when at last nothing is left of who you once were, you can say to yourself: Now, I am better. I am great and powerful. And you cry with overwhelming joy and distant pity for the woman you thought you had known.
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“That is exactly what changes our story: the hunters learned to come back because we taught them to remember. Without that kind of memory, there is no child, and without a child there is no return.”
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“[Men] didn’t write the first story, even if they ended up with all the pens.”
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Life with children grants only one certainty: your days of being unafraid are over.
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My awareness of the world has expanded to such an overwhelming degree that I feel closer to all the souls on Earth. And much further away from my own. I wonder when it will happen, the first time I don’t want to occupy my time with her. The first time that, when presented with a choice between life and daughter, I choose life, the other life, the life that was mine alone and nobody else’s. I suspect that the demands on my attention won’t let up for a second until Time and Love close the first door.
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It was difficult to hold up my feminist principles after becoming a mother, to be honest. Deep down, a part of me believed for the first time in the superiority of one of the sexes.
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But now that he is my family, what I need is for him to give me back my borders, to make me separate from everything inside myself that is not me. Everything inside myself that is him, even.
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Man must except that he will never know everything about me and he will never be everything to me, and in spite of this, he just wants to howl together, to release all the darkness that threatens to harm us.
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Some thing inside of me doesn’t quite believe in 50%.
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His waves aren’t as high as mine.
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I’ll do whatever it takes to get my tits back.
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Childhood is the perfect mix of two contradictory elements: absolute power and maximum vulnerability.
Ay, pues no sé. Este libro es un vaivén. Es como uno de esos platos combinados que nos sirven en los bares de barrio, bien ricos, aliñados y fritos: al principio nos los comemos con gula, con ansia, nos encantan; por la tarde, sin embargo, ese frito acaba por aposentarse mal en nuestro estómago y al final tenemos esa sensación de haber disfrutado en su momento pero estar sufriendo más tarde las consecuencias.
Esa es la percepción que me ha quedado después de haber leído “La mejor madre del mundo”. Al comienzo me estaba encantando el libro, lo estaba disfrutando y estaba absorta en la manera de escribir de Nuria Labari. Entre ficción y realidad, cuenta cómo se enfrenta una mujer esteril al mundo real. Y no solo eso: cuenta cómo, con casi cuarenta años, esa mujer esteril decide hacer caso a su propia voz y quedarse embarazada. Habla sobre la maternidad. Habla sobre ella.
Hasta aquí todo Ok. La cosa (a mi parecer, ojo) se desmorona justo en el momento en que intenta abarcar más temas de la cuenta. Creo que se desvía. Llega también a defenderse de ataques que no han llegado (habla de feminismo, habla de amor hacia el hombre, luego de odio, luego de amor, ahora se me pasa, ahora no, ¿serán las hormonas?). Aparecen personajes sin sentidos para que esa ficción (?) tome fuerza. Y luego están las decisiones que se toman al final del libro que llegan así, de sopetón y casi sin explicación, después de tener una historia detallada y bastante bien encaminada desde el principio.
Pues sí. Me quedo con el inicio: con esa intención, con esos primeros capítulos, con ese sentir hecho arte. Coherente. Todo lo demás intentaré olvidarlo para que solo me quede el recuerdo de lo que, para mí, ha sido mejor.
This started reasonably well - a woman, at 36, finds that she would like to have children after all, and describes her journey into motherhood - but it quickly went downhill and I found it really difficult to finish. Despite vaguely acknowledging that she initially didn't think of having children, the author quickly gets pretty adament that this is basically a woman's calling, and that motherhood is some sort of elite club. Nuria Labari makes some great points every now and then about the universality of men's experience vs women, or about being a mother AND an artist and a writer, or about the cost of becoming pregnant when dealing with infertility; but the tone feels... judgmental and braggy and harsh. The chapters that make up this short memoir were disorganised; her strange habit of calling her husband Man and her daughters D1 and D2 made me feel like I was reading a long thread on Mumsnet. The translation was lovely - smooth, clean, pleasant to read. But reading the book made me feel angry and bored.
Leer a Nuria Labari me ha parecido, en este y otros libros, como abrir una caja que ya nunca puedes volver a cerrar.
No es un libro que abrace con dulzura, pero tampoco uno que te golpee sin piedad. Es una pregunta que se instala, en cada capítulo: ¿Qué significa, de verdad, ser madre?
Labari no endulza. Escribe con honestidad. Que a veces incomoda. Pero que también alivia, porque alguien por fin lo dice. Que sí, la maternidad puede ser un regalo. Pero también un cansancio profundo. Una confusión constante. Un lugar muy solitario.
Y es que no siempre llega con ternura. A veces trae miedo. O enojo. O esas ganas de salir corriendo sin mirar atrás.
Al final no estás leyendo solo a Labari.
Lo que más me tocó, personalmente, fue esa contradicción brutal: amar con todo el cuerpo… y al mismo tiempo desear desaparecer. No por falta de amor. Todo lo contrario. Por ese exceso de exigencia que lo desborda todo. Porque nadie debería tener que dividirse en mil para cumplir con todo.
Este no es un libro de respuestas, es uno de conversaciones incómodas pero urgentes.
