En Liverpool, en 1860, el capitán Ricardo Shandon recibe unas misteriosas instrucciones para construir un barco, el "Forward". Para este barco deberá reclutar una tripulación de élite (y a ser posible, todos protestantes), a la que se le pagará el triple que a una tripulación normal. Dentro de esas personas deberán estar si o si dos tripulantes: Un gigantesco y arisco perro, y el "todólogo" (en el buen sentido de la palabra) doctor Clawbonny, cuyo conocimiento es sólo comparable a su energía y alegría a la hora de afrontar un reto.
Nadie sabe adonde se va a dirigir esa nave, pero por las características que se le ven, y por la cantidad de víveres que está acumulando, los más viejos del puerto -que dialogan en un divertido y teatral tono- creen que podría dirigirse al Polo Norte. La marinería a bordo también sospecha lo mismo, y por eso, el sabio Clawbonny les enumera los intentos históricos que se lanzaron a pisar aquel territorio aún inexplorado. El caso es que el barco inicia su viaje, pero, el misterioso personaje que sigue enviando cartas a Shandon, y que se nombra a sí mismo "capitán" sigue sin aparecer, provocando una reacción negativa de la tripulación, tensión que irá aumentando hasta casi incitar un motín. Justo en ese momento, y al lado del extraño perro, aparece el capitán Hatteras, leyenda de la marinería inglesa, patriota, y, cuando se le pone entre ceja y ceja, cabezón como él solo. Una especie de capitán Ahab, cuya obstinación es sólo comparable a su energía y ferocidad a la hora de afrontar un reto.
Hago un poco de trampas en esta ocasión, ya que el volumen "oficial" de esta novela incluye las dos parte: esta primera y la segunda que sería "El desierto de hielo". Como yo me enteré que también se publicó por separado, lo divido, que llevo el reto lector de este año "con la hora pegada al culo", como se diría en mi pueblo.
Se me ha hecho esta novela un poco más tediosa que la anteriores del mismo autor, muy "explicativa", con partes muy coñazo. Pero eso si, al ser más coral, al tener más personajes inmiscuidos en la narración, Verne dibuja caracteres más enfrentados que en las novelas anteriores, en las que uno de los protagonistas suelta un "no hay cojones a..." y los otros le siguen con entusiasmo. Aquí no, aquí hay dudas, recelos, miserias, que en un principio se salvan gracias a la monumental paga prometida, pero que cuando el frío aprieta, las cabezas empiezan a darle vueltas al conocido "igual esta no es mi guerra...". Aventura que propone retos mayúsculos, igual que las anteriores, pero más oscura, más violenta, menos amable, si exceptuamos al angelical Clawbonny, contrapunto necesario al capitán y a la tripulación. Recomendable para descubrir un Verne diferente.
Leído en el e-book.