Nota Mayo 2025: A día de hoy, especialmente con la evolución que ha dado el personaje, no recomendaría tocar sus libros ni con un palo de varear olivos. Así mismo, tengo mucha menos confianza en las técnicas cognitivas, con lo que he aprendido estos años sobre análisis de la conducta. Pero bueno, esto es lo que pensaba hace 9 años.
No puedo darle más de 3 estrellas, y es una pena porque me gustaría pero...
El contenido de fondo es bueno. Es un manual de aplicación de psicología cognitiva, y eso lo cumple. Trae varias ideas de cómo aplicar técnicas cognitivas para obtener una mayor resiliencia. Bien.
El tono es insufrible. No sé si el autor es así (es el primer libro suyo que leo), hay quien dice que su anterior obra no es de este modo. Quizá el tío ha aprendido que esto es lo que vende. No lo sé.
El caso es que las buenas ideas en este manual vienen presentadas con el lenguaje de autoayuda más cursi, zafio, plagado de empalagosas anécdotas, y suficientes parábolas sobre monjes budistas como para querer bombardear el Tíbet. Y en los últimos capítulos se mete de refilón en consideraciones políticas que, no sólo dan a entender que se le va la olla ("luchar por tus derechos es disfuncional, porque lo que ganas en ventajas lo pierdes en salud mental", pero qué es esto), sino que además contradicen los principios de esa filosofía estoica que propugna en el resto del libro.
Me gustaría, por el fondo de ideas, darle más nota. Pero el estilo ha hecho que este libro me cueste 4 veces más de lo que debería. Es una tortura china. Y de verdad, usar la palabra "locuelo" como arroz en una boda, en un libro de psicología, es el equivalente en escritura de llevar chanclas con calcetines.