English:
For those who speak english, and have found this book, allow me to recommend you this book. While I do not intend to translate my whole review, I can assure you that this book will give you an insight about the world conquered by the Spaniards, and its ideological evolution throughout time. And maybe you'll find, as many of us did, the reason why we could not develop any further than what we did, while our neighbor, the USA, did; this without using the imperialist explanation often given by those on the left, but given by an author that is, to the best of my judgement, not willing to forgive those on the right when they were wrong. Hence, I can say that this author is not biased enough to make you want to stop reading any further. In short: this book focuses on destroying the myths that are well known in this side of the world.
Español:
Muy pocos libros tienen el gran privilegio de merecer una puntuación de las más altas posibles. Este, sin lugar a dudas, es uno de esos.
Durante la mayor parte de la lectura, debo decir, estuve siguiendo los eventos desde la perspectiva de alguien que, como quienes vivieron en los lugares que comenta Carlos Rangel, bajo esas específicas situaciones, conocieron el desenlace de lo que Carlos Ranger critica y advierte. Para quienes están al tanto de la situación de Venezuela, no será, de ninguna manera, una sorpresa la precariedad en la que se encuentra la sociedad venezolana: pero la pregunta que quizá se hagan quienes estén con dudas será «¿por qué han llegado a donde están?; ¿cuál es la causa de la regresión de un país que muchos —erróneamente— consideran de las «más ricas» de el planeta?
Si esas son las preguntas que usted, quien está leyendo esta crítica, ha desarrollado; entonces se ha topado con el libro que le puede dar una respuesta bastante lúcida y satisfactoria. Este libro, Del Buen Revolucionario al Buen Salvaje, escrito en el año 1974-1975, por Carlos Rangel, presenta un análisis sobrio y lo suficientemente imparcial a muchos de los argumentos que han aquejado a Latinoamérica —tal como se encontrará en las primeras partes de el libro, con Latinoamérica se refiere, al igual que yo en estos momentos, a las naciones hispanodescendientes—, e inclusive a el mundo. Derrumbando mitos y mitos, uno tras otro, sobre el desarrollo de Latinoamérica, y su relación con los Estados Unidos; sobre los caudillos, sobre las teorías hasta hoy sostenidas sobre los «buenos salvajes», entre algunas otras.
Por otro lado, debo decir que esta obra, tan buena como pueda ser, también tiene un pequeño problema, que disminuye la intensidad de uno de los argumentos de el autor; y es que el autor toma como referencia una tendencia que es ahora no es bastante aceptada, y es la estimativa de la población de Latinoamérica para el tiempo de la llegada de los colonos, y en adelante. El autor toma como referencia una tendencia que da números algo bajos —en el libro se mencionará varias veces de quién toma estas cifras— sobre la cantidad de personas que vivían en estas zonas. Hoy día de considera que esa estimativas son muy bajas, pero también hay que tener en cuenta que muchas veces se han utilizado estimativas que también son demasiado altas. Si bien esto afecta a el argumento, no elimina el punto que el autor quiere hacer.
Carlos Rangel también nos ofrece varias explicaciones sobre por qué se han llegado a crear y mantener algunos argumentos que hoy escucharemos muy frecuentemente, de los cuales aquí dejaré uno que me ha gustado lo suficiente: «Las colectividades humanas, enfrentadas con la realización de que otros formulan proyectos envidiables y los cumplen con éxito, pueden intentar la emulación, o bien el rechazo de los valores implícitos en los proyectos y los éxitos envidiados. También es posible (y este es el caso de América Latina) intentar la emulación, y al no tener el éxito esperado, refugiarse en la mitología como explicación para el fracaso e invocación mágica de un desquite futuro».
Este libro, en mi humilde opinión, es magnifico ejemplar de la realización de un trabajo de quien yo tendría el placer de llamar un verdadero intelectual venezolano; y es por esta misma razón que, con mucha tristeza, uno difícilmente podría ignorar la gran decadencia en la cual, la nueva oleada intelectual nacional, se encuentra. Es particularmente triste saber que de el mismo pueblo de donde salió un Carlos Rangel, también ha salido un Hugo Rafael Chavez Frías, sin mencionar el auge de este nuevo intelectualismo rancio al que Venezuela está sometida gracias a el aparato propagandístico, que es un punto que hace el mismo Carlos Rangel.
Lo que por mucho tiempo me ha parecido incomodo, y es algo que se podrá encontrar en el epílogo hecho por Carlos Alberto Montaner, en el 2006, del cual me limitaré a citarle más adelante; es que, este llamado de atención, esta advertencia sobria y bastante elaborada, fue ignorada no sólo por los Venezolanos, sino por un continente entero que, nuevamente, cayó bajo estas ideas profesadas por demagogos, Latinoamérica fue, una vez más —y tengo razones para sospechar de quien diga que esta será la última vez—, y las cuales nos han negado el progreso que de otra manera habríamos conseguido. Pero, para evitar caer en el error que es criticado en el libro, no han sido los demagogos los que han arruinado Latinoamérica, ni mucho menos las teorías baratas y erróneas de imperialismos, profesadas con mayor frecuencia por la izquierda, o los gobiernos autoritarios de la derecha —los cuales veremos ser criticados en esta obra—, sino el pueblo mismo, el latinoamericano, que ha permitido que estas situaciones se desarrollen, y que es de donde todos los gobernantes han salido.
Carlos Alberto Montaner nos deja estas palabras en su epílogo: «A tres décadas de esa fecha[1976], la pregunta inevitable es por qué Venezuela, el país en el que toda la clase dirigente leyó o tuvo noticia de la obra de Rangel, cayó voluntariamente (por lo menos en sus inicios) en las redes del chavismo, quintaesencia del tercermundismo denunciado en este libro. Y la respuesta apunta a varias razones: lamentablemente, el ensayo fue percibido como una argumentación ideológica sin conexión con la realidad nacional. Muy poca gente lo vio como algo que también era: una severa advertencia contra el aventurerismo político de la izquierda colectivista antioccidental. En aquella Venezuela saudita de mediados de los setenta, cuando el país crecía exponencialmente, convirtiéndose en la meta y el sueño no sólo de media América Latina, sino también de bastantes españoles, italianos y portugueses, casi nadie se daba cuenta de que una sociedad que mayoritariamente abriga ideas equivocadas o juicios absurdos, acaba por cometer serios errores».
Si algo debemos de rescatar de esta obra, es que es hora de que nos dejemos de víctimismos, y que comencemos a tomar responsabilidad por nuestras acciones y fracasos.