Too many blocks of untranslated French; other books have covered Conrad’s apprentice years far better (The Uncommon Reader, say). The author is also quite wrong to dismiss The Secret Agent as helplessly flawed.
La primera de las grandes biografías de Joseph Conrad junto a las de John Stape y Ndislaw Najder, donde emerge el emigrado polaco, el marino y el sufrido novelista con una meticulosidad en algún punto excesiva, pero que desde luego no deja insatisfecho por falta de atención.
No obstante, de los tres aspectos que la biografía de un escritor debe abordar —historia individual, análisis de su obra y exposición de la historia intelectual de su tiempo—, es esta última la que está más ausente. Nada nos dice Baines del mundo literario, político y filosófico inglés en el que Conrad desarrolló su obra, y solo se adentra en la cuestión polaca y la rusofobia de Conrad (cuyos prejuicios son compartidos por el biógrafo). En este sentido, la biografía de Maya Jasanoff —reseñada hace unos meses— cubre este hueco, sin bien de manera parcial.
Sin embargo, allí donde Jasanoff fallaba es donde Baines brilla: el análisis literario de la obra de Conrad es exhaustivo, no complaciente y muy bien argumentado. De sus novelas y cuentos, destacan las que la crítica general siempre ha elogiado: «Lord Jim», «Nostromo», «El negro del Narcissus»; no es complaciente con «El agente secreto» o «Victoria»; y reclama mejor consideración para «Salvamento» y «El alma del guerrero».
Conrad el hombre también emerge en toda su complejidad merced al extensivo uso de los extractos de sus cartas, y solo de su juventud podemos inferir su carácter y situación por las cartas de su tío Thadeus Bobrowski, que ocupan (de manera algo fastidiosa) las primeras 200 páginas de la biografía.
Así, el Conrad pesimista, obsesionado con la calderoniana idea de que «la vida es sueño» (Conrad solía escribir esta frase en español), solo encontraba salida al sufrimiento y el aislamiento emocional en la dedicación al trabajo bien hecho y las muestras de solidaridad, mientras que las verdaderas cualidades de un hombre se ponían a prueba en situaciones morales extremas.
En fin, una biografía que, pese a tener ya casi 70 años, mantiene todo el interés para los incondicionales de Conrad.