I at first did not know what to make of Nuri Labari's book, World’s Best Mother, finding the author's attitude toward women and childbearing somewhat outdated and some of the stylistic choices (for example, "MyMother" to refer to her mother and "Man" to refer to her husband) a bit precious. I did push on, however, thinking that the difference between Labari's Spanish culture and my United States mind set might cause some of my dissonance. I was drawn in before long and admired Labari’s flights of fancy, black humor, and her poetic approach, as well as her viewing such a common topic within a multicultural narrative. While I would recommend World's Best Mother to select friends, I can’t recommend it for everyone. Too many readers will be put off by the brash style, negative tone, and sometimes confusing references to other characters, both real and imagined.
No estoy segura de que me haya gustado y qué tanto. Marqué muchísimo, algunos temas abordados me parecieron super interesantes pero al mismo tiempo siento que se quedó corta con algunos desarrollos, que nada llegó a puerto, que quedó a medio camino y que terminó el libro sin saber para dónde iba. Porque la conclusión con la que cierra no surge como resultado del recorrido. Esperaba algo más armado, masticado, un hilo interno más allá de las emociones y situaciones confusas que rodean el maternar. Primero parece va a hablar de una cosa, después de otra, de otra más y así, pero no hay una estructura interna que acomode el caos. Eso.
Aunque puedo sentir mucha empatía por las mujeres que deciden contar sus experiencias de maternidad, siento que nunca voy a entenderlas completamente porque no soy madre. Y sí, suena bien cliché, pero pienso que la maternidad (con sus pros, contras, cosas buenas y malas) solo la pueden contar las madres. Dicho esto, creo que "La mejor madre del mundo" explora una gran ambivalencia de las emociones, los desajustes, las nuevas creencias y los valores que tienen las mujeres al tener a su/s hijo/s. Hay momentos bastante tiernos y otros muy fríos y hasta calculadores.
En cuanto a forma, no terminé de conectar con la prosa y la manera en que está contada. Muy poético y literario, pero poco claro a ratos. Igualmente, no termino de entender si es novela, ensayo, todo o nada a la vez. Esto es lo de menos, claro está, pero aún sigo con la duda. Está bien escrito, pero a mí como que no me hizo demasiado clic.
Al final del libro me quedaron muchas interrogantes. Si mal no recuerdo, es el primero que leo estrictamente sobre lo que es ser madre (desde el punto de vista femenino) y pude reflexionar sobre varias cosas. Por ejemplo, qué es (o no es) una madre. Por qué la gente tiene hijos. Para qué tenemos hijos (más allá de formar una familia y reproducirnos). Por qué existe la presión de ser "la mejor madre". Por qué está mal visto quejarse de que el sueño de la maternidad no sea tan hermoso como cuentan. ¿Es un hecho que todas las mujeres que tienen hijos piensan en qué sería su vida si no los hubieran tenido? ¿Por qué a las mujeres siempre se les pregunta cómo "conciliar" la crianza y el trabajo? ¿Cómo deberían funcionar las labores domésticas y de cuidado en casa y con una pareja?
En fin. Está bien si el tema les interesa. Te hace sonreír a veces. No creo que a todos les guste.
Aplaudo la valentía de la escritora al exponer sus pensamientos, críticas y decisiones de una forma tan brutal. Me dejó impactada y me siento muy bien de poder leer con paz y dejando a un lado (un poco más que antes) el juicio moral (es que al final habla del aborto y me surgió una opinión, que sin duda no es para todas las personas/parejas que buscan embarazarse vía fertilización in vitro.) Me llegó justo más en esa parte y como descripción del libro coincido con todas las opiniones sobre él que vienen en la descripción del libro, valga la redundancia. Bien podría copiar y pegar porque ni tiempo de parafrasear ni nada que supere lo ya dicho.
Nota: creo que desde el título marca un humor negro y una crítica a todo lo que se espera de ser madre, tanto por las mismas mamás como por la sociedad.
La mejor madre del mundo nos hace dar un paseo por el mundo de la maternidad. Muchas reflexiones en las cuales me siento muy identificada. Me ha encantado la cantidad de libros que Nuria nombra dentro de su propio libro basados en este mismo tema. Contado de forma directa y real me ha hecho sentir que las situaciones pasaban por delante de mi. Me llego a preguntar ¿porqué ser mujer, hija y madre tiene que ser tan sacrificado en algunas circunstancias de nuestras vidas y ser hombre es todo más sencillo ante la sociedad? Sea cuál sea el motivo tengo muy claro que el amor que somos capaces de entregar es lo que nos hace ser tan extraordinarias y especiales en el mundo. ⭐️⭐️⭐️💫
He tenido sentimientos encontrados durante todo el libros y he dudado mucho si ponerle 3 o 4 estrellas. Me decanto por las 4 porque la verdad es que un libro que te hace pensar, que te hace plantearte con qué cosas estás de acuerdo y con cuales no, que lees a gusto y que te deja con ganas de saber más de la historia merece 4 estrellas. Hay muchas cosas que me han chirriado y con las que para nada estoy de acuerdo, pero me ha ganado la manera de escribir de la autora (aunque sea un poco cacao a veces) y la manera en la que reflexiona sobre la maternidad de manera tan sincera que a veces te hace sentir mal por el mero hecho de que existan esos pensamientos. Y eso es algo sobre lo que pensar.