Gula y lujuria, los dos mejores pecados capitales para mezclar. Eso pensé cuando vi este libro en un escaparate. Me picó más la curiosidad cuando me enteré de que lo había escrito en los años cincuenta. Pero luego no ha cubierto mis expectativas. Es un compendio de recetas muy parecidas, explicadas de forma escueta, sin anotaciones o aclaraciones de ningún tipo, salvo cuatro o cinco "Es estimulante" o "Bastante insulso". Termina con una biografía larguísima de un adulador a su autor, que se hace bastante aburrida. No me pareció bueno ni como libro de recetas ni como curiosidad lectora.