"Tinieblas" de Fernando Gamboa emerge como la secuela impactante de "Capitán Riley", desafiando las expectativas literarias con una narrativa que, desde sus primeras líneas, teje un suspense tan electrizante que te hace cuestionar si el autor ha urdido una trama para poner a prueba los límites cardíacos de sus lectores. La historia, ubicada pocas semanas después del desenlace del primer libro, despega con una terrorífica intensidad que establece el tono para una travesía que llevará a Riley y su tripulación, junto a un inusual acompañante, a la colonia española de Santa Isabel, en África.
Embarcarse de nuevo en el Pingarrón, ya reparado, junto a Julie, Carmen, Marco, Julie y César, promete una odisea transoceánica llena de emoción. El viaje, el cumplimiento de la misión y la perspectiva de regresar como héroes se presentan como el escenario perfecto. Sin embargo, bajo la hábil pluma de Gamboa, la trama se enreda en una serie de posibilidades aterradoras: espías, traidores, tormentas, fantasmas, ataques de animales salvajes, caníbales y atrocidades, un cóctel de peligros que desafía las expectativas de los lectores y los sumerge en un torbellino de suspense.
En este viaje a través de África, Gamboa no solo nos lleva por un itinerario de riesgos, sino que también arroja luz sobre las atrocidades cometidas contra los nativos en el afán colonial, así como los intereses ocultos tras las alianzas de guerra. La narrativa se convierte en un viaje no solo geográfico, sino también introspectivo, obligándonos a cuestionar nuestras propias percepciones y juicios.
A diferencia de otras sagas, como la de Ulises Vidal, donde la calidad del relato ya alcanzaba niveles excepcionales, "Tinieblas" se erige como una superación extraordinaria. Gamboa, al desviar la trama de las expectativas convencionales, demuestra una maestría narrativa que eleva la experiencia del lector a nuevas alturas. En esta ocasión, Carmen y Julie asumen roles más destacados, dejando un poco en las sombras a César y Marco. La fuerza y valentía de estas mujeres en medio de los desafíos subrayan la destreza de Gamboa al retratar personajes femeninos que no necesitan ser rescatados, sino que se erigen como piezas fundamentales en la trama.
Fernando Gamboa se revela como nuestro moderno Julio Verne, cuya habilidad para crear aventuras fascinantes y absorbentes lleva a los lectores al borde de la taquicardia literaria. La estructura de capítulos cortos e intensos, una marca distintiva en los libros de Gamboa, crea una aceleración uniforme que mantiene a los lectores en vilo, deseando descubrir el siguiente giro de los acontecimientos. "Tinieblas" se convierte así en una espiral ineludible de acción, espionaje y misterio que envuelve a los lectores, dejándolos cautivos hasta el último suspiro de la trama.
Y por cierto, me ha encantado el guiño a Ian Fleming.
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️