Es increíble. Con cada tomo que pasa entre mis manos, me voy dando cuenta de que la mejor decisión que tomé fue decidir leer sobre la civilización humana desde sus orígenes. Ya ahora, viendo en perspectiva, me puedo ubicar un poco mejor en las diversas épocas que han formado parte de nuestra historia. Es evidente, la Edad Media se compone de la alta y de la baja; la alta es aquella transición desde el fin del imperio romano y su traslado al oriente, dando origen al imperio bizantino, y las diversas guerras entre las tribus o civilizaciones aún arcaicas, que formaron las divisiones geopolíticas que posteriormente se establecen firmemente en la baja edad media, la cual corresponde a un período de refinamiento de la sociedad y consolidación del cristianismo. Para esta época, se dieron inicio a las cruzadas al terminar la alta edad media, en el 1099. Sin embargo, lo que podemos observar aquí, es una civilización muy parecida a la que conocemos actualmente, y de la cual arrastramos muchas cosas, desde palabras como "scriptorium", la "caballerosidad" (proveniente de los manuales de caballeros para cortejar mujeres de alto poder) hasta el comportamiento religioso-escatológico de las masas, eso sí, considerándolo desde el punto de vista del conquistado, ya que al menos Ecuador fue conquistado por los españoles. Es increíble un capítulo del libro que habla sobre el concepto de la muerte, el cual fue imperante en conjunto con la peste bubónica de 1348, que arrasó con Europa occidental particularmente. Es un libro elemental, que debe de ser considerado como una lectura posterior a la alta edad media, ya que es ahí en donde se puede apreciar el arcaísmo latente de las civilizaciones tanto de oriente como de occidente, y podemos ver la evolución de lombardos, visigodos, eslavos y carolingios en Alemania, Italia, Francia, Inglaterra, y entre otros.