Este libro, más que un documento biográfico sobre las hermanas Beauvoir, es el testimonio de los momentos vividos por la autora con las dos hermanas. Tengo que quejarme abiertamente de que hay un error de imprenta imperdonable y es que en mi edición faltan las páginas que van de la 48 a la 73, y en la 96 se repiten otra vez de la 73 a la 93 y entonces sí continúa, pero de las páginas 48 a 73 nada sé.
La verdad es que he leído con bastante escepticismo este libro, las primeras 100 páginas no me han gustado especialmente y hay al menos un error biográfico que yo haya apreciado, y es que Claudine Montiel dice que Simone se fue a vivir sola un año antes de tiempo. No es un error terrible, pero ahí está. Y junto con el de las páginas desaparecidas y repetidas, me ha molestado.
La segunda parte, sin embargo, me ha gustado más. En la primera la autora recrea de un modo un tanto ficcional la infancia y juventud de las dos hermanas, hasta el momento en que las conoce en los años 70. La segunda parte es un testimonio de la amistad y de lo que la autora vivió con las dos Beauvoir. Esta parte me ha gustado más. He descubierto muchas cosas sobre Hélène que no sabía y también he conocido más de cerca la etapa de Simone como militante feminista en los 70 y 80.
Me ha gustado especialmente el final del libro en el que la autora cuenta los últimos años de Hélène, cuando Simone y su marido Lionel ya habían fallecido. Hélène les sobrevivió casi dos décadas ya que ambos fallecieron en la década de los 80 y ella a principios de los 2000. Su vida después de la muerte de ambos no fue precisamente alegre y su declive y muerte fueron bastante dolorosos. Además se llevó dos grandes golpes con la publicación de la correspondencia entre Simone y Sartre y entre Simone y Nelson Algren. En ellas Simone le dedica algunos que otros comentarios bastante hirientes a su hermana. Siempre me ha apenado mucho saber que una mujer de 80 años que sentía verdadera devoción por su hermana desde su infancia tuviese que leer esos documentos privados que seguramente Simone escribió en momentos de enfado. Esa doble cara de Simone y Sartre siempre me ha desagradado bastante: sobre todo en la época anterior a la guerra eran bastante condescendientes con sus allegados en privado, aunque después mantenían una fachada totalmente distinta. En fin, me apena bastante saber que Hélène de Beauvoir vivió los últimos años de su vida cuestionando el amor que su hermana sentía por ella después de leer aquellas cartas, y también que Sylvie Le Bon no permitiese que Hélène publicarse las cartas que su hermana la había enviado a lo largo de su vida manifestando su aprecio. Últimamente pienso mucho en esta cuestión de la correspondencia de Simone y de las disputas por los derechos y la publicación de ciertos textos de la autora, y la verdad, me desconcierta y apena bastante.