No supe en qué me metí. Y esta bien, es un riesgo que se toma con cada libro nuevo, cada autor, cada género. Con este libro aplicaré la siempre confiable de comentar lo que, para mí gusto, fue lo bueno y lo malo del libro.
Lo bueno: la trama y estilo narrativo del autor logran enganchar y me tuvo deseando saber que seguía, qué iba a pasar con Cuauhtémoc (alias Tezozomoc, Xochimilco, Huitzilopoztli, y un largo etc) y la cadena de desgracias que le suceden cuando sus papás mueren; la imaginación del autor también es de destacar, salvo con un detalle del final. Los personajes también me parecen bien trabajados en general porque aportan a la trama y sustentan el avance de un timorato protagonista. También creo que describe muy bien una realidad donde el gobierno es un corporativo privado y sus alcances; las crueldades que describe Sandoval no son descabelladas y, quizá por eso, son impactantes.
Lo malo: me pareció que se excede en lo descriptivo que es, tarda en llegar a la acción. Cuauhtémoc desespera, siempre quiere llorar, las situaciones lo superan y, si no es por los demás personajes, se muere en el primer párrafo; crece más el personaje de Marián en menos páginas, al igual que Franc. De repente es algo inverosímil lo que pasa. Estuve a punto de dejarlo pero ya había avanzado demasiado.
Ojo, no es un mal libro, pero creo que no es mi género favorito. Por algo no he leído Los juegos del hambre o Maze Runner (títulos con los que sospecho que esta emparentado Mexicoland), aunque he visto las películas y por eso especulo. Sin embargo, el mensaje general, que creo que se centra en los abusos del capitalismo salvaje, me gustó. Me queda la duda de qué significa el movimiento Libertario, ya que esta última palabra, bajo el contexto actual, significa un neoliberalismo más extremo. Si estoy en lo correcto, el final del libro me hace sentido a pesar del deus ex machina que se saca de la manga el autor